El campeón defenderá el título este domingo ante la selección española en la esperada Finalissima.
La ambición en el fútbol es importante. A Inglaterra le entró el vértigo cuando ganaba porque Thomas Tuchel optó por un planteamiento muy defensivo que le salió mal ante una Argentina que, por cuarta eliminatoria seguida, ha vuelto a superar una situación difícil.
La 'Albiceleste' estuvo contra las cuerdas contra Cabo Verde, Egipto, Suiza y esta noche ante Inglaterra. Sin brillo y sí con coraje y oficio, disputarán la séptima final mundialista de su historia, la segunda consecutiva, frente a España en la esperada Finalissima.
Primer tiempo intenso e inofensivo
Atlanta acogía uno de los mejores partidos de selecciones. Dos campeones del mundo buscaban el segundo billete para la final del domingo. Una rivalidad histórica que vivía su quinto capítulo en el Mundial, siendo uno de ellos aquel choque épico de cuartos de final de México 1986 en el que Diego Maradona firmó la 'mano de Dios' y su golazo antológico.
Con tres novedades en los 'Three Lions' -James, Spence y Rogers- y una en el vigente campeón -Simeone-, el choque empezó intenso. Las dos escuadras optaron por presiones altas para dificultar las salidas de balón en un tramo inicial discontinuo con varias interrupciones por las faltas cometidas por ambos equipos.
Los dos semifinalistas se intercalaron las posesiones y dieron sus primeros avisos a la contra, pero sin finalizar sus aproximaciones. La producción ofensiva fue escasa en un inicio disputado, puesto que la primera ocasión reseñable fue en el minuto 19 con un centro raso de James amortiguado por el meta argentino.

Sin fluidez en su juego asociativo, el subcampeón continental optó por su poderío aéreo para crear su segunda ocasión en el 33' con un testarazo forzado de Stones que salió fuera. Tres minutos después, en otra jugada de estrategia, James intentó sorprender al 'Dibu' con un potente lanzamiento frenado.
La 'Albiceleste' tuvo más tiempo el cuero y mayor presencia ofensiva en los últimos minutos de la primera parte. Su primer aviso ofensivo fue en el 38' con un derechazo de Enzo que se fue muy cerca de la escuadra derecha de Pickford, la última ocasión de un primer asalto con 19 faltas.
Otra épica remontada
Julián Álvarez, decisivo ante Suiza con su golazo en la prórroga, dinamitó el inicio del segundo tiempo con dos ocasiones consecutivas en el 47': en la primera se aprovechó de la poca contundencia inglesa y culminó su ataque con un tiro ajustado repelido por Pickford y en la segunda buscó el palo corto del meta inglés con un chut que impactó con el lateral izquierdo de la portería.
Los jugadores dirigidos por Tuchel filtraron algunos centros laterales desde ambos costados. Uno de ellos supuso el 1-0 en el 55': Rogers, una de las tres novedades, centró desde el flanco derecho al segundo palo donde Gordon se anticipó a Molina y batió a Martínez con un sutil toque de interior.
El 1-0 provocó la subida de ritmo ofensivo del elenco argentino. En el 57', Spence fue clave cortando una contra conducida por Simeone y, cuatro minutos más tarde, Enzo probó desde fuera del área con un golpeo alto. Ante el paso adelante del equipo entrenado por Scaloni, los 'three lions' juntaron sus líneas para replegarse en su terreno de juego.
El técnico del líder de las eliminatorias sudamericanas llevaba la iniciativa del juego ante una Inglaterra muy defensiva que confiaba en salir a la contra. En el 69', en la prolongada fase de asedio argentino, Messi centró con rosca al corazón del área, Nico González, que entró por Paredes en el 64', remató y Pickford evitó el 1-1 con una gran intervención.
Tuchel y Scaloni renovaron las energías en el 72': Konsa entró por Gordon y De Paul, Otamendi y Montiel sustituyeron a Paredes, Lisandro Martínez y Simeone. Los nuevos jugadores entraron en la fase de superioridad de una Argentina que seguía muy cerca del empate: en el 76', un centro lateral de De Paul fue conectado por