TRIBUNA
Más ladrillos neotestamentarios
Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 03 de abril de 2026, 20:02h
- Hos ouk apotássetai pâsin toîs heautoûhypárchousin/qui non renuntiatomnibusquaepossidet. “Quien no renuncia a todas las cosas que posee”…no es un verdadero discípulo de Cristo. Podrá el hermeneuta burgués retorcer esta frase cuanto quiera, que dice lo que dice.
- Háls/sal. Según los antiguos ritos sacrificiales, todas las ofrendas deben ser saladas. ¿Se trata con esto de dar sabor a los “alimentos de Dios” o de confirmar lo que indica “la sal de la alianza de Dios”, es decir, una alianza duradera? La sal hace sabrosos los alimentos. Por tener la propiedad de conservarlos, acaba por significar el valor duradero de un contrato: una “alianza de sal” es un pacto perpetuo, como el de Dios con David.
- Ek toû oranoû katabás/qui descendit de caelo. El que descendió del Cielo. Dios estuvo obligado a bajar del Cielo para corresponsabilizarse de sus criaturas. La suerte de sus criaturas incumbe a Dios.
- Monogenê/unigenitum. Unigénito. A través de la Virgen María Dios Padre tuvo un Hijo de su misma naturaleza. La pluralidad de Dios Trino simboliza la heterogeneidad del ser y la apertura al amor a la diversidad.
- Tòn lógon tês oikonomías sou/rationem vilicationis tuae. La lógica de tu administración. “El que reparte se queda la mejor parte”, pero esa astucia de ladrón puede salvar a uno si el robo se convierte en regalo a los demás.
- Tôn chreopheiletôn toû kyríouheautoû/debitoribus domini sui. Los deudores de su propio señor. No nos aprovechemos nunca de las deudas que tienen con Dios los hermanos nuestros.
- Theôi douleúein kaì mamônâi/Deo servire et mamonae. Servir a Dios y a Mammona. No se puede servir a Dios – Amor – y al Dinero. El amor a los hermanos y la codicia pecuniaria son incompatibles. El dinero encarcela al yo, lo sataniza, lo marca con la señal del diablo, y sólo te salvas con la entrega a los demás.
- Epithymôn chortasthênai apò tôn piptóntôn apò tês trapédsês toû plousíou/cupiens saturati de micis, quae cadebant de mensa divitis. Deseando saciarse de las migas que caían de la mesa del rico. Al rico Epulón Dios le había puesto a su lado el hermano Lázaro para proyectar en él su amor, y no lo vio por la venda de la riqueza que tapó los ojos de su corazón. Trápedsa, además de significar “mesa”, tanto en el griego clásico como en el moderno también significa “banco”, el templo de Mammona, del que para los pobres sólo caen migas.
- Chásma mega/chaos magnum. Un gran abismo infranqueable separa el Bien del mal; entre el Bien y el mal no puede haber consenso alguno, acuerdo, concierto o componendas; so pena que el Bien deje de ser Bien.
- Oudè eán tis ek nekrôn anastêi peisthêsontai/ neque si quis ex mortuis resurrexerit, credent. Ni les persuadirán,aunque alguien de entre los muertos resucitase. Si no se ama a Dios y al prójimo como a uno mismo, si no se ve en el pobre y desvalido el rostro de Cristo, aunque Cristo vuelva a resucitar nuestra codicia nos impedirá creer en Dios.
- Prósthes hêmîn pístin/adauge nobis fidem. Añádenos fe o acreciéntanos fe. Es imposible hacer las obras que quiere Dios sin fe, y no tenemos fe si no las hacemos.
- Achreyoí/inutiles. Inútiles. Ya Pericles llamaba “achreíoi” a los ciudadanos que no participaban de los asuntos que atañían al bien común, que acaban repercutiendo en todos. Los cristianos somos siervos necesarios para el mundo si obedecemos a Jesucristo.
- Ho allogenês/alienigena. De otra raza. Con frecuencia son los alienígenas, los que no pertenecen al rebaño más cercano a Cristo, los que mejor reconocen la “humanidad” de Cristo
- Semper orare et non deficere/pántote proseúchesthai kaì mê egkakeîn. Siempre rezar y no obrar mal. Hacer el bien es una oración activa.
- Ilasthêti/propitius esto. Apacíguame, sé favorable. Esta es una fórmula tanto pagana como cristiana; griegos y romanos pedían el favor de los dioses del mismo modo. Y los dioses, si leemos a Pausanias, a Higino o a los tragediógrafos, solían ser favorables con todos aquellos cuyo favor les favorecía no sólo a ellos sino también a otros. Casi es la misma fórmula la que emplean en su súplica a los dioses Safó o Anacreonte para que les ayuden a conquistar sus amores.
- Ho hýpsôn/qui se exaltat. Quien se cree sublime desprecia a los otros hombres.
- Ho tapeinôn/qui se humiliat. Quien se tiene en poco, como hijo de la tierra ( “humus” ) es un hijo de Dios y amará a su prójimo como al Creador, el Prójimo por antonomasia.
- Hápanta koiná/omnia communia. Absolutamente todas las propiedades eran comunes. La Madre Iglesia podrá decir lo que quiera, pero es un hecho, según el Nuevo Testamento, que no existía propiedad privada en las primeras comunidades cristianas; esto es, en las más cristianas. Lo de que “la propiedad es un robo” no es una ocurrencia de Proudhon; ya lo vino a decir San Pedro ante aquella pareja insolidaria cuya propia codicia la mató.
