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Municipales de marzo

Sarkozy olvida el amor para lanzarse en campaña electoral

viernes 08 de febrero de 2008, 17:29h
Así, como ya es habitual y como, según él, siempre es “por casualidad”, mientras presentaba un esperado “Plan Esperanza para las Periferias”, el Elíseo anunciaba la primera denuncia penal contra la prensa puesta por un presidente.

Como siempre, por su vida sentimental, que los analistas han interpretado como un intento de recuperar una seriedad y una credibilidad muy dañadas ante la opinión pública.

“Reinventar la ciudad”. Esa fue la ambición expuesta el jueves ante los 1.000 invitados presentes en una sala del palacio del Elíseo por Nicolas Sarkozy al presentar su nuevo “Plan Esperanza para las Periferias”. Una inusual solemnidad para un controvertido plan que no cuenta con todos los apoyos dentro de sus filas conservadoras y que se hace público seis meses después de lo previsto. Pero que llega cuando falta un mes para las elecciones municipales de marzo.

Esos comicios han adquirido importancia de test nacional ante la caída en picado de
la popularidad del presidente en los últimos tres meses, en coincidencia con la
“espectacularización” de su vida privada, como su divorcio de su segunda esposa,
Cecilia, la oficialización mes y medio después de su relación con la ex modelo y
cantante italiana Carla Bruni, y su boda, tras ni tan siquiera 90 días de noviazgo.

Según un último sondeo publicado el jueves por el diario conservador Le Figaro, en
las ciudades, la oposición de izquierdas se impondrían con un 38% de los sufragios
frente al 30% de los conservadores. Esta diferencia llegaría hasta el 44%
precisamente en los barrios periféricos, habitadas mayoritariamente por
descendientes de inmigrantes, con deficiencias de escolarización y empleo y altos
índices de criminalidad.

A esas zonas desfavorecidas, Sarkozy les prometió ayer incentivar la formación para
facilitar el acceso al mundo del trabajo de 100.000 jóvenes en los próximos tres
años y aumentar al cien por cien el nivel de escolarización infantil, incluso construyendo internados o enviando a los mejores alumnos a centros reconocidos en otros barrios mejores mediante un sistema especial de autobuses “a la americana”.

Sarkozy también anunció una partida de 500 millones de euros en la mejora de los
transportes, para que las periferias tengan una mejor accesibilidad que favorezca su
desarrollo y un refuerzo de 4.000 policías más en un intento de mejorar la seguridad
de esas zonas problemáticas.

En la puesta en marcha de estas medidas, el presidente señaló no mirar al dinero, a
lo que será necesario gastar, sino a la promoción de la diversidad. Para crear “una
élite de la periferia”, como dijo un Sarkozy que, como ministro del Interior,
denominó “escoria” a esos mismos jóvenes en los disturbios del otoño de 2005.
Curiosamente, mientras a nivel político intentaba tomar las riendas de una confianza
perdida, hacía lo mismo en temas personales. Así, el Elíseo anunciaba la primera
denuncia penal contra la prensa de un presidente de la República. Una nueva primicia
dirigida no tanto contra la prensa sino hacia los franceses, según algunos
expertos, en una especie de garantía de que no es un “veleta” ni en su vida privada
y mucho menos en la pública.

Su desencadenante ha sido un “si tu vuelves, anulo todo », un SMS que Sarkozy habría
enviado a su ex esposa Cecilia pocos días antes de su boda con Bruni, según publicó
esta semana el sitio Internet del diario NouvelObs.com. Este ahora, se enfrenta a
una denuncia penal por “falso y uso de falso” porque “la información no sólo es una
mentira sino que no tiene nada que ver con su acción política”, declaró al
anunciarla su abogado, Thierry Herzog.

En los primeros días de febrero, Sarkozy y su nueva esposa ya presentaron –y la
ganaron-- una querella, pero civil, contra el uso de su imagen en un anuncio de la
compañía aérea Ryanair que también les ridiculizaba. Pero la denuncia penal es algo
más, sobre todo porque la repercusión es la cárcel para el autor. Por eso, tuvo el
efecto de otra de las acostumbradas “bombas mediáticas” de Sarkozy, cuyo divorcio
fue anunciado precisamente el día de una importante huelga general en octubre. El se
enfada por este tipo de “conclusiones” periodísticas que, sin embargo, siempre se
producen.

Según la mayoría de los periodistas franceses, “quien a hierro mata, a hierro
muere”. Para ellos, el presidente se ha servido de la prensa para la promoción de
aspectos de su vida privada cuando así le ha interesado y ahora quiere intimidar a
los medios para que se callen, porque así le conviene, visto que hay una elección
de por medio.

Otros analistas lo acusan, además, de estar buscando “un enemigo al que culpar de su
caída de popularidad y de los malos resultados de su gestión”. En cambio, para otros
expertos, la denuncia presidencial no es tanto un ataque a la prensa como un gesto
dirigido a la opinión pública. Sarkozy intentaría dejar claro que no es el hombre
despreocupado por los asuntos del país y un tanto voluble que el presunto SMS y los
últimos acontecimientos en su vida personal –como una boda menos de tres meses
después de conocer a su novia y con dos matrimonios fracasados ya a las espaldas-
han dado a entender a muchos franceses.

Mientras tanto, su “política-espectáculo” hace las delicias de los editores. Y es
que los libros más vendidos del país son, naturalmente, los tres recién aparecidos
sobre su nueva mujer y otros sobre dos de sus ministras, la de Justicia y la de
Derechos Humanos, Rachida Dati y Rama Yade, las dos guapas, poderosas e hijas de
inmigrantes.
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