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NO A LA MOCIÓN DE CENSURA; SÍ A LAS ELECCIONES GENERALES

lunes 01 de junio de 2026, 12:38h
Actualizado el: 06/01/2026 12:45h
Feijóo podía haber ganado la moción de censura en el año 2024 cuando hervía la indignación...

Feijóo podía haber ganado la moción de censura en el año 2024 cuando hervía la indignación de Pablo Iglesias contra Yolanda Díaz Iscariote, la gran traidora. Tuvo al menos otras dos ocasiones de hacerlo con diversos grupos. Pero quería encabezar él la moción de censura en lugar de negociar un presidente, tal vez un juez prestigioso, quizá un sindicalista de renombre. No lo hizo y, teniendo en cuenta las fechas actuales, ya no vale la pena. Lo políticamente acertado es exigir elecciones generales inmediatas. Es lo que pide el sentido común y la situación de descomposición del partido en el poder.

Tras formarse el Gobierno actual, un periodista especialmente destacado por sus éxitos aseguró en un artículo: “Este Gobierno no durará tres meses”. Parecía imposible que, en minoría parlamentaria, el PSOE sanchista pudiera coordinar y armonizar a una veintena de partidos, entre ellos a la extrema izquierda comunista, los separatistas de derechas, PNV y Junts, los secesionistas de ultraizquierda, ERC y Bildu, proetarra además este último. Pero Pedro Sánchez ha demostrado una extraordinaria habilidad política y ha lidiado a todos los partidos durante tres años de concesiones y humillaciones. Su magna operación ha durado tres años, no tres meses, y al final ha quebrado por el acoso político, económico, social, sindical y judicial a Pedro Sánchez.

A pesar de lo cual el presidente del Gobierno pretende agotar la legislatura porque tiene amarrado, entre otras cosas, un nuevo censo electoral y en el caso de que, aun así, le fallaran las elecciones parece dispuesto a lanzar sobre el tapete político de España un órdago constituyente. Ya veremos lo que pasa. Si se descubriera, por ejemplo, financiación ilegal del PSOE, difícilmente se podría conservar la farsa actual del Gobierno progresista. Todo está en el aire, en fin. Todo menos la firme decisión de Pedro Sánchez de mantenerse en el poder al precio que sea.