El exsenador del PP y exdirector general de la Policía Ignacio Cosidó ha asegurado que nunca supo de la existencia de la operación Kitchen para espiar al extesorero Luis Bárcenas y que la única investigación de la que tuvo conocimiento que estaba en marcha era la de la UDEF para el esclarecimiento del caso Gürtel.
"Recuerdo perfectamente la investigación Gürtel, pero como cocinero o kitchen no tengo constancia de haberlo oído", ha sostenido Cosidó en su declaración como testigo en el juicio del caso Kitchen, prevista para ayer pero que se tuvo que posponer ante la exhaustiva declaración del principal responsable policial de la investigación de este caso.
Cosidó, que estuvo al frente de la Policía de 2012 a 2016, también ha calificado de inédito que dos unidades policiales diferentes se crucen en actos de vigilancia a un objetivo, como sucedió en 2013 en las inmediaciones del domicilio del extesorero Luis Bárcenas, donde coincidieron en esas prácticas sin saberlo agentes de Asuntos Internos y de la Comisaría General de Información.
Al igual que ya expresó en la comisión de investigación del Congreso de los Diputados, Cosidó ha señalado además que nunca tuvo trato, más allá de un saludo protocolario el día de su toma de posesión, con el excomisario José Villarejo, a quien supuestamente la cúpula de Interior del Gobierno de Mariano Rajoy, que se sienta en el banquillo, encargó que se sustrajera a Bárcenas documentación sensible para el partido.
La Fiscalía Anticorrupción, que en instrucción pidió sin éxito su imputación, le ha preguntado en concreto si tuvo conocimiento de alguna operación de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía referida a la obtención de información Bárcenas. Cosidó ha respondido que en ningún momento, y que siempre entendió que las investigaciones se estaban desarrollando por la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (UDEF) en el ámbito del caso Gürtel.
A esto ha añadido que los intercambios de información que pudiera haber en relación con la investigación de la UDEF eran de carácter general y no tenía conocimiento preciso de actuaciones concretas que fuera a realizar, dado que Los funcionarios tienen deber de guardar secreto sobre sus investigaciones. "Y por tanto, pues a quien tiene que informar es a jueces y a fiscales, en ningún caso a los órganos políticos o administrativos", ha puntualizado.
Preguntas sobre Bárcenas
En cuanto a si el DAO Eugenio Pino, uno de los acusados, le comentó que se estuviese intentando conseguir información de cuentas bancarias de Bárcenas en Suiza o de negocios en Cracovia, ha indicado que no lo recordaba si bien entendía que en el marco del caso Gürtel se investigarían todos esos extremos, "pero no los comentábamos".
La letrada Marta Giménez Cassina, que representa a la familia Bárcenas, le ha preguntado si en el caso de que se hubiesen hecho vigilancias a la familia Bárcenas tendría que haber sido la UDEF la que las acordara. A este respecto, Cosidó ha considerado que podía haber sido posible que se pidiera ese tipo de apoyo, pero siempre a petición de la UDEF y con la supervisión del juez.
La abogada también ha querido saber si a una persona se le puede poner una vigilancia para su protección, como declaró ayer el exjefe de la Unidad de Vigilancias de Asuntos Internos Jesús Vicente Galán, quien aseguró que su jefe Marcelino Martín Blas, otro de los acusados, le encargó vigilar a la esposa de Bárcenas Rosalía Iglesias porque estaba en peligro. Cosidó ha dicho que entendía que cree que sí que tenía que haberlo sabido, que eso es lo normal, y ha indicado que a él en ningún momento se le informó de ninguna iniciativa para darle protección.
A preguntas de la defensas, el exdirector de la Policía ha negado también haber tenido conocimiento de que el chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, actuara como confidente de la Policía, una materia "especialmente reservada" de la que ha insistido que no tenía conocimiento.
También ha afirmado que no tenía conocimiento de que Ríos hubiese aprobado la oposición para ingresar en la Policía y que según la investigación del caso Kitchen consiguió como pagó por su labor como confidente junto a los 52.000 euros que recibió a cargo de fondos reservados.
Seguir a la mujer de Bárcenas
Mariano Hervás, mando policial, ha declarado que su superior, el comisario Enrique García Castaño, le dijo en 2013 que había que seguir a Rosalía Iglesias, mujer del extesorero del PP Luis Bárcenas, por "orden directa" del director adjunto operativo (DAO) de la Policía, Eugenio Pino, acusado en el caso Kitchen.
Hervás era en la época en la que presuntamente se orquestó la operación, entre 2013 y 2015, jefe de las brigadas técnicas operativas de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), es decir número dos del comisario Enrique García Castaño, jefe de la UCAO, clave en Kitchen, pero exonerado en la causa por motivos de salud.
Hervás dirigió los seguimientos a Rosalía Iglesias en el verano de 2013, cuando García Castaño se fue de vacaciones. Su comisario le dijo, según ha explicado al fiscal, que estaban haciendo un "servicio rutinario", en el que había que seguir a la mujer de Bárcenas "por orden directa del DAO".
García Castaño le dijo que había "problemas a la hora de encontrar el dinero" de Bárcenas y relacionó el seguimiento con "testaferros y posibles locales" donde se pudieran ocultar estos fondos y no le habló ni de documentación ni de grabaciones de conversaciones.
Este testigo ha recalcado que él se limitó a cumplir órdenes, no preguntó y pensó que el seguimiento tendría que ver con la investigación abierta en la Comisaría General de Policía Judicial, que entonces investigaba el caso Gürtel.
El seguimiento fue un servicio que "apenas tuvo relevancia policial",se prestó con funcionarios que estaban en formación tras volver de misiones fuera de Madrid y finalizó en octubre de 2013, cuando el dispositivo fue detectado por un error de un funcionario, lo que motivó una "bronca del jefe de la unidad", ha explicado.
Sobre esta vigilancia, que desconoce si tenía un nombre -normalmente les daban el del santoral- se hicieron informes diarios, pero el testigo ha dicho que no le "suena" que se elevaran actas a la autoridad judicial, algo que ocurría cuando existía información relevante.
Este mando policial también ha negado tener conocimiento de que se contase con la colaboración del chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, también acusado en la causa, ha dicho desconocer si este estuvo geolocalizado y no tuvo información, ni participó, en un volcado de datos pertenecientes al extesorero, ni procedente de un confidente. Además, no habló con el comisario José Manuel Villarejo acerca de dichas vigilancias a Rosalía Iglesias, según ha declarado.
También ha desvinculado de la presunta operación Kitchen de una visita que hizo junto a García Castaño y un subordinado al despacho del entonces secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez -también acusado- que se debió a la instalación de un ordenador para "introducir una cantidad ingente de datos en un idioma extranjero"