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EDITORIAL

No es un bulo. La mujer del presidente, a punto de sentarse en el banquillo de los acusados

EL IMPARCIAL
martes 14 de abril de 2026, 08:17h

Por primera vez, la mujer de un presidente del Gobierno puede sentarse en el banquillo de los acusados para ser juzgada por corrupción. El juez Peinado ha terminado la instrucción del caso y acusa a Begoña Gómez de cuatro delitos, a cual más grave: tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos y apropiación indebida. Cuatro delitos que habría cometido “utilizando el palacio de La Moncloa para sus negocios particulares”. Como dice el magistrado en el auto, "las conductas que provienen de palacios presidenciales, como este supuesto, parecen más propias de regímenes absolutistas, por suerte, ya olvidados en el tiempo en nuestro Estado”.

El procesamiento de la mujer de Pedro Sánchez no es un bulo por más que el Gobierno insulte al juez y arremeta una vez más contra la independencia judicial. Tampoco, que el Tribunal Supremo esté juzgando por presunta corrupción al núcleo duro que le llevó y acompañó al palacio de La Moncloa o que su hermano también se encuentre a punto de sentarse en el banquillo de los acusados.

Cuando hace dos años, el juez Peinado imputó a Begoña Gómez, Pedro Sánchez amagó con dimitir y se encerró 5 días en La Moncloa para “reflexionar”. Al cabo, desde la puerta del palacio, pronunció un discurso culpando al magistrado por propagar un “bulo” de la fachosfera, ese invento de la izquierda española que acusa a políticos, jueces y periodistas de urdir una conspiración contra el “Gobierno progresista”. Pero se ha comprobado que no era ni es un bulo. La instrucción del magistrado desgrana con precisión los argumentos, testimonios y pruebas que están a punto de llevar a Begoña Gómez al banquillo de los acusados por cometer esos cuatro graves delitos. Y por haberlos cometido amparada y ayudada por el poder de su marido y, como decíamos, desde la sede de la presidencia del Gobierno donde celebraba las reuniones para llevar a cabo sus negocios particulares.

No. No es un bulo que el presidente que llegó al poder con una moción de censura defendida por el también imputado José Luis Ábalos, basada en acabar con la corrupción, se encuentre en medio de un torbellino de casos de corrupción. Y, sin duda, el más sangrante es el que afecta a su propia mujer. Pero Pedro Sánchez se encuentra de visita en China, en un régimen absolutista que pisotea esos derechos humanos que él dice defender, mientras los miembros de su Gobierno atacan con saña principios básicos de la democracia, como la independencia judicial y el estado de Derecho, en su desesperado intento de salvaguardarse de la tormenta que puede acabar con muchos de ellos en la cárcel por haber cometido múltiples delitos de corrupción.

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