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Novela

Rumena Bužarovska: Toni

lunes 22 de junio de 2026, 00:53h
Rumena Bužarovska: Toni

Traducción del macedonio de Krasimir Tasev. Impedimenta. Madrid, 2026. 247 páginas. 23,95 €.

Por Aránzazu Miró

Toni es la primera novela de la escritora macedonia nacida en 1981 en Skopie, en cuya Universidad Estatal da clases de Literatura Estadounidense y de Traducción. Son sus relatos los que le han dado gran fama en su país y con los que es también reconocida en el nuestro, donde la editorial Impedimenta con traducción siempre de Krasimir Tasev le ha publicado ya dos recopilaciones (Mi marido, 2023 y No voy a ninguna parte, 2025) que han sido muy bien recibidas y comentadas.

En sus relatos siempre se había resaltado cómo da voz a las mujeres, desde un destacado interés en la crítica social del patriarcado, y así es como la esperaba yo también en esta obra narrativa de mayor extensión. Más, todavía, sabiendo que codirige, en su país, un proyecto literario –PeachPreach– centrado en recoger historias orales de mujeres, una potente manera de darles voz.

Y sin embargo, Toni da título a su novela y es el absoluto protagonista. Y debo reconocerlo, se hace odioso. Es un personaje detestable por todo lo que hace, siente y padece, y por cómo lo hace, cómo parece no sentirlo y su absoluta falta de conciencia de nada más allá de sí mismo; Rumena Bužarovska lo ha calado. Es un personaje narcisista de perfil clínico, al que acompañamos desde unas vacaciones con su chica del momento hasta un final que se ve venir y que en el fondo, todas le deseamos. Esa novia muere en un accidente de coche debido a una imprudencia de él, y la madre de su hijo, que les acompañaba en esas vacaciones, le prohíbe volver a verle, como ya le había sucedido con su primera hija.

Las mujeres como pareja y como amantes («satisfecho de sus éxitos con las mujeres...») pero también su propia madre, que muere por covid gracias al contagio que Toni le provoca tras el regreso a casa cuando se queda sin pareja, son el centro de la novela, en un discurrir que no es sino una crítica social a la realidad macedonia, pero también europea, en un contexto completamente actual, en que las reglas del patriarcado impregnan más de lo que nos pensamos una cotidianeidad nada excepcional. No creo ni siquiera que pudiéramos decir del protagonista que sea peculiar; simplemente, es un caso acendrado en que se aúna todo y que vivimos desde su propia comprensión del mundo, un entorno por otra parte muy real y cercano, muy nuestro, en que la pandemia ha generado una modificación de las conductas, en que las redes sociales invaden nuestras vidas y pueden llegar a sustituir el concepto de éxito. Toni no olvida llevar con él sus lentes de leer «por si se le ocurría alguna frase sabia en el camino. En realidad, tenía la certeza de que le iba a ocurrir algo memorable»; publicar una frase en facebook y recibir unos cuantos “me gusta” podemos reconocerlo como algo muy nuestro: «de inmediato sintió que lo invadía una sensación de satisfacción, una suerte de calor interno».

Lo terrible de esta novela es lo real que resulta, en este momento, en un hombre que ya es hijo de una generación con acceso a la educación y en la que los progenitores han desarrollado sendas carreras profesionales (ambos en el campo educativo). «No he conseguido enseñarte nada», suspira su madre, a quien él desprecia para alabar a su padre, profesor universitario, sí, pero alcohólico y mujeriego, de quien los sabios consejos recibidos rebosan ese narcisismo del que está impregnado y una actitud patriarcal y machista que Rumena Bužarovska nos hace plantearnos cuán vigente se mantiene.

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