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DIECISEISAVOS

Mundial 2026. Portugal 'retira' a Modric en un partido increíble y se cita con España

Mundial 2026. Portugal 'retira' a Modric en un partido increíble y se cita con España
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(Foto: EFE)
viernes 03 de julio de 2026, 04:04h
Actualizado el: 07/03/2026 08:05h
Ronaldo rescató al equipo Martínez cuando Croacia arrasaba y Gonçalo Ramos completó la remontada en el descuento. El portero Diogo Costa, la estrella. Gol anulado a los croatas en la última jugada.

El Mundial 2026 vivió este viernes uno de sus episodios más especiales. Se midieron Croacia y Portugal en el BMO Field de Toronto (Canadá), lo que ya de por sí aseguraba que este cruce de dieciseisavos representaría una de las cimas futbolistas del campeonato. Pero la intrahistoria tenía más miga, pues se iba a tratar de la despedida de los Mundiales de Cristiano Ronaldo o de Luka Modric. El primero, con 41 años y cinco Balones de Oro a sus espaldas; el segundo, con 40 primaveras y una corona individual. Ambos, con el reconocimiento unánime como dos de los mejores jugadores que jamás hayan practicado este deporte. Así pues, ese era el contexto y los protagonistas correspondieron ofreciendo un partido legendario, repleto de fuegos artificiales, en el que los lusos se impusieron tras sobrevivir a un desenlace dramático.

Roberto Martínez no está consiguiendo encontrar la entonación adecuada para su proyecto. 'Las Quinas' decepcionaron en la Fase de Grupos tras debutar con un empate desconcertante ante RC Congo y concluir la ronda con una sensación abrumadora de inferioridad ante Colombia. Uno de los problemas capitales es la lentitud de la circulación del balón. El centro del campo está fundido. Vitinha y Joao Mendes han llegado al límite de sus fuerzas después de otro curso abrasivo en el PSG. El eje no está funcionando en ataque y, además, el colectivo no cumple con la presión cuando pierde el cuero. Esos males han rebajado la reputación portuguesa hasta sacarles de la terna de favoritos. Pero como la calidad está ahí, sólo es cuestión de que la plantilla quiera reivindicarse. Y esta madrugada al fin quisieron demostrar su potencial. Completaron un primer tiempo impresionante. Su seleccionador debió frotarse los ojos, pues los mismos subordinados que en estas semanas no se habían afanado por cumplir sus órdenes de repente las acataron en plenitud. El cambio de imagen fue total: compitieron con una intensidad que no habían ejecutado hasta ahora y con dos o tres velocidades más. Y, claro, si estos futbolistas se empeñan de verdad el rival sufre. Le tocó pagar a un bloque preparado por Zlakto Dalic que batalló por bajar el ritmo, pero no lo logró y sus veteranos no pudieron más que replegarse hasta el descanso. Concedieron en este segmento nueve remates y ellos no pudieron generar ni un tiro a portería. El dominio ibérico fue absoluto y las ocasiones no tardaron en llegar.

Un tiempo para cada uno

La inclusión de Rafael Leao (y la suplencia de Joao Félix) les otorgó más verticalidad y desanudo el bloqueo precedente, porque este potentoso extremo sí ataca el espacio y da un relevo en ese aspecto a Ronaldo, que ya no está para acumular desmarques de ruptura. En el quinto minuto el potente atacante se escapó por la izquierda y puso un pase que derivó en un doble remate fallido de Bruno Fernandes (el primero, a quemarropa, lo sacó el meta Diminik Livakovic y el segundo fue repelido por Josip Sutalo bajo palos). Así se prendió la espita del ataque total luso. Resultó que en las eliminatorias se soltaron y jugaron con más agresividad que en los duelos previos. Robaban rápido, en campo rival, y la movilidad descubría espacios con naturalidad. Joao Cancelo voleó a las nubes de la frontal, Pedro Neto dibujó un centro perfecto que no remató Cristiano de milagro -minuto nueve- y Renato Veiga perdonó un testarazo claro después de un córner botado por Nuno Mendes -minuto 16-.

