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Novela

Esther García Llovet: Las jefas

lunes 18 de mayo de 2026, 01:22h
Actualizado el: 18/05/2026 13:51h
Esther García Llovet: Las jefas

Anagrama. Barcelona, 2026. 160 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Rafael Fuentes

Esther García Llovet (Málaga, 1963) es una de las voces más singulares de la actual narrativa española. Se dio a conocer en 2003 con Coda, finalista del IV Premio Casa de América de Narrativa, donde varios personajes deambulan por una atmósfera irreal. El humor, aquí de carácter negro, ya empieza a perfilarse como seña de identidad de su cosmovisión, característica que eclosionó en su llamada ‘Trilogía instantánea de Madrid”, formada por Cómo dejar de escribir (2017), Sánchez (2019) y Gordo de feria (2020), y se incrementó en su ‘Trilogía de los países del Este’, así denominada con notable ironía por ambientarse en la costa este de nuestro país, el Levante español.

Esta segunda trilogía arrancó con Spanish Beauty (2022), situada en Benidorm, y continuó con Los guapos (2024), en la Albufera valenciana, cerca del camping de El Saler. Ahora nos llega su cierre, Las jefas, que tiene su escenario en la localidad alicantina de Villajoyosa, publicada igualmente en Anagrama, que acoge en su catálogo prácticamente toda su obra.

La voz fresca, desternillante y con toques surrealistas y cañís de Esther García Llovet se aprecia en grado sumo en Las jefas, poblada por tan curiosos como sorprendentes personajes. Así, sobre todo Romana Romano, las hermanas gemelas Gran y Petit Navarro, Alex, apodado “el Primo”, el barman y cocinero Oliver, y Mónico Molinari. Todos transitan por el Zen Gardens, un resort de lujo que, donde en temporada baja solo quedan algunos huéspedes.

Romana Romano dejó plantado a su novio al pie del altar el mismo día de su boda -como una “novia a la fuga”, cual personaje de la canción de Melendi y de la película protagonizada por Julia Roberts-, y ha buscado refugio en el resort. Allí, junto a sus amigas Gran y Petit Navarro, se dedica a una vida rutinaria, repleta de tedio y vacuidad, que tratan de paliar con compras compulsivas -aunque tienen problemas económicos y dan sablazos a diestro y siniestro-, partidas de mus, cócteles, paseos… Y está el ‘Primo’, factótum que se convierte en imprescindible y se sorprende de cómo Romana Romano y sus amigas pasan rápidamente del “estado letárgico al estado frenético’.

García Llovet pone en pie una trama, en breves capítulos, desarrollada en un singularísimo microcosmo, lleno de situaciones y personajes en clave absurda, con momentos hilarantes, que distorsiona a placer la realidad, quizá para mostrarnos una oculta.

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