Segóbriga y Carranque: Roma en Castilla
viernes 08 de febrero de 2008, 19:06h
Hispania constituyó parte esencial del Imperio Romano. Su legado artístico y constructivo se encuentra esparcido por toda la península. Segóbriga y Carranque constituyen dos ejemplos valiosos. En ambos parques arqueológicos, hay restos de gran interés. Las dos están en Castilla-La Mancha. A Ségóbriga se llega a través de la A3, con salida en el kilómetro 104, en Saelices (Cuenca), y a Carranque (Toledo), a 40 kilómetros de Madrid, se va por la A42, con salida en Illescas, desde donde se llega al parque por la comarcal 4008.
Segóbriga es una de las ciudades romanas más monumentales y mejor conservadas de Hispania. Construida en la vía de comunicación que iba de Cartego Nova a Complutum y Toletum, es hoy un paraje solitario donde conviven en armonía campos y ruinas. Pese a la sequía, las hierbas crecen por las laderas de la colina y el trigo empieza a apuntar en los campos de labor. En el entorno del idílico paisaje manchego se disfruta todavía más del paseo entre las viejas piedras milenarias. No hay restos de casas particulares pero sí del conjunto de edificios públicos típicos de una ciudad romana, y en muy buen estado de conservación: teatro, anfiteatro, termas, foro, basílica, necrópolis, etc.
En la soleada mañana de invierno reina el silencio. Sólo las esquilas de las ovejas rompen el remanso de paz que es Segóbriga mientras un grupo de apenas diez personas seguimos las explicaciones de la guía, tan expresiva, que nos transporta a la actividad de la ciudad romana que tuvo seis mil habitantes. Nos impulsa a imaginar una representación de Sófocles en el teatro, a oír el grito de gladiadores en lucha contra las fieras en el anfiteatro, excepcional por lo espacioso de su arquitectura y por lo bien conservado que se encuentra. Pese a que el circo es todavía un proyecto de excavación, se intuye la competición entre las cuádrigas locales y las de Valeria, Complutum, Toletum o Ercávica.
Ya Plinio escribió sobre Segóbriga. Se refirió a la misma cuando hablaba de la importancia económica del espejuelo, “el lapis specularis o piedra especular”, yeso cristalizado y traslúcido que servía en la construcción romana para tapar las ventanas, pues dejaba pasar la luz y resguardaba de la intemperie. También se utilizaba como adorno de los suelos por el brillo que daba, tal como pueden verse en el Circo Máximo o en la Domus Áurea, residencia de Nerón. Durante la época republicana, el lapis specularis sólo se encontraba en la Hispania Citerior y no en todo el país, sino en un radio de 300 kilómetros alrededor de Segóbriga. De ahí la importancia de la ciudad durante la época imperial.
El parque cuenta con una basílica visigoda y un pequeño museo donde se exhiben esculturas, cerámicas, joyería, objetos cotidianos, vidrio, etc. Una muestra de los vestigios hallados en las excavaciones, entre los que sobresale por su belleza y delicadeza una cabeza de Livia. A sólo 8 kilómetros, está Uclés, el impresionante monasterio, herreriano y barroco, llamado El Escorial de la Mancha. Y en la zona, hay varias casas y hoteles rurales donde se puede comer y pernoctar.
Los mosaicos de Carranque
En el verano de 1983, un vecino de Carranque descubrió, mientras araba, una serie de mosaicos, que tras las correspondientes excavaciones, se comprobó pertenecían a una lujosa villa residencial del siglo IV relacionada con Teodosio I, hispano de Coca y último emperador del Imperio antes de partición entre oriente y occidente.
La colección de mosaicos de la conocida hoy como Villa de Materno justificaría por sí sola una visita a las ruinas. Se trata de mosaicos excepcionales, bien conservados, con espléndidos colores, y de calidad artística extraordinaria similar a los de la célebre Villa del Casale de Villa Armerina en Sicilia. Cubren veinte habitaciones con escenas de héroes, dioses y figuras mitológicas. En uno de los mosaicos destaca la inscripción con el nombre del dueño de la casa, el del taller que realizó la obra y el pintor que lo dibujó.
El parque arqueológico ofrece además otros motivos para visitarlo: un entorno natural hermoso a orillas del río Guadarrama, rodeado de chopos y bosques de ribera, y otros restos arqueológicos de interés. El edificio conocido como la Basílica sobresale por sus excepcionales columnas de mármol de cuatro metros de altura, talladas en canteras de Grecia y Turquía. Proyectado y construido para uso civil, pronto se utilizó como lugar de culto y enterramiento.
Un pequeño ninfeo, los restos de dos cubos de molinos y las conducciones de agua ponen punto final a la visita. En el Centro de interpretación pueden verse objetos extraídos durante las campañas de excavación, también maquetas, dibujos y un audiovisual sobre el pasado de las ruinas de Carranque.
Una mañana en Carranque puede completarse con la visita a los Grecos que se guardan en la iglesia parroquial de Illescas, donde hay varios restaurantes de interés gastronómico.
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Periodista
Isabel Sagüés es periodista y MBA en Administraciones Públicas y Master en Comunidades. Ha dirigido entre otras entidades culturales sin ánimo de lucro la Fundación Canalejas y la Fundación ICO
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