La nueva guerra de los Andes
viernes 08 de febrero de 2008, 19:57h
¿Qué extraña mosca le picó a Hugo Chávez para que amenace al presidente Uribe de Colombia con enviarle tropas y aviones tras haberle calificado de cobarde y mentiroso?
Chávez es un personaje curioso que monta en cólera en cualquier momento, abraza efusivamente a quienes considera sus "hermanos" y amigos y termina insultándolos por asuntos de menor cuantía.
Un psicólogo urbano lo calificaría fácilmente de esquizofrénico. Pero el tipo es mucho más complicado, más colérico e infantil. Un poco lo contrario del presidente Uribe que es frÍo y tímido, no confía en quienes se convierten por arte de 'birlo birloque' en amigos para siempre y sustituyen el abrazo por el pacto y el acuerdo.
Son dos personajes distintos y distantes, antagónicos nacidos para no entenderse ni apreciarse. Chávez cree que todo se arregla mediante una lluvia de improperios y amenazas. Jamás se le ocurrió arrepentirse o pedir perdón por sus permanentes meteduras de pata. Ni siquiera es consciente de que provoca reacciones antagónicas y coléricas entre sus interlocutores. Es ambicioso y generoso pero también peligroso y elemental, hipócrita, fingidor. Con gentes como Fidel Castro mantiene relaciones cordiales y filiales. Lo admira pero no se fía. Castro lo mima y lo protege, lo aconseja y lo domina. Es una relación paterno-filial desigual y cariñosa. A su lado, Castro es un pozo de ciencia, un erudito con experiencia alargada, un cínico cruel y fingidor.
Chávez quisiera convertir a Colombia en una colonia o en un protectorado sometido a sus caprichos pero sabe que con el presidente Uribe no hay bromas porque no se deja ganar con halagos y retórica cuartelera. Cuando no sabe o no puede resolver un problema relativamente fácil echa mano de la bolsa del petróleo que es generosa y le explica al “pueblo bolivariano” las maldades de los vecinos y las razones que individuos como "Tirofijo" o el "Mono Jojoy", verdaderos delincuentes de caminos, tienen para levantarse contra la "oligarquía colombiana" o la burguesía rural. "Tirofijo" y el "Mono" pueden ser sus amigos o sus cómplices: Uribe será siempre un adversario tímido y culto pero inflexible en sus convicciones.
El sentido común de los dirigentes amigos y de los países vecinos debería convencer a Chávez de que por el actual sendero va directamente a un enfrentamiento con el gobierno colombiano, a una guerra andina. No es seguro que entienda las razones de personalidades como Lula, Kirchner o la presidenta chilena Bachelet. En un enfrentamiento local sólo saldría ganando la dictadura venezolana.
Chávez ha escogido al presidente colombiano como enemigo principal: prefiere hostigarlo o agredirlo que pactar con él. Lo que propone es peligroso, pero dado su carácter y la influencia de individuos como Castro o Evo Morales será difícil convencerlo de que le tienda la mano.
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Periodista
ALBERTO MÍGUEZ es periodista
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