Los balcánicos tardaron en tomarle la temperatura a la exigencia. En el prólogo sólo se acercaron a la portería contraria en dos centros de Nikola Vlasic cabeceados sin éxito por Ante Budimir. El genial portero Diogo Costa, a la postre mejor jugador del encuentro y salvador de Portugal, no tuvo que trabajar hasta la reanudación. Los 'Vatreni' intentaban atacar la espalda de la zaga ibérica con balones rápidos hacia los costados o con desmarques desde la segunda línea, pero no atinaban a tejer las asociaciones fluidas que preceden al pase en profundidad. Y Veiga y Rúben Dias mantuvieron a raya al punta del Osasuna, de modo que negaron también el recurso del pelotazo para respirar. El control luso sería completo y triunfaron a la hora de imponer un tempo volcánico destinado a erosionar el fuelle de Modric, Ivan Perisic y al resto de veteranos croatas.

Sin embargo, el oficio balcánico saldría a flote y no permitirían que la iniciativa portuguesa llegase a término. Cedieron metros y la pelota pero se aseguraron de establecer una gran defensa del área, con despejes de urgencia de gran calidad. Destacaron Sutalo, Marin Pongracic y un Josip Stanisic que poco a poco iría amarrando a Leao (que es tan amenazante como irregular). El central de la Fiorentina sostuvo a su delegación en el 23 al arrebatar a Neto la diana con un despeje crucial ante el centro de Nuno Mendes. Y a la media hora Ronaldo no llegó a embocar un centro peligroso de Joao Cancelo por muy poco. La inercia susurraba la apertura lusa del marcador, con la acción de pizarra lanzada por el lateral del PSG que Joao Neves desperdició a pesar de yacer sin marca en el segundo palo; la volea nítida que Leao envió las nubes tras un centro venenoso de Neto -minuto 47-; y el envió mal intencionado de Fernandes que Livakovic conjugó. Pero los balcánicos llegaron a la orilla del intermedio.

Es muy difícil tumbarles. Esta generación dorada que ha alcanzado una final y una semifinal en los últimos Mundiales se ha acostumbrado a saber sufrir, a contemplar las prórrogas, las tandas de penaltis y las remontadas sobre la bocina como un territorio familiar. No en vano, alcanzaron esta ronda después de emerger en el desenlace del último partido, frente a Ghana y con un esfuerzo emocionante de Modric. Conocen de maravilla cuándo ser valientes y cuándo toca aguantar, y cumplen con eficacia y confianza en las dos facetas. En este evento corrían el riesgo de no resistir físicamente el desafío, por eso achicaron durante 45 minutos. Y cuando aprobaron ese examen y filtraron algo de impotencia a Portugal, estallaron en una ofensiva sorpresiva e irrefrenable. Amontonaron 10 remates, seis de ellos a puerta, en un fogonazo apoteósico que redunda en su mística capacidad competitiva. Dalic tocó la tecla necesaria en el camarín, sentando a Budimir y metiendo en cancha al guerrero Igor Matanovic (un gigante que las pelea todas, que molesta y encima sabe asociarse), y sus muchachos se desencadenaron para dejar a los lusos sin argumentos. Adelantaron las líneas y reclamaron la iniciativa a base de garra, táctica y de calidad técnica. Porque el ilustre cuarentón repartió juego para agilizar y Matteo Kovacic dañó con sus conducciones entre líneas. Martínez y compañía se descubrieron desubicados y cuando que quisieron reaccionar ya estaban en desventaja.

La traca final

Los ibéricos habían comparecido a la segunda mitad con las pulsaciones bajas, en uno de esos agujeros de concentración que han torpedeado su recorrido en el torneo. Y lo pagaron ya que permitieron contragolpear a los balcánicos. Avisó Kovacic en el minuto 49, cuando recogió un balón suelto fabricado por la brega de Matanovic, sentó a Cancelo y remató una pelota que Diogo Costa despejó in extremis. Y en el 53 hicieron caja los 'Vatreni'. Vlasic desplazó hacia la incorporación de Stanisic, que puso un centro bombeado que le cayó a Perisic. El viejo zorro de 37 años pilló despistado a Cancelo, dispuso de tiempo para controlar y conectó un misil raso que inauguró el marcador. Su séptimo gol mundialista desniveló el equilibrio y abrió las puertas a una explosión que casi sentenció el envite. Porque en el 56 Matanovic anotó un tanto anulado por fuera de juego y en el 59 Petar Sucic llegó desde atrás para recibir un pase de Maturina y conectar un disparo complejo que Costa repelió con una reacción sensacional.

