Unos 40 países han acordado explorar la posibilidad de imponer sanciones a Irán si mantiene cerrado el estrecho de Ormuz y rechazaron cualquier intento de imponer peajes a los buques que transiten por este paso estratégico, según un comunicado emitido tras una reunión virtual convocada por el Reino Unido. Los gobiernos participantes, presididos por la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, subrayaron su determinación de "asegurar la libertad de navegación y reabrir" esa vía marítima, que Teherán mantiene prácticamente cerrada desde que EE.UU. e Israel iniciaron el 28 de febrero la guerra contra Irán, que respondió con ataques a los barcos que navegaban por el golfo Pérsico. Y una vez más, Pedro Sánchez se ha quedado fuera de la toma de decisiones que marcará el devenir de los españoles. El titular de Moncloa, cada vez más aislado en el ámbito internacional.
El pasado martes, la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní aprobó un proyecto de ley que establece el pago de peajes en el estrecho de Ormuz, sin precisar la cantidad, y prohíbe el tránsito de buques de EE.UU. e Israel. La agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, indicó que el pago podría ascender a dos millones de dólares (1,7 millones de euros) por buque o un sistema basado en el cargamento, similar al Canal de Suez. El comunicado difundido en Londres señala que el paso es "uno de los corredores marítimos más críticos del mundo", utilizado para transportar suministros vitales como fertilizantes para África e hidrocarburos que abastecen hogares, el transporte aéreo y el comercio internacional.
Reino Unido se acerca a la UE por Ormuz
Los países aliados debatieron aumentar la presión diplomática y "explorar medidas económicas y políticas coordinadas, como sanciones, si el estrecho permanece cerrado". El comunicado resalta también que cooperarán con la Organización Marítima Internacional (OMI) para "asegurar la liberación de miles de barcos y marineros atrapados en el estrecho". El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, que también asistió a la reunión, pidió evitar "las respuestas fragmentadas" y buscar soluciones "prácticas y neutrales".
Por otro lado, ese compromiso asumido con la OMI, encargada de regular la seguridad en la navegación global, tiene como objetivo es liberar 2.000 buques que tienen a bordo a 20.000 marineros y que se encuentran varados en el estrecho de Ormuz. Al concluir una reunión virtual, Cooper declaró que se utilizarán "todas las medidas económicas y diplomáticas disponibles" para reanudar "cuando sea posible" el tráfico marítimo a través de ese paso estratégico. Desde el 28 de febrero, Teherán ha mantenido prácticamente cerrado este acceso.
Tras el encuentro, la ministra enfatizó ante los medios que es necesaria una "acción coordinada", ya que los "ataques temerarios" de Irán contra el transporte marítimo internacional y sus intentos por "secuestrar la economía global" impactan a naciones de todo el mundo, "que no participan en este conflicto". "Esto repercute en los precios de la gasolina y en las tasas hipotecarias aquí en el Reino Unido, pero también en el combustible para aviones, los fertilizantes hacia África y el gas hacia Asia", destacó.
Repuesta a Trump
Durante la reunión, el ministro de Exteriores de Italia, Antonio Tajani, hizo un llamado a establecer un "corredor humanitario" específico para los barcos que transportan fertilizantes a través del estrecho, con el fin de prevenir una crisis alimentaria en África. La necesidad de colaborar con la OMI fue un punto en el que todos los presentes estuvieron de acuerdo. Esta organización ha condenado desde el inicio del conflicto la muerte de diez marineros y el precario aislamiento de trabajadores en petroleros, buques mercantes o cruceros.
Además de las conversaciones diplomáticas, Cooper mencionó que el próximo martes se llevará a cabo una reunión tanto presencial como telemática de planificadores militares. El objetivo de este encuentro será evaluar cómo "mantener la seguridad del transporte marítimo a largo plazo", lo que contempla la posibilidad de enviar efectivos para realizar labores de limpieza de minas en ese estratégico paso del golfo Pérsico. Convocada por el Gobierno británico, la cita no contó con la presencia de EE.UU. Esto ocurrió tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien instó a naciones como el Reino Unido a "ir y tomar su propio petróleo" en caso de que Irán continúe bloqueando el estrecho, argumentando que no recibió la ayuda que solicitó durante este conflicto.
Representantes de Francia, Alemania, Países Bajos, Japón, Canadá, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Chile y Emiratos Árabes Unidos estuvieron presentes en la reunión. Sin embargo, el nombre de España no figuró entre los países que participaron.