El solitario gol de Arias dio un triunfo más sufrido de lo esperado al equipo de Lorenzo, que compitió por debajo del nivel mostrado. Errático Luis Díaz y James Rodríguez fue relevado al descanso.
Colombia se clasificó este sábado para los octavos de final del Mundial 2026. Se impuso a la correosa Ghana por la mínima y cumplió con el objetivo planteado. Y eso es lo importante. Pero siendo todo esto cierto, la realidad es que el rendimiento ofrecido por conjunto latinoamericano genera una sensación desconcertante. Había lucido tanto durante la Fase de Grupos (lideraron sobre Portugal) que sin temor a cometer equívocos se puede afirmar que desarrollaron el mejor fútbol visto en el torneo en esa ronda inicial. El flamante repertorio había acogido combinaciones alegres, dinamismo rebosante de energía y una presión portentosa. Sin embargo esta madrugada no sólo alcanzaron a sellar una victoria industrial. Y aunque lo relevante, la clasificación, está asegurada emergen incógnitas de cara a los próximos desafíos.
Néstor Lorenzo no se guardó nada. Devolvió a la titularidad a los laterales Johan Mojica y el estelar Daniel Muñoz, y entregó el timón a James Rodríguez, que venía de ensimismar a los portugueses con una lección estridente. Puso el seleccionador los mimbres para que el aficionado siguiera disfrutando pero se encontró con una densidad que beneficiaría al bloque construido por Carlos Queiroz. Los ghaneses sobrevivieron en el grupo de Inglaterra y Croacia gracias a esfuerzos defensivos ortodoxos que les permitieron llegar a la orilla. Se saben encerrar en un 4-5-1 intenso y se engrandecen si el rival no circula la pelota con velocidad. Y como los cafeteros no mostraron ese juego colorido con consistencia, los africanos llegarían al final del duelo con opciones de dar la sorpresa
Colombia empieza bien y se adelanta
El veterano estratega de las 'Black Stars', que entrenó a los colombianos un año en 2020, sabe que sólo el 'catenaccio' les salvaría de una eliminación prematura y le no tembló la mano al establecerlo como la fórmula predilecta. Han sentido sobremanera la pesada ausencia del creativo Mohammed Kudus y la consabida la pujanza física no ha estado acompañada por la calidad técnica en tres cuartos de cancha. En esta fecha jugaron con Iñaki Williams, Jordan Ayew y un Antonie Semenyo que redondearía su decepcionante Copa del Mundo. Sin finura les faltó siempre precisión en el último pase. En consecuencia se entregaron al achique (tan notable que se han permitido rotar los porteros y los zagueros centrales) y por ahí desesperaron a los ingleses y en estos dieciseisavos trompicaron el arranque de choque colombiano. Es más, en el primer minuto Thomas Partey se inventó un latigazo lejano que se marchó cerca del poste.
En el primer cuarto de hora la iniciativa le perteneció al favorito mas no supieron los americanos escapar del nudo ghanés. Las interrupciones, las imprecisiones y las faltas gobernaron un prólogo al que se añadieron, para colmo dos lesiones musculares. Una por cada equipo. Del lado africano cayó el fenomenal lateral derecho Marvin Senaya y del lado 'cafetero' se tuvo que marchar el punta Jhon Córdoba. Entraron Alidu Seidu y Luis Suárez, en un intercambio de relevos del que saldría ganando Colombia. Porque compareció un atacante que ha marcado 38 goles en este curso con el Sporting de Portugal (28 en liga y cinco en la Liga de Campeones). No sólo eso, entró en cancha un atacante mucho más móvil, coral y hambriento, que guerrearía por cada pelota con los zagueros oponentes. Y en una de las primeras jugadas en las que participó le llegó el cuero tras una apertura de James y una cesión de Muñoz, se hizo hueco para poner un centro perfecto y el fundamental Jhon Arias abrió el marcador con un remate certero en el segundo palo -minuto 14-.
Ghana no pestañeó a pesar del tanto que, en teoría, le obligaba a cambiar de planes y ganar ambición. Siguieron apostados en su campo, concentrados en la destrucción. Su idea pasaba por hacer un partido largo, bajar el ritmo y llegar al tramo final con una desventaja estrecha. Por eso el festejo de 'La Sele' no les alteró en lo más mínimo. Mantuvieron su encierro también porque el '10' colombiano amagó con reproducir su exhibición distributiva. Antes de la media hora repartió juego con su característica jerarquía, bajando incluso a la medular para organizar y agilizando combinaciones armónicas y fluidas, en asociación con Arias, el destacado Gustavo Puerta y con un Luis Díaz que fluctuaba al centro. Había regresado esa seductora alegría combinativa y Mojica dispuso de dos centros muy cómodos mal ejecutados. Además, el atacante del Bayern remató a las manos del meta Lawrence Ati Zigi desde la frontal -minuto 21-.
En este segmento las 'Black Stars' padecieron para suturar las fugas. El cuero viajaba con un tempo al que no podía responder y las ayudas no llegaban. Los favoritos subieron la exigencia y aparecieron espacios entre líneas que Díaz supo amortizar afilando las asociaciones y dividiendo. Por ende las ocasiones de gol se multiplicarían antes del intermedio. En el 39 Arias le robó la pelota a Seidu y activó una transición pulida por Puerta y mal rematada por el astro del Bayern (que mantuvo el tono insistente pero errático que arrastra desde el debut mundialista); en el 42 Jefferon Lerma puso un centro que Luis Suárez cabeceó fuera; y en el 46 Díaz recibió en la mediapunta y abrió para el centro venenoso de Muñoz que no obtuvo un remate a la altura del envío.
