El solitario gol del pichichi del torneo derrumbó a un muro de Alfaro que cayó de pie, con garra y dureza. El equipo de Deschamps, a cuartos a pesar del árbitro.
En primer término, el plano general: Francia no pierde una eliminatoria mundialista desde el cuatro de julio de 2014. Eso significa que en los años que han conducido hasta este domingo ha vivido todo tipo de partidos, todo tipo de desafíos y todo tipo de escenarios... y ha sabido superarlos uno tras otro. El grado de competitividad alcanzada cuando un error te manda a casa no tiene parangón en la esfera internacional. Y para lograr semejante consistencia necesariamente hace falta disponer de un rosario amplio de soluciones. Esa es la principal razón de su prolongado éxito y por esa vía deglutieron en esta madrugada el bocadillo de clavos que le presentó Paraguay, una de las mejores defensas del Mundial 2026 y que lleva al límite a los arsenales más afilados. Como en 1998, los galos se impusieron por la mínima.
Didier Deschamps sufrió un disgusto de última hora. Se lesionó Aurélien Tchouaméni y tuvo que maquillar ese vacío con Manu Koné. Ese hándicap sería decisivo, pues el jugador de la Roma amontonaría multitud de pérdidas que torpedearon el ritmo de pase de sus compañeros. Y en un reto como el interpuesto por el seleccionador Gustavo Alfaro resulta vital que la pelota circule a toda velocidad para hacer daño. Sabían los galos que iban a monopolitar el control de la pelota (llegarían a un 76% de posesión) y que jugarían gran parte del minutaje en campo rival. Las cartas estaban sobre la mesa, pero de conocer la teoría a aplicarla hay un trecho. En esta ocasión había una zaga granítica y agresiva de cinco piezas que venía de sorprender al planeta tras eliminar a Alemania (por pura desesperación) en la ronda de dieciseisavos.
El muro de Paraguay
Al atronador ataque francés lo rige una celeridad, tanto de desplazamiento como de ejecución, que no tiene par en este torneo. Sobretodo resplandece al espacio, cuando disfruta de metros para correr. Así pues, los guaraníes optaron por atrincherarse en su tercio de cancha con los 11 obreros, en un dibujo de 5-4-1 que no tembló al abrazar el catenaccio más ortodoxo. Volvieron a su esquema estrecho, compacto, y cerraron los pasillos interiores con una intensidad corrosiva. El plan contemplaba encerrarse incluso en la frontal del área propia, de modo que no titubearon y, por supuesto, no se agobiaron al ver que tenían enfrente a algunos de los mayores goleadores del campeonato. Andrés Cubas barrió todos los intentos de avance entre líneas y Diego Gómez (de regreso después de haber pagado una sanción) se añadía a los tres zagueros para achicar los centros, convirtiendo la zaga en un bloque de cuatro centrales. A esa muralla se añadiría un esfuerzo sobrehumano de los extremos. El estilete Miguel Almirón y el guerrero Matías Galarza (que se lució contra los germanos) se vaciaron para ayudar a sus laterales y generar dos contra unos para detener a los artistas franceses. Así las cosas, 'Les Bleus' hubieron de ejercitar la paciencia. Debían circular la pelota de manera horizontal hasta localizar una grieta. Pero las oquedades no saltaban a la vista aunque Michael Olise y Ousmane Dembélé fluctuasen por la mediapunta con su habitual dinamismo. En el comienzo no pudieron más que apilar centros laterales que hicieron las delicias de antiaéreos certificados como el legendario Gustavo Gómez y el poderoso Omar Alderete (también de vuelta tras haber superado una molestias físicas).

El favorito amasaba el esférico sin filtrar pases ni virar hacia la verticalidad. Por eso comenzaron a usar el disparo de media y larga distancia como ruta alternativa. Las opciones más destacadas en la media hora inicial llegaron por ese camino, siendo la más clara el latigazo que se sacó Koné y que se marchó fuera por poco después de haber tocado en Diego Gómez -minuto 22-. Deschamps usó la pausa de hidratación (en esta fecha totalmente justificada ya que compitieron en Filadelfia bajo una sensación térmica de 40º) para gestionar la creciente impotencia y sus muchachos regresaron al césped mejor sintonizados. Nunca fabricarían un flujo de oportunidades nítidas continuo pero sí aumentarían el ratio. Dembelé fue el más inspirado: en el 29 emitió un centro venenoso que no encontró rematador; en el 31 dibujó otro envío y Kylian Mbappé pifió el cabezazo, bien molestado por Diego Gómez; en el 36 lanzó un saque de esquina que derivó en una volea de Jules Koundé que estrenó los guantes de Orlando Gill; y en el 39 conectó un trueno desde el pico del área, en la primera transición gala, que se envenenó y se fue cerca de la madera.
Paraguay no cambió en ningún momento el gesto. Conocen de sobra sus virtudes y sus defectos, y no se salen de ahí. Después del nefasto debut, en el que fueron goleados por Estados Unidos por presionar con despreocupación, la prioridad total es la defensa y despliegan las mañas que ha empezado a perseguir la FIFA (pérdida de tiempo en cada interrupción, con Galarza provocando faltas). Así han regresado al Mundial después de 16 años de ausencia. No amenazaron a Mike Maignan en todo el primer tiempo, más allá de un par de disparos lejanos inocuos, y sólo se estirarían cuando dispusieron de un balón parado a favor. Lanzaban hacia el área contraria incluso una falta recibida en su campo. La pizarra es el catalejo que señala su horizonte. Todo lo demás es resistencia, aguante y raza. Su supervivencia depende de lo 'pesados' que resulten. Y Mbappé cayó en las provocaciones en varios lances. Error infantil.
