En un reciente artículo en El Imparcial, el presidente del periódico Luis María Anson recoge las siguientes declaraciones de César Antonio Molina en COPE:”Yo consideraba tan incompetente a Zapatero que no me habría imaginado que hubiera sido capaz de armar toda esta estructura económica y hacer dinero”. Y Arturo Pérez-Reverte en Antena 3 llegó a decir que el expresidente parecía “tonto, un tonto que se ha hecho malo”. Es paradójico que el tonto e incompetente Zapatero, además de amasar supuestamente una fortuna al convertirse en el líder de una trama corrupta, fuera además el referente de la izquierda lela que se traga los sapos del supuesto referente de la “progresía” española.
Es verdad que parecía tonto e incompetente. Pero no debió serlo tanto. Pues consiguió arrogarse el protagonismo en el final de ETA, cuando era mentira. Fueron las Fuerzas de Seguridad, la Justicia, incluso el PP; los que asfixiaron a la banda terrorista que se vio obligada a sacar la bandera blanca. Eso sí, gracias a las gestiones del entonces presidente, lavaron la sangre de sus manos, como su líder Otegui, condenado por pertenecer a la banda armada, para pasar a ser unos políticos “honrados” al crear un partido, Bildu, que se ha convertido en el socio principal del Gobierno, en la formación política que dicta más leyes que nadie en el Congreso de los Diputados con el entusiasmo de Sánchez.
También mienten los que, como el propio Sánchez, elogian a Zapatero por falsa proeza de retirar a España de la Guerra de Irak. Porque nuestra nación, presidida por Aznar, nunca participó en tal guerra: se limitó a enviar a algún soldado y a un puñado de sanitarios cuando acabó la contienda para ayudar, bajo el mandato de la ONU, a la reconstrucción del país. Ni un solo soldado español intervino en la guerra. Pero Zapatero, nada más ser elegido presidente, nada más llegar a La Moncloa, convocó una solemne rueda de Prensa para anunciar la retirada de España. Esto es; la retirada de los médicos y enfermeros que ayudaban a las víctimas. Otra hazaña falsa.
Y, ahora, el tonto e incompetente Zapatero ha estado viajando constantemente a la Venezuela de Nicolás Maduro en su supuesta política diplomática, como si ejerciera una misión humanitaria para ayudar a las víctimas de la represión chavista. Otra mentira. Nunca se preocupó de los presos políticos, ni siquiera de los españoles. Apoyó sin remilgos la dictadura narcoterrorista. Y se dedicó, según las investigaciones judiciales, a montar negocios sucios con el petróleo, el oro y hasta el dinero de los hambrientos venezolanos.
El tonto e incompetente Zapatero, lo fue como presidente del Gobierno pues, muchas de sus decisiones, como la económica, fueron delirantes. Dejó a España en la ruina. Pero se unió a la florida ola del movimiento LGTB para aprobar el matrimonio homosexual como si se tratara de una hazaña, a pesar del consenso mayoritario de los españoles en aplicar esa medida. Y con ello, conquistó al progresismo. Y a los homosexuales, claro. También aprobó el aborto e impulsó iniciativas “sociales” para convertirse en el referente de la progresía.
Pero, al tiempo, puso en marcha la polarización más letal. El guerracivilismo y la vuelta a las dos Españas que sigue Sánchez a pies juntillas como única tabla de salvación. Rompió con el espíritu de la transición que protagonizó el propio PSOE para resucitar los “garrotazos” entre españoles del cuadro de Goya. Su incompetencia y tontería se dedicó a poner en marcha la guerra entre los ciudadanos que ahora permanece, con más virulencia que nunca, por la corrupción que acecha a Sánchez y al propio Zapatero. Pues su única defensa es culpar a la ultraderecha y a la politización de la Justicia de todos sus pecados.
Pero todo el mundo ya sabe que Zapatero y también Sánchez, su fiel discípulo, son tontos e incompetentes para gobernar. Pero también unos expertos manipuladores y unos malos políticos. El tiempo dirá si uno u otro terminan siendo condenados. Porque, en efecto, se han comportado como tontos e incompetentes al creer que la Justicia iba a mirar para otro lado mientras ellos se aprovechaban del poder en beneficio propio. No en que España avanzara, como también proclaman falsamente.