La incertidumbre
Ghana resistió como bien pudo y desde el 'tiempo muerto' quiso dar pasos hacia adelante, ganar algo de peso para al menos estirarse y amenazar, en un movimiento que llegaría a término porque a James le desapareció el fuelle y sus colegas también se tomaron un respiro (quién sabe si por dificultades físicas o por la tensión del escenario, el tempor a la posibilidad de volverse a casa si fallan). Thomas Partey comandó el fogonazo africano inyectando sintonía a los pases. En el 34 condujo una transición que derivó en un cambio de juego genial del espigado central Jerome Opoku pero Iñaki no pudo más que forzar un córner; a continuación el motor del Villarreal filtró un balón rematado por Semenyo y desviado por Puerta; en el 40 una vez más dividió por dentro para que el extremo del Manchester City conectase con un intento desviado de Williams; y en el 44 Seidu emitió un pase lateral venenoso que repelió a tiempo Daniel Muñoz.
En el camarín Lorenzo debió reflexionar sobre el cambio de tendencia que había enterrado la frescura de sus muchachos. No habían recibido ni un disparo a portería pero la inercia era cristalina. Manejaban la misma filosofía, los mismos conceptos, mas ejecutaban una versión disminuida, sin chispa. Decidió apostar por la energía y sentó a James (había desaparecido, pagando un curso terrible en el que pasó de puntillas por Rayo Vallecano, León y Minnesota United) para dar entrada al más musculoso y equilibrado Richard Ríos. El seleccionador intentó que regresara la hiperactividad energética de su esquema pero no lo consiguió. Y en paralelo Queiroz dio orden de dar otro paso adelante. Por ende, los favoritos perdieron el control y los ghaneses apretaron, y el partido se abrió en un ida y vuelta vibrante y muy erosivo para las piernas de los futbolistas.
El intercambio de golpes bañaría de incertidumbre al evento porque los mejor dotados lo fallaron todo y los africanos se estrellaron una y otra vez en su rudimentaria finalización de avances. En el 48 Muñoz y Arias tejieron una asociación con la que Ríos cruzó demasiado un disparo; en el 54 el 'oviedista' Kwasi Sibo cedió para el centró espinoso de Semenyo desprovisto de rematador; a continuación Puerta obligó a volar a Ati Zigi y Davidson Sánchez desperdició una volea; y en el 56 Thomas la perdió ante el ardor de Suárez y Arias dibujó un pase quirúrgico que Luis Díaz embocó en fuera de juego. Éste es el tercer tanto anulado del torneo para el estelar atacante, dato que subraya la pegajosa impaciencia que le persigue. Ansía sobresalir y no lo está consiguiendo.
El desenlace tomó forma con más dosis de incerteza. Colombia no alcanzaba a anular los contragolpes africanos y las 'Black Stars' no miraron atrás después de haber elevado sus líneas y su atrevimiento. Queiroz quemaría las naves relevando a los muy discretos Iñaki Williams (su potencia está decayendo y se le complica todo lo demás) y Jordan Ayew (emblema del país, que ha jugado tres Mundiales pero que no ha llegado a rematar en el campeonato y torpedeó las contras porque no ya le llega la anatomía) para añadir al escurridizo Abdul Fatawu, al creativo Ernest Nuamah y la tanque Prince Adu. Y la dinámica, que proseguiría con una gran oportunidad perdonada por Díaz y un disparo de media distancia desviado de Thomas, susurraba una traca final. En cambio compareció Juanfer Quintero y el mito de River Plate pasmó al enfrentamiento con su magia. Irrumpió con su zurda prodigiosa y acumuló un ramillete de centros maravillosos que no desembocaron en una goleada postrera porque a Davidson, Ríos y Jáminton Campaz les falló la puntería. Lo paró todo y él mismo es descerrajó un misil lejano que bordeó la madera -minuto 84-. Su excelencia aturdió a la rebeldía ghanesa hasta apagarla y bajó el telón de este triunfo que vale y humaniza a Colombia.
Ficha técnica
1- Colombia: Camilo Vargas; Mojica, Lucumí, Davinson Sánchez, Daniel Muñoz; Lerma, Gustavo Puerta; James Rodríguez (Richard Ríos, min. 46), Jhon Arias (Quintero, min. 73), Luis Díaz (Campaz, min. 90) y Jhon Córdoba (Luis Suárez, min. 8).
0- Ghana: Ati Zigi; Gideon Mensah, Opoku, Luckassen, Marvin Senaya (Seidu, min. 13); Thomas Partey, Kwasi Sibo (Owusu, min. 62), Caleb Yirenkyi (Nuamah, min. 79); Antoine Semenyo, Iñaki Williams (Fatawu, min. 62) y Jordan Ayew (Prince Adu, min. 79).
Goles: 1-0, min. 14: Jhon Arias.
Árbitro: Clement Turpin (Francia). Amonestó a Jhon Arias, Yirenkyi, Fatawu, Seidu y a Richard Ríos.
Incidencias: partido correspondente con los dieciseisavos de final del Mundial 2026, disputado en el Arrowhead Stadium (Kansas City, Estados Unidos).