El seleccionador de 'Las Quinas' no podía creer que sus pupilos hubieran vuelto a las andadas y tomó una decisión radical mientras que Leao estrellaba un cañonazo en el larguero, en una oportunidad del todo descontextualizada. Ejecutó un cambio de cuatro jugadores de una tacada, señalando el mal momento de Vitinha y añadiendo a Gonçalo Ramos para acabar compitiendo con dos delanteros. No quiso quitar a Ronaldo porque, según sus palabras, "cuando necesitas goles necesitas a Cristiano". Y acertó de plano. El astro, que había pasado desapercibido hasta entonces, apareció para controlar con clase un pelotazo y batir a Livakovic por arriba. El VAR le anuló el empate por un fuera de juego ajustado pero no tardó en golpear de nuevo. En el minuto 68 embocó con calma, por el centro, un penalti infantil cometido por Vlasic sobre Veiga (agarró al zaguero del Villarreal en un saque de esquina y el videoarbitraje le pescó). Pese a las dudas y las críticas ya suma tres tantos en este campeonato.

Ya no se mueve como y entorpece la efectividad de la presión, pero el olfato sigue vigente. Y por curioso que parezca éste fue su primer tanto en las eliminatorias mundialistas. Sea como fuere le regaló a su delegación las tablas cuando peor estaban. Sin embargo el horizonte no se aclararía porque las sustituciones habían vaciado el centro del campo portugués y Modric y Kovacic siguieron mandando a placer. En el 76 el motor del Manchester City envió un derechazo a la madera e hizo volar a Diogo Costa; en el 79 Luka limpió una contra que desembocó en un centro de Perisic que Veiga despejó a tiempo, con Mario Pasalic relamiéndose a su espalda; y en el 81 Kovacic se inventó un pase increíble y Sucic anotó un gol anulado por un fuera de juego similar al que padeció Ronaldo.

Martínez leyó la evidencia en el tramo final y revirtió su decisión echándole 'bemoles', pues relevó a Cristiano para introducir al ordenador Rúben Neves. Ese matiz igualó la relación de fuerzas aunque los balcánicos habían sabido de caza y, en consecuencia, se desató un intercambio de golpes espectacular. La anarquía y la categoría de los futbolistas desplegados puso en pie a la tribuna. En el 87 Veiga perdonó de nuevo un cabezazo nítido en una acción de pizarra y en el 89 Pasalic remató fuera un centro excelso de Sucic. En ese vaivén brillante sobrevino el descuento y la temperatura tocó máximos, con dos colosos lanzándose a tumba abierta hacia la victoria. Nadie quería la prórroga y Gonçalo Ramos hizo diana en el 92. El atacante respondió al genial centro de Leao con un cabezazo portentoso que parecía sentenciar a los balcánicos. Mas hay que matarlos dos veces, lo sabe cualquiera. En la última jugada del tiempo extra, en el minuto 103, el eterno Perisic ejecutó un centro prolongado por Pasalic y embocado por Josko Gvardiol. El estadio quedó patas arriba...pero tras unos minutos de tensión la tecnología, el sensor del balón, reveló que Matanovic había rozado el esférico, dejando en fuera de juego al interior del Atalanta. Caso cerrado. Modric se despidió (quizá también del fútbol) con honores y Portugal, esta Portugal bipolar, se medirá a España en octavos de final.

Ficha técnica

2- Portugal: Diogo Costa; Nuno Mendes, Renato Veiga, Rúben Dias, Cancelo (Semedo, min. 63); Vitinha (Bernardo Silva, min. 63), Joao Neves; Bruno Fernandes (Gonçalo Ramos, min. 63), Rafael Leao, Pedro Neto (Francisco Conçeicao, min. 63); y Cristiano Ronaldo (Rúben Neves, min. 81).
1- Croacia: Livakovic; Ivan Perisic, Pongracic, Josip Sutalo, Josip Stanisic; Matteo Kovacic (Kramaric, min. ), Luka Modric; Petar Sucic, Martin Baturina (Mario Pasalic, min, 73), Nikola Vlasic (Gvardiol, min. 92); y Ante Budimir (Matanovic, min. 46).
Goles: 0-1, min. 53: Ivan Perisic; 1-1, min. 68: Cristiano Ronaldo; 2-1, min. 94. Gonçalo Ramos.
Árbitro: Espen Eskas (Noruega). Amonestó a Rúben Dias, Luka Modric y a Ivan Perisic.
Incidencias: partido correspondiente a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, disputado en el BMO Field (Toronto, Canadá).
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