- Kathóti àn tis chreîan eíchen/prout cuique opus erat. Lo que era necesario a cada uno según la necesidad que tuviera. Esta frase de San Lucas en sus Hechos de los Apóstoles, la recogió Carlos Marx en su Crítica del Programa de Gotha, sección 3ª: “la sociedad podrá escribir en su bandera: “¡De cada cual según si capacidad; a cada cual, según sus necesidades!”
- Ou mê ekbálô éxô/non eiciam foras. Es la promesa del Dios de Jesús. No arrojaré fuera. Dios no echa jamás a ningún hombre fuera de su lado, nos da mil oportunidades, y yo creo que ni desaprovechándolas echa fuera de su lado a ningún hombre.
- Pâs ho theôrôn tònHyiòn/omnis qui videt Filium. Todo el que ve al Hijo ve al Padre, todo el que ve al pobre ve a Dios.
- Anastêsô autòn egô/ego resuscitabo eum. Yo lo resucitaré. Jesús nos levantará de la muerte y de nuestra vida de esclavos.
- Kermatistàs/numularios. Los banqueros son servidores del Diablo, y Jesús los expulsa del Templo.
- Tò kérma/aes. El Dinero es la cosificación de Satanás; quien ama al dinero ama a Satanás.
- Ésesthe misoúmenoi pâsi/eritis odio omnibus. Seréis objeto de odio para todos. La mayor parte de los cristianos, acomodados, aburguesados, melosamente piadosos y ñoños, no lo somos, y dejamos la cristiandad para otros a los que odiamos y llamamos anticlericales y ateos.
- Idiôtai/idiotae. Los primeros cristianos eran particulares, gente ordinaria sin ningún poder político. Y son precisamente los “idiôtai” la base y fundamento de la Democracia Clásica; la Dêmokratía como prevalencia (“krátos”) de los “idiôtai” desde el estudio de las etimologías indoeuropeas de Emilio Benveniste ( vid.Vocabulario de las Instituciones Indoeuropeas ).
- Exemyktêridson hoi árchontes/deridebant príncipes. Se reían los gobernantes. Todo poder político y económico se sigue riendo de nuestro Señor crucificado.
- Meta parrêsías/cum fiducia. Con total libertad y confianza. En el Reino de Dios la libertad de palabra es completa.
- Ptôchoí euangelídsontai/pauperes evangelizantur. Los pobres serán evangelizados, esto es, oirán la buena nueva de un futuro esperanzador, la llegada del Reino de Dios, un paraíso sin codicia, en el que Satanás ha sido derrotado. Esta misma frase aparece en los textos del Qumran.
- Tò katéchon oídate/quid detineat scitis. Conocéis al retenedor. El vocablo se monta sobre el verbo griego “échô”, de *sech-, tener, y de aquí también viene el prosopónimo de Héctor, porque retuvo a los griegos diez años antes de la toma de Troya. Hay algo que impide todavía que el Príncipe de las Tinieblas domine el mundo, el katéchon. Carl Schmitt revivió el concepto para describir la fuerza política que mantiene el orden, frena la anarquía en la tierra y la disolución moral.
- Mystêrion tês anomías/mysterium iniquitatis. El misterio de la ilegalidad. Esto es, el mal como una transgresión o contravención a las normas de la ética pública. Entiendo que este mal no es el de la muerte, la enfermedad o el causado por un accidente infortunado. Es el mal de la pobreza, de la opresión, de la explotación, del abuso, del engaño, el mal que practica el hombre en cuanto animal social por culpa de su codicia.
- Eirênopoyoí/pacifici. Hacedores de la paz. Bienaventurados los hacedores de la paz porque ellos son los hijos de Dios.
- Tís se katéstêsen árchonta kaì dikastên eph´ hêmôn;/Quis te constituit principem et iudicem super nos?. ¿Quién te estableció a ti como gobernante y juez sobre nosotros? Todo gobernante y juez son ilegítimos sin el permiso y la aquiescencia de los gobernados.
- Perì tês eleúseos toû Dikaíou/de adventu Iusti. De la llegada del Justo. Llama la atención que el vocablo que en griego designa la llegada o venida coincida con el corónimo del centro de culto más importante de Grecia y en donde se celebraban los más famosos “mystêria” de tipo escatológico.
- Dià chrêmátôn ktâsthai/pecunia possideri. Simón el Mago ambicionaba tener el don de imponer las manos para curar el cuerpo y el alma con objeto de adquirir mucho dinero, y a punto estuvo de perderse por este deseo maligno. Durante siglos los sacerdotes imponían sus manos a los ricos a cambio del vil metal. Recuerdo en un pequeño pueblo de Castilla, en su cementerio, que el cura rezaba el responso sobre cada tumba en función del dinero que le entregaban los familiares; si era poco estaba cinco segundos rezando por los muertos del panteón, si era mucho cinco minutos. La simonía ha sido una práctica común en la Iglesia
- Aráye gignôskeis ha anagignôskeis;/Putasne intellegis quae legis?. ¿Acaso entiendes lo que lees?
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Doctor en Filología Clásica
MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín
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52518 | Avelino Rubio - 04/04/2026 @ 05:01:31 (GMT+1)
Lección de hermenéuta, Martín Miguel explica al clásico. Lectura que aclara contenido de saber ancestral. Trabajo intelectual y cultural. Siempre se aprende de él.
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