Los húngaros se mantienen en el centro derecha, pero han decidido sabiamente terminar con la...
Los húngaros se mantienen en el centro derecha, pero han decidido sabiamente terminar con la política antieuropea de Viktor Orbán. El voto a Peter Magyar ha significado sustancialmente un voto a Europa.
Los países europeos que han vertebrado el mundo, España, Francia, Inglaterra, Alemania, carecerían hoy, si permanecieran aislados, de presencia internacional relevante. En el siglo XXI la Historia ha dibujado una nueva realidad internacional. China, India, tal vez Australia, Estados Unidos, la Rusia euroasiática, Japón y la Unión Europea, el mundo islámico al fondo, se están convirtiendo, o se han convertido ya, en las columnas sobre las que se asienta la estabilidad mundial. Konrad Adenauer, fue el primer político de relieve que se dio cuenta de la necesidad de unificar Europa, para que el viejo continente permaneciera en los grandes centros de decisión internacional. A pesar de las vacilaciones y la cicatería de los países europeos en su deber de ayudar a Estados Unidos, todavía la fuerza económica y cultural, también la militar, de las naciones europeas unidas están dando la razón a aquel anciano político alemán que sacó de las ruinas a su espléndida nación derrotada en la II Guerra Mundial. Últimamente Europa ha navegado a la deriva en demasiadas ocasiones. Ciertamente está regida por políticos menores y por una burocracia paralizadora. En muchas ocasiones avergüenza lo que se decide en Bruselas. Pero todavía la Europa unida mantiene su alta significación en el mundo. Como es lógico en la política democrática, se podían producir diferencias profundas entre los veintisiete países integrados en Europa. En los últimos años el obstáculo más grande con el que ha tropezado la Unión Europea ha sido la Hungría de Viktor Orbán. El resultado de las elecciones generales del domingo no ofrece dudas. Los húngaros han decidido que necesitan más Europa, mejor Europa.
De forma inevitable me viene a la memoria el europeísmo creciente de los españoles en las postrimerías de la dictadura. Recuerdo que, vivo todavía el dictador Franco, publiqué en la tercera del diario ABC un artículo que terminaba así: “Si se levantara hoy la piel de España, encontraríamos escritas sobre la carne viva estas dos palabras: la libertad y Europa”.