El jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, llegó este sábado a Pekín en la que es su cuarta visita a China en cuatro años y durante la cual volverá a reunirse con su presidente, Xi Jinping.
El avión de la Fuerza Aérea Española en el que viajó Sánchez junto al resto de su delegación, de la que forma parte su esposa, Begoña Gómez, aterrizó en el aeropuerto de la capital china, final de una ruta que tuvo que modificarse respecto a viajes anteriores debido a la crisis en Oriente Medio.
Al no tener autonomía para hacer el vuelo directo a China desde Barcelona - de donde salió el avión tras participar Sánchez en un acto en la capital catalana- la parada habitual para repostar en este itinerario debía ser Omán.
Pero en esta ocasión, debido a la situación provocada por la guerra de Irán, se hizo una ruta alternativa con escala en Azerbaiyán.
La agenda oficial del presidente del Gobierno español comenzará el lunes, con visitas a la universidad de Tsinghua, la Academia China de Ciencias (que le concederá un título honorífico) y la sede de la tecnológica Xiaomi.
Al día siguiente se verá con inversores chinos para intentar impulsar su presencia en España y tendrá las reuniones de carácter político, tanto con Xi como con el primer ministro, Li Qiang (con quien presidirá la firma de varios acuerdos), y con el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular, Zhao Leji.
La última jornada la dedicará a una serie de reuniones con representantes de empresas innovadoras y con responsables de la Cámara de Comercio UE-China.
Oriente Medio
Aunque el jefe del Ejecutivo llega este sábado a China, su agenda oficial no comenzará hasta el lunes y se prolongará hasta el miércoles.
La situación en Oriente Medio, tras el alto el fuego acordado por Estados Unidos e Irán, estará muy presente en la reunión de Sánchez con Xi y en las que mantendrá también con las otras dos principales autoridades del país, el primer ministro, Li Qiang (con quien presidirá la firma de varios acuerdos), y el presidente de la Asamblea, Zhao Leji.
A esas reuniones asistirá el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien no ha viajado junto a Sánchez y se desplazará expresamente para esa jornada.
Defensa de China ante Trump
China no ha tenido un papel relevante en este conflicto pero sí ha coincidido con la posición del Gobierno de considerar contrario al derecho internacional el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán.
Además, salió en defensa de España ante las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump (quien se reunirá con Xi en Pekín dentro de un mes), de cortar relaciones comerciales debido a la posición española ante ese ataque, rechazando que el comercio se use como arma.
Fuentes del Gobierno resaltan la relación de confianza que se ha ido forjando de forma paulatina entre Sánchez y el presidente chino y que facilitan la influencia de España en la relación entre el país asiático y la Unión Europea.
También las autoridades chinas destacan la relación bilateral que se ha ido tejiendo en los últimos años, y el portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, con motivo de este viaje de Sánchez, ha asegurado que su país y España son ya "socios estratégicos integrales".
Junto al objetivo de profundizar en la relación política, el viaje pretende también intentar equilibrar las de carácter económico, buscando nuevas inversiones para España que generen valor añadido local, y abriendo puertas a que más empresas españolas puedan operar en China.
A ello se suma fortalecer la relación bilateral en los ámbitos de la educación, la cultura y la innovación.
Un viaje que no es contra nadie
Para conseguir todo ello, la agenda de Sánchez incluye una visita a la universidad de Tsinghua, una de las más prestigiosas de China, donde tendrá una intervención y se reunirá con expertos en relaciones internacionales, para trasladarse después a la Academia China de Ciencias, que le concederá un título honorífico.
Visitará además la sede de la tecnológica Xiaomi, puntera en software para móviles, se reunirá con inversores chinos y con empresarios españoles con intereses en el país, y tendrá otros encuentros con representantes de empresas innovadoras, y con los responsables de la Cámara de Comercio UE-China.
Esa relación entre los Veintisiete y el país asiático es considerada de gran relevancia para el Gobierno, que ante este viaje, ha coordinado mensajes con las principales autoridades comunitarias.
La visita del año pasado se realizó en medio de las tensiones arancelarias provocadas por la administración estadounidense, cuyo secretario del Tesoro, Scott Besent, advirtió ante esa visita que acercarse a China seria "como cortarse el cuello".
Ante ello, el propio presidente del Gobierno subrayó que la política exterior no va contra nadie, sino en defensa del entendimiento entre países, del orden multilateral y del libre comercio, y a eso se remiten las fuentes del Ejecutivo ante la posibilidad de que Estados Unidos siga viendo con malos ojos este viaje.
Pese a que el déficit comercial de España en su relación con China no ha logrado rebajarse, el Gobierno recuerda que eso ha ocurrido también con todo el conjunto de la UE, y resalta el aumento de las exportaciones.