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Novela

Han Kang: Tinta y sangre

domingo 28 de junio de 2026, 22:45h
Han Kang: Tinta y sangre

Traducción de Sunme Yoon. Random House. Barcelona, 2026. 312 páginas. 22,90 €. Libro electrónico: 10,99 €. Nos llega una gran novela de la Premio Nobel surcoreana, autora de “La vegetariana”

Por Carmen R. Santos

Si bien la literatura surcoreana no era muy conocida en España, la concesión en 2024 del Premio Nobel a Han Kang ha propiciado un interés por las letras del país asiático. De hecho, de Han Kang (Gwangju, Corea del Sur, 1970), la primera mujer asiática en obtener el más alto galardón, la editorial independencia Rata se adelantó en la difusión de la autora en España, poniendo al alcance del lector español La vegetariana -Premio Booker Internacional, y su primer gran éxito mundial (2017) Actos humanos (2018), y Blanco (2020). Posteriormente, Random House, la ha incluido en su catálogo, en el que ya están La vegetariana, Actos humanos La clase de griego e Imposible decir adiós. Ahora acaba de añadirse Tinta y sangre, escrita tras La vegetariana, y publicada originariamente en 2010.

Tinta y sangre arranca entrelazando una situación cotidiana con un sueño de su protagonista y voz narradora, Lee Cheonghee: “Ya cerca de la parada del autobús, recordé el sueño que había tenido la noche anterior. Los detalles y las circunstancias eran vagos e imprecisos, solo podía recordar un pájaro blanco y de cuello largo posado en el suelo. Cuando se puso a cantar, su cabeza comenzó a desaparecer y se volvió invisible hasta el cuello. Solo quedaron sus alas y su cuerpo cubierto de plumas sobre sus dos largas y delgadas patas. Me dije que si seguía cantando se volvería completamente transparente, y entonces me desperté en plena noche”.

Este cruce entre lo cotidiano y lo onírico es muy característico de la producción de Han Kang, como apreciamos, por ejemplo, en La vegetariana, donde a su personaje central, Yeong-hye, le asaltan terribles pesadillas de bosques tenebrosos y violencia, en los que se ve herida y comiendo carne cruda, lo que le impulsa a tomar la decisión de no comer carne como rechazo a la agresividad y la crueldad humana, que ella misma sufrió a través del maltrato físico de su padre y psicológico y sexual de su marido. Y en Imposible decir adiós, padece las pesadillas Gyeongha- potentes imágenes de troncos negros como lápidas- que se han hecho muy presentes desde que escribió un libro sobre la masacre de Gwangju -ciudad natal de Han Kang-, perpetrada por el gobierno del general Chun Doo-hwan en el tortuoso camino de Corea del Sur hacia la democracia.

Tinta y sangre se centra en la investigación que lleva a cabo la traductora Lee Cheonghee tras la muerte de su amiga de la infancia, la pintora Seo Inju, al despeñarse su coche en el paso de Misiryung, del puerto de montaña. Estamos en invierno y sus nieblas y cerradas curvas lo convierten en un muy peligroso escenario. ¿Por qué transitaba por allí Seo Inju de madrugada? ¿Se le fue el control del vehículo o se trata de un suicidio?

La tesis del suicidio es la que se empeña en defender a toda costa un crítico de arte, Kang Seowong, que ha escrito un libro sobre la artista, que pretende “vender” como creadora oscura y maldita, lo que piensa le reportará buenos ingresos. Pero también a toda costa Lee Cheonghee quiere rebatir la idea de que su amiga se ha quitado la vida para que su memoria no sea manipulada y manchada de morbo y brille la verdad, pensando también en el hijo de Seo Inju, el pequeño y enfermo Minseo, cuya figura desempeñará finalmente un decisivo papel en la trama.

Una trama en la que se mezcla el presente, el misterio de la muerte de Seo Inju, y el pasado, pues Lee Cheonghee nos cuenta los recuerdos que conserva de su amiga, y del tío de esta, también pintor, que posee un libro de astrofísica que ella leyó de adolescente y le despertó muchas preguntas, y del que se incluyen pasajes. La relación entre Seo Inju y Lee Cheonghee es intermitente y a veces con grandes vacíos hasta de un año. También Lee Cheonghee confiesa sus propias fragilidades y miedos para reiniciar su carrera literaria: “En realidad, no podía explicarle a nadie que el terror se adueñaba de mí con solo pensar en sentarme ante una página en blanco, el terror a ese momento en que la dichosa ceguera ante la vida, como la nieve que cubre la inmundicia, se derrite y deja al descubierto la podredumbre encharcada”. Piensa en escribir un libro sobre su amiga, y ver sus cuadros con detenimiento “porque debo comprenderlos para poder escribir”.

Hija del novelista Han Seung-won, el ambiente culto de su casa la influyó en una vocación que la ha llevado a la cima literaria. Han Kang nos regala un sobresaliente estilo, y nos sitúa frente a interrogantes existenciales, frente al vértigo de la vida, cargada de dualidades, violencia, abismos, sufrimiento y fragilidad. Pero el “mensaje” de Tinta y sangre, donde la intriga nos depara sorpresas, no se escora hacia el derrotismo, sino que apuesta por no dejarse abatir. En el discurso de recogida del Nobel, afirmó refiriéndose a Tinta y sangre: “Mientras escribía la escena final […] me pregunté si no deberíamos finalmente sobrevivir, si no deberíamos dar testimonio de la verdad con nuestras vidas”. Como hace Lee Cheonghee en esta gran novela de una gran escritora.

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