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EDITORIAL

Sánchez, indignado de que Aldama rebaje su condena por señalarle como el “número 1” de la trama criminal

EL IMPARCIAL
martes 05 de mayo de 2026, 08:05h

La nueva fiscal general del Estado también depende de Pedro Sánchez; incluso más aún que Álvaro García Ortiz, condenado por el tribunal Supremo por filtrar unos correos para perjudicar a Díaz Ayuso. Teresa Peramato sabe bien de quién depende y asume que su imparcialidad no existe. Se ha mostrado dócil, consciente de estar a las órdenes del presidente del Gobierno, ahora tan callado como atormentado, después de ser acribillado en el Tribunal Supremo por Víctor de Aldama que le ha señalado como el cabecilla de la trama de corrupción del Gobierno y “número 1”de la supuesta financiación ilegal del PSOE. De ahí, que el “capo” de la supuesta organización criminal ejerza su poder en la Fiscalía General del Estado y no consienta que el llamado comisionista sea beneficiado con rebajas de pena después de ponerle contra las cuerdas, por no decir, al borde del banquillo de los acusados.

Los beneficios penitenciarios por colaborar con la Justicia son una práctica habitual en los tribunales. Los jueces se benefician de las pruebas que aportan los acusados para esclarecer los hechos, más aún los más turbios y enrevesados como los que se instruyen estos días en el Tribunal Supremo. Se trata de una atenuante tradicional y beneficiosa para la causa. El imputado está obligado a decir la verdad para obtener la rebaja de la pena. De ahí, la credibilidad de su testimonio. Y el prestigioso fiscal jefe anticorrupción del Alto Tribunal, Alejandro Luzón, había llegado a un acuerdo con Víctor de Aldama para aplicar una atenuante cualificada y rebajar su condena de 7 a 3 años y medio de prisión por aportar pruebas decisivas para condenar, llegado el caso, a Pedro Sánchez por ser el máximo responsable de la corrupción del Gobierno en el caso de las mascarillas y en la supuesta financiación ilegal del PSOE.

Pero Pedro Sánchez ha dado un puñetazo en la mesa y ha vociferado contra tamaña acusación. El grito ha retumbado en la Fiscalía General del Estado. Y Teresa Peramato, la que se creía independiente y prestigiosa, se ha arrugado y ha cumplido sin rechistar la orden del presidente del Gobierno, consciente de que se debe a él. Y ha prohibido a Luzón que rebaje más la pena a Aldama por mucho que colabore con la Justicia. Algo nunca visto en los tribunales.

A Peramato, que trabaja sin descanso para “indultar” a su antecesor, no parece importarle destruir su carrera profesional por esta otra anomalía jurídica al impedir a Luzón aplicar a Aldama la atenuante por muchas pruebas que aporte. Pues, paradójicamente, ese es el motivo. Que las pruebas que aporta acorralan al “número 1”. Teresa Peramato ha decepcionado a todos los que creían en ella y en su defensa de la independencia de la Justicia al seguir a pies juntillas los pasos de sus antecesores. Pues la Fiscalía General del estado, desde que Sánchez gobierna, ha pasado de manos de Dolores Delgado, nada más salir por la puerta giratoria del Ministerio de Justicia, a García Ortiz, el “filtrador” para terminar con ella, al frente, la fiscal que estaba camuflada como independiente hasta que se ha visto obligada a quitarse la careta para salvar al gran jefe. Desde que el Gobierno progresista está en La Moncloa nada hay menos independiente que la Fiscalía General del estado. Más que depender de Sánchez es como un Ministerio más. El número 23.

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