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EDITORIAL

La consigna de Moncloa tras el descalabro andaluz: salvar al soldado Sánchez

EL IMPARCIAL
martes 19 de mayo de 2026, 08:17h

Ya antes de que se celebraran las elecciones andaluzas, cuando el descalabro electoral del PSOE se veía venir, Moncloa comenzó a difundir por sus canales mediáticos que había que salvar a Pedro Sánchez de la catástrofe. A pesar de haber participado activamente en la campaña, de haber designado como candidata a María Jesús Montero, su ministra de Hacienda desde 2018 y vicepresidenta primera desde 2023.

Y así ha sido. Este lunes, en la Ejecutiva del PSOE nadie ha alzado la voz contra el desastre continuado del partido en las elecciones autonómicas, nadie ha señalado al secretario general como el responsable directo del último batacazo en las urnas. Ni una pizca de autocrítica. Incluso, algún dirigente mostró su alegría por haber “evitado la mayoría absoluta” de Juanma Moreno. Como si se tratara de una victoria, después de haber roto el suelo electoral con 28 escuálidos escaños y después de sufrir el cuarto batacazo consecutivo en las elecciones autonómicas.

El propio Pedro Sánchez, que huyó a Ginebra a salvar el planeta, eludió hablar del resultado electoral. Eso sí, denunció que “la prioridad nacional” de Vox iba a incrustarse en el nuevo Gobierno de la Junta. No se atrevió a reconocer que el PSOE de María Jesús Montero había sufrido la mayor derrota de su historia en Andalucía, feudo socialista durante 40 años. Menos aún, asumió que desde que llegó a La Moncloa, su partido había perdido más de la mitad de los votos. Sólo celebró que el PP tuviera que volver a pactar con Abascal. Su eterna coartada.

La consigna en Moncloa es la de siempre. Hay que amarrar el poder a toda costa. Hay que salvar al soldado Sánchez para encarar las elecciones generales de 2027 con posibilidades de continuar en el poder. Y si es necesario, se reniega de María Jesús Montero. Como en su día hizo el presidente con su mano derecha, con su íntimo amigo Ábalos, al declarar que “era un desconocido para mí”. Y así será tratada desde ahora la que se autoproclamó “la mujer más poderosa de la democracia española”. Como una desconocida. Una desconocida que ya se escabulle de la prensa para no dar la cara y que cualquier día desaparecerá del mapa político por la puerta de atrás. Pues se ha convertido en un estorbo. Y nadie puede estorbar al presidente socialista. Nadie puede poner en peligro el liderazgo del “puto amo”.

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