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Del papamóvil made in Spain al Vaticano eléctrico: los coches que han llevado al Papa y el elegido para Madrid

viernes 05 de junio de 2026, 19:39h
El día que un Seat Panda se convirtió en papamóvil

Cuando el Papa León XIV aterrice en España para su primera visita oficial al país, lo hará acompañado por una flota de vehículos que poco tiene que ver con aquel pequeño Seat Panda que conquistó los titulares en 1982. Sin embargo, la historia de los coches papales en España no puede entenderse sin aquel modelo fabricado por SEAT que resolvió un problema inesperado y acabó convirtiéndose en uno de los vehículos más famosos de la historia de la marca española.

La evolución de los automóviles utilizados por los pontífices refleja también la transformación de la sociedad, de la seguridad institucional y de la propia industria del automóvil. Desde las grandes berlinas de representación hasta los actuales vehículos eléctricos blindados, los coches del Papa se han convertido en auténticos símbolos de cada época.

La historia comenzó durante la primera visita de Juan Pablo II a España, celebrada entre el 31 de octubre y el 9 de noviembre de 1982.

Todo estaba preparado para que el Pontífice utilizara el papamóvil oficial del Vaticano durante los actos previstos en Madrid y Barcelona. Sin embargo, surgió un problema inesperado: el vehículo no podía acceder al interior del Santiago Bernabéu ni del Camp Nou debido a sus dimensiones. Era imprescindible encontrar una solución para que el Papa pudiera llegar motorizado hasta el centro de los estadios y saludar a los miles de fieles congregados.

La petición llegó a Seat, que recibió el encargo de desarrollar una alternativa en apenas quince días.Introduzca texto aquí

Los técnicos de la entonces fábrica de Zona Franca transformaron un SEAT Panda en una versión completamente abierta. El vehículo fue adaptado como una especie de pick-up con una plataforma posterior reforzada para que Juan Pablo II pudiera permanecer de pie. También incorporaba barras de sujeción, una plataforma de acceso y una decoración específica con pintura blanca, escudos pontificios y banderas del Vaticano y España.

El resultado fue un vehículo único que cumplió perfectamente su misión en Madrid y Barcelona. A diferencia de los modernos papamóviles blindados, aquel Panda destacaba por su sencillez y cercanía. Era pequeño, abierto y permitía un contacto visual directo con el público.

Los coches del Papa antes de la era moderna

Mucho antes de que existiera el concepto actual de papamóvil, los pontífices se desplazaban en grandes automóviles de representación.

Durante buena parte del siglo XX, el Vaticano utilizó vehículos fabricados por marcas europeas de prestigio, especialmente Mercedes-Benz. Modelos como el Mercedes-Benz 600 Pullman fueron empleados por varios papas en actos oficiales y ceremonias institucionales.

Aquellos coches estaban concebidos para ofrecer comodidad y solemnidad, pero todavía no respondían a las necesidades de visibilidad y cercanía que llegarían con los grandes viajes internacionales.

La figura de Juan Pablo II marcó un antes y un después. Su intenso programa de viajes obligó al Vaticano a desarrollar vehículos específicos para desplazamientos multitudinarios. El atentado sufrido en la Plaza de San Pedro en 1981 aceleró además la incorporación de nuevas medidas de protección.

A partir de entonces comenzaron a popularizarse los papamóviles equipados con estructuras acristaladas y blindadas, diseñadas para proteger al Pontífice sin renunciar a la visibilidad ante los fieles.

Durante décadas, Mercedes-Benz se convirtió en el socio tecnológico de referencia del Vaticano para este tipo de vehículos especiales.

Benedicto XVI y la sofisticación tecnológica

Con Benedicto XVI, los vehículos papales evolucionaron hacia soluciones aún más avanzadas.

Los nuevos modelos incorporaban mejoras en seguridad, comunicación y movilidad, manteniendo la tradicional cabina transparente que se había convertido en una imagen reconocible en todo el mundo.

La prioridad era combinar protección, movilidad y proximidad durante los actos multitudinarios.

Francisco apostó por la austeridad

El pontificado de Francisco introdujo una filosofía diferente.

Aunque continuó utilizando los vehículos oficiales del Vaticano cuando era necesario, el Papa argentino sorprendió en numerosas ocasiones desplazándose en automóviles mucho más modestos que los empleados por sus predecesores.

Su mensaje de sencillez también tuvo reflejo en la movilidad y sirvió para impulsar el debate sobre la sostenibilidad dentro del propio Vaticano.

La visita apostólica de León XIV entre el 6 y el 12 de junio permitirá ver en acción la nueva generación de papamóviles.

La organización del viaje ya ha confirmado la llegada a España de dos vehículos oficiales procedentes del Vaticano. El principal será el que utilizará en Madrid y posteriormente en Canarias: un Mercedes-Benz Clase G papal, identificado con la matrícula vaticana SCV 1 y trasladado desde Roma hasta la Base Aérea de Torrejón. Actualmente permanece bajo custodia de las fuerzas de seguridad.

Este vehículo representa la última evolución de los coches papales. Desarrollado específicamente para el Vaticano, incorpora motorización eléctrica, sistemas avanzados de protección y una configuración que permite al Pontífice mantener contacto visual con los fieles durante los recorridos públicos.

Para los actos en Barcelona se ha desplazado un segundo vehículo, un Isuzu D-Max adaptado como papamóvil, destinado a los recorridos previstos en la capital catalana. La visita contará además con otros vehículos eléctricos de apoyo para desplazamientos internos y necesidades logísticas de la comitiva pontificia.

El contraste entre ambos vehículos resulta difícil de imaginar.

En 1982, Seat tuvo que improvisar una solución en apenas dos semanas utilizando uno de los utilitarios más populares de España. El objetivo era simplemente permitir que Juan Pablo II pudiera recorrer unos metros dentro de dos estadios abarrotados.

En 2026, el Vaticano desplaza a España un vehículo diseñado específicamente para el Papa, equipado con tecnología de última generación, sistemas de seguridad avanzados y propulsión eléctrica.

Sin embargo, ambos comparten una misma finalidad: acercar al Pontífice a los fieles.

Hoy, el Seat Panda Papamóvil continúa conservándose prácticamente intacto dentro de la colección histórica de SEAT. Más de cuatro décadas después, sigue siendo una de las piezas más admiradas por los aficionados al automóvil y uno de los vehículos más singulares fabricados por la marca española.

La llegada de León XIV a Madrid volverá a poner el foco sobre los coches del Papa. Pero, por muy avanzado que sea el moderno Mercedes eléctrico que utilizará durante su visita, será difícil que despierte la misma simpatía que aquel pequeño Panda blanco que, por una necesidad de última hora, terminó entrando para siempre en la historia de España, del Vaticano y de la automoción.