www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

EN LA FRONTERA

Al grito de Trump

sábado 18 de abril de 2026, 18:41h

Los gritos del pelirrojo presidente norteamericano se oyeron desde el nuevo salón de baile de la Casa Blanca, todavía en construcción, hasta el rio Potomac, cuando se enteró de las declaraciones del Papa que ponían en cuestión su política exterior. “Cómo es posible- se preguntaba Trump- que un Pontífice norteamericano me critique?”. Y todo porque León XIV había dicho que “los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir, mientras a menudo no basta toda una vida para reconstruir”. Unas palabras de Robert Prost, el Papa nacido en Estados Unidos, pronunciadas en Camerún, y que hasta ahora había mantenido un perfil relativamente discreto durante el primer año de su mandato al frente de la Iglesia Católica, y que le han convertido en un crítico abierto de la guerra iniciada con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Así, en la ciudad camerunesa de Bamenda, el Pontífice ha criticado con dureza a los líderes mundiales que invocan argumentos religiosos para justificar guerras: “Es un mundo al revés, una explotación de la creación. ¡Ay de quienes manipulan la religión y el propio nombre de Dios para su beneficio militar, económico y político, arrastrando lo sagrado a la oscuridad de Dios que debe ser denunciada y rechazada por toda conciencia honesta”.

A Trump, seguro, que al conocer y oír las palabras de Prost, se le ha rizado el poco pelo que le queda y por su mente, tal vez, ha pasado la famosa pregunta de Stalin al entonces Ministro de Exteriores francés, Pierre Laval, al que en 1935 demandó: “¿cuantas divisiones tiene el Papa?”, cuando el galo solicitó al dictador soviético que rebajara la presión sobre los católicos rusos, pues esa medida ayudaría a disminuir las tensiones de su gobierno con la Santa Sede. Un pensamiento que ha pasado enseguida por la cabeza del poderoso norteamericano, al que sigue le recuerdo del saqueo de Roma en 1527, cuando el brutal ataque a la ciudad por las tropas imperiales de Carlos V, formado por españoles, alemanes e italianos, que duró un mes y que obligó al confinamiento del Papa Clemente VII.

Pero Trump olvida también esa actuación militar sobre todo por la firmeza de la Guardia Suiza, que con sus picas en capaz de echar abajo cualquier ataque frontal, pero sobre todo porque las palabras de un Papa son capaces de vencer a cualquier ejército del mundo, por muy poderoso que este sea porque “Dios no bendice ninguna guerra” y porque “Dios no está con los malvados, con los prepotentes y con los soberbios; está con los pequeños y los humildes”, y sobre todo por el grito del León XIV en el rosario por la paz: “¡Basta ya de guerra!”.

Y Trump, que grita también, pero de impotencia, no puede con las palabras del Papa, que nos recuerdan la figura de Pío XII, cuando con los brazos en cruz, rezó en 1943, entre las ruinas del barrio de Roma, bombardeado por los norteamericanos.

El Presidente de Estados Unidos debe conocer ya que la Cruz siempre ha vencido a los que hablan con las armas, por más gritos que dé y que no le van a servir de nada, porque todos queremos la paz.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+
0 comentarios