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RECICLAJE

Las empresas miran a 2029 para crear un sistema de recogida de 17.000 millones de envases

Las empresas miran a 2029 para crear un sistema de recogida de 17.000 millones de envases
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(Foto: freepik)
Efe
domingo 05 de julio de 2026, 13:23h

Las empresas miran al horizonte de 2029 para crear un sistema capaz de recoger un 90 % de los 17.000 millones de envases de bebidas de un solo uso que se ponen en el mercado español cada año, algo que "no se monta de la noche a la mañana".

Así lo asegura en una entrevista a EFE el presidente de la Asociación Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) para España y director general de la patronal de gran consumo Aecoc, José María Bonmatí.

La Asociación SDDR, en funcionamiento desde hace un año y con más de 50 empresas pre-adheridas, está apoyada por las patronales de la industria alimentaria (FIAB), agua envasada (Aneabe), refrescos (Anfabra), cerveza (Cerveceros de España), zumos y gazpachos (Zumos y Gazpachos de España), distribución (Anged), supermercados (Asedas) y Aecoc.

El próximo 12 de agosto entra en vigor el reglamento europeo que establece que, para 2029, los países miembros deberán haber adoptado las medidas necesarias para garantizar la recogida separada de, al menos, el 90 % de envases de bebidas de un solo uso.

"Desde el principio hay que trabajar con un horizonte razonable como es 2029", apunta Bonmatí, pues el sistema de depósito requerido "no se monta de la noche a la mañana" y "hay que hacerlo bien".

Plazos

Ese plazo contrasta con la fecha de implantación del sistema para el 22 de noviembre de 2026, como estipula la regulación española actualmente en vigor, el decreto de envases y residuos de envases.

Dicha decisión se adoptó tras el incumplimiento del objetivo intermedio del 70 % en la recogida selectiva de envases de un solo uso en 2023, cuando solo se alcanzó el 41 %.

El presidente de la Asociación SDDR considera que "lógicamente" prima la regulación europea y ve "disposición" en el Gobierno para retrasar la puesta en marcha del sistema, dadas las dificultades.

Para empezar, las entidades operadoras que se han presentado lo han hecho en la Comunidad de Madrid, que ha pedido al Ejecutivo central aclarar determinados aspectos del marco jurídico antes de dar las autorizaciones pertinentes, cuestión todavía sin resolver.

"Los plazos corren, pero nadie tiene autorización. ¿Entonces cómo vas a poder empezar a montar un sistema? Sin ese punto de partida, nadie va a poder invertir. Las empresas empezarán a tomar decisiones cuando conozcan el modelo, que tiene que ser universal y sencillo porque es la única manera de que el consumidor pueda devolver el envase en cualquier establecimiento", según Bonmatí.

Un sistema complejo

Aparte de la complejidad burocrática y administrativa, España afronta un problema de "volumen": cada año se ponen a la venta 17.000 millones de envases de plásticos para bebidas y latas.

El responsable destaca el cambio que supondrá para los consumidores "guardar y separar el envase por el que ha pagado un depósito, manteniéndolo intacto y llevándolo al establecimiento o los puntos de recogida establecidos".

Habrá que pensar no solo en la población residente, sino también en los aproximadamente cien millones de turistas que visitan España anualmente y consumen muchos de estos productos.

"Luego hay que dar cobertura a todo el territorio nacional", insiste Bonmatí, que recuerda que hay 500.000 puntos de venta y 25.000 máquinas de puntos automáticos, por lo que "habrá que decidir en el resto cómo se hará".

También juega un papel importante la hostelería, que -afirma el responsable- "no tendría la obligación de recoger lo que no ha vendido en el establecimiento, pero igualmente debería cobrar al consumidor por las latas y botellas de plástico que se puede llevar".

En la asociación llevan tiempo analizando todos los modelos de recogida desarrollados en otros países: "Hay muchos de los que podemos aprender, pero ninguno adecuado a nuestra realidad", apunta Bonmatí.

Precisa que habrá que colaborar con Portugal -muchos productos están en ambos mercados-, y que otros países como los bálticos pueden servir de inspiración por su integración comercial.

Para las empresas españolas que deban adaptarse, el presidente de la Asociación SDDR da algunas claves: el envasador deberá saber que su producto llevará un valor adicional (el depósito) y se encarecerá porque deberá financiar el sistema a través de la llamada cuota del productor.

Mientras, la distribución hará de intermediaria de la facturación y tendrá que organizar la recogida en sus tiendas, además de la devolución del depósito.

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