Los inagotables recursos de Francia
Dos chuts desde larga distancia de Adrien Rabiot sin consecuencias condujeron al camino a vestuarios. En el camarín la estadística era elocuente: 81% de posesión pero sólo cinco remates registrados. En el otro lado de la cancha había quedado claro que la potencia de William Saliba y Dayot Upamecano secó al peleón Julio Enciso por completo, así que la incógnita a resolver se circunscribiría al apartado ofensivo. El seleccionador francés debió trasladar a sus subordinados que podían soltarse con la tranquilidad de que una pérdida no iba a desencadenar una contra peligrosa oponente y sus futbolistas respondieron elevando el tempo. Arriesgando más. Y aunque un mal control de Upamecano provocó una escapada infructuosa de Almirón, comenzaron a desestabilizar a 'La Albirroja'. En el 51 pillaron a los guaraníes con un pase largo de Maignan que encuadró a Mbappé galopando sin marca, pero el madridista controló mal el cuero y perdonó; acto y seguido Dembélé recibió un córner botado con astucia y chutó al lateral de la red; y en el 55 Koné descerrajó un trueno desde 25 metros que hizo volar al estupendo Gill. Parecía que estaba cambiando el aire pero Paraguay retomaría la siembra de interrupciones y Juan José Cáceres confirmó su espectacular actuación defensiva en el lateral diestro. Dejó sin colmillo a un Bradley Barcola que sólo generó una diagonal que quedó cortada cuando iba a finalizar por un corte crucial del zaguero del Dínamo Moscú.

Entonces sobrevino el punto de inflexión que destensó esta suerte de visita al dentista que estaba experimentado el conjunto francés. La montaña de esfuerzos arrastrada en estas semanas sacó del encuentro a dos pilares como Alderete y Enciso. Los dos pidieron el cambio al no estar en condiciones de dar más de sí en torno al minuto 60. Y en paralelo Deschamps desenfundó a uno de los ilustres actores secundarios que alimentan la mencionada competitividad a prueba de bombas. Compareció Désiré Doué, un regateador especialista en los espacios cortos, y esa modificación desniveló la igualdad. En el 70 entró en ignición sentando a tres zagueros en el área y el cuarto, Diego Gómez, le derribó. La electricidad de sus movimientos es oro para su equipos y una tortura para la defensa contrincante. Mbappé asumió la responsabilidad del lanzamiento del penalti y transformó la pena máxima con una calma que asusta.
El astro engañó y desactivó a Gill, el héroe que había amargado a Alemania en la tanda de penaltis, y, de paso, asestó un aguijonazo a los paraguayos del que les costaría levantarse. Porque entre sus defectos figura la estrechez de talento ofensivo. El séptimo tanto en el torneo de Kylian, su 11º en eliminatorias mundialistas (lo nunca visto) y su 19ª diana en los 19 partidos de Copa del Mundo disputados, supo a golpe de gracia. Alfaro recurrió al brasileño naturalizado Maurício y al tanque Gabriel Ávalos, mas no llegarían a inquietar de verdad a Maignan. Eso sí, no cejaron en la brega, con la permisividad sorprendente del árbitro. La actuación del trencilla sin duda levantará suspicacias en comparación con los arbitrajes que recibe Argentina. En este evento dejó sin castigo un puñetazo de Galarza, un plantillazo a la espinilla de Cáceres y una patada muy dura de Cubas, amén de permitir que Gustavo Velázquez arruinase, a placer, el punto de penalti antes del lanzamiento de Mbappé y añadir 10 minutos, cifra totalmente descontextualizada. En el acta inscribió tres tarjetas amarillas y todas ellas correspondieron a 'Les Bleus'.
Un disparo demasiado cruzado de Júnior Alonso y un chut desde la frontal de Maurício, tras otro error de Upamecano, que estiró al arquero de Milan sería toda la producción postrera de una 'Albirroja' que lejos de acercarse al épico empate a punto estuvo de encajar una goleada. Del banquillo brotó también el artista Rayan Cherki (más pólvora en la recámara) y Mbappé exigiría a Gill con tres intentos en el desenlace. Los más reseñables acontecieron en el descuento y el meta respondió con sendos paradones de videoteca. Así se extinguiría la inesperada aventura paraguaya y de este modo (15 disparos, 12 córneres y 510 pases completados por 99 del rival) avanzaron los favoritos a los cuartos de final. Hasta ahora no habían tenido que apoyarse en la profundidad de plantilla y demostraron que están preparados para hacerlo. El pichichi resumió así lo visto y la esencia que nutre esta inercia imperial: "Si tenemos que meter las manos en mierda, lo haremos. Pensaron que íbamos a presentarnos en esmoquin para jugar, pero también sabemos jugar al fútbol sucio".
Ficha técnica
0- Paraguay: Orlando Gill; Junior Alonso, Alderete (Canale, min. 58), Gustavo Gómez, Velázquez, Juan José Cáceres; Cubas, Diego Gómez (Maurício, min. 71), Galarza, Almirón (Ávalos, min. 72); Enciso (Caballero, min. 61).
1- Francia: Maignan; Lucas Digne, William Saliba, Upamecano, Jules Koundé; Manu Koné, Rabiot; Michael Olise, Dembélé (Cherki, min. 84), Barcola (Doué, min. 61); y Kylian Mbappé.
Goles: 0-1, min. 70: Kylian Mbappé (penalti).
Árbitro: Ilgiz Tantashev (Uzbekistán). Amonestó a Barcola, Manu Koné y a Olise.
Incidencias: partido correspondiente a los octavos de final del Mundial 2026, disputado en el Lincoln Financial Field (Filadelfia, Estados Unidos).