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Volvo alcanza un hito histórico: más de 10.000 crash test para crear los coches más seguros del mundo

jueves 18 de junio de 2026, 09:31h
Un laboratorio único para recrear accidentes reales

La seguridad forma parte del ADN de Volvo desde hace décadas, pero pocos lugares representan mejor esa filosofía que el Centro de Seguridad que la marca sueca opera en Gotemburgo. Inaugurado oficialmente el 29 de marzo de 2000 por el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, este complejo se ha convertido en una referencia mundial para la investigación de accidentes y el desarrollo de vehículos cada vez más seguros.

Más de un cuarto de siglo después de su apertura, las instalaciones han superado las 10.000 pruebas de choque a escala real, una cifra que refleja el compromiso de Volvo Cars con la protección de conductores, pasajeros y usuarios vulnerables de la vía.

El laboratorio de crash test de Volvo fue concebido con un objetivo muy concreto: reproducir de la forma más fiel posible los accidentes que ocurren cada día en las carreteras de todo el mundo. Gracias a ello, los ingenieros pueden analizar cómo se comportan los vehículos en situaciones extremas y desarrollar nuevas soluciones capaces de prevenir siniestros o minimizar sus consecuencias.

La instalación destaca por contar con una infraestructura prácticamente única dentro de la industria automovilística. Dispone de dos pistas de aceleración de 154 y 108 metros de longitud, una de ellas móvil y con capacidad para girar hasta 90 grados. Esta configuración permite recrear impactos entre vehículos en múltiples ángulos y velocidades, simulando escenarios que difícilmente podrían reproducirse en otros centros de ensayo.

A ello se suma una gigantesca barrera de impacto de 850 toneladas y diferentes configuraciones de choque que permiten analizar colisiones frontales, laterales, traseras o en ángulo. Todo está diseñado para reproducir con precisión milimétrica las circunstancias de un accidente real.

Cada ensayo se ejecuta mediante un sofisticado sistema de propulsión capaz de acelerar los vehículos hasta la velocidad exacta requerida para la prueba. El nivel de precisión es tal que los coches alcanzan el punto de impacto previsto con un margen mínimo de error.

Durante cada crash test, decenas de cámaras de alta velocidad registran todos los movimientos del vehículo y de los maniquíes de ensayo. Algunas de ellas son capaces de capturar hasta 3.000 imágenes por segundo, generando una enorme cantidad de información que posteriormente es analizada por los equipos de ingeniería.

Este proceso permite estudiar desde la deformación estructural de la carrocería hasta las fuerzas que actúan sobre el cuerpo humano durante una colisión.

Aunque los resultados de organismos independientes como Euro NCAP o el Insurance Institute for Highway Safety (IIHS) son una referencia para el sector, en Volvo consideran que esos estándares representan únicamente una parte del trabajo.

La marca sueca aplica protocolos propios mucho más exigentes, diseñados a partir de décadas de investigación sobre accidentes reales. Por ello, cada nuevo modelo pasa por un extenso programa de validación que combina simulaciones virtuales avanzadas con pruebas físicas a escala real.

En total, un nuevo Volvo puede someterse a entre 100 y 120 crash test diferentes antes de llegar al mercado. Una cifra que explica por qué la compañía sigue siendo considerada una de las referencias mundiales en seguridad automovilística.

La actividad en el centro es constante. Cada año se realizan aproximadamente 450 impactos reales, lo que ha permitido superar ampliamente las 10.000 pruebas desde la puesta en funcionamiento de las instalaciones.

La evolución de los sistemas de seguridad exige que los ensayos sean cada vez más complejos. Por ello, Volvo no se limita a reproducir los accidentes contemplados en los protocolos oficiales, sino que desarrolla sus propios escenarios basados en siniestros reales documentados por sus investigadores.

Uno de los ejemplos más recientes es el desarrollo del nuevo Volvo EX60. El futuro SUV eléctrico ha sido sometido a pruebas especialmente exigentes que recrean situaciones habituales en carretera, como salidas de vía e impactos contra obstáculos rígidos.

Entre ellas destaca un ensayo en el que el vehículo abandona la calzada y colisiona contra un poste de gran tamaño, una situación que reproduce accidentes reales con consecuencias potencialmente muy graves.

Según explica Åsa Haglund, directora del Centro de Seguridad de Volvo Cars, el objetivo es ir más allá de cualquier requisito normativo. La responsable destaca que estos ensayos permiten estudiar escenarios extremadamente complejos que no suelen estar contemplados en los protocolos de homologación tradicionales.

Las instalaciones exteriores del complejo permiten realizar pruebas dinámicas adicionales, incluyendo vuelcos controlados y simulaciones de salida de carretera. En algunos ejercicios los vehículos son lanzados contra cunetas, barreras o postes a velocidades elevadas para analizar los daños y evaluar la eficacia de los sistemas de protección.

Además, Volvo colabora con equipos de rescate y servicios de emergencia, que utilizan estas pruebas para perfeccionar sus procedimientos de intervención. La posibilidad de trabajar sobre vehículos accidentados en condiciones reales resulta especialmente útil para mejorar los tiempos de rescate y aumentar las probabilidades de supervivencia de los ocupantes.

Desde hace décadas, Volvo mantiene una visión clara que guía todo su trabajo en materia de seguridad: lograr que nadie muera ni resulte gravemente herido a bordo de un vehículo nuevo de la marca.

El Centro de Seguridad de Gotemburgo constituye una herramienta fundamental para avanzar hacia ese objetivo. Gracias a los datos obtenidos en miles de accidentes reales y a las pruebas realizadas en sus instalaciones, la compañía ha desarrollado innovaciones que posteriormente han sido adoptadas por buena parte de la industria.

En plena transición hacia la electrificación, el laboratorio continúa evolucionando para afrontar nuevos desafíos, como la integración segura de las baterías de alto voltaje y las nuevas arquitecturas de los vehículos eléctricos.

Tras más de 25 años de actividad y más de 10.000 pruebas de choque realizadas, el Centro de Seguridad de Volvo Cars sigue siendo uno de los mayores referentes mundiales en investigación de seguridad vial. Una instalación que resume mejor que ninguna otra la filosofía de una marca que ha convertido la protección de las personas en su principal seña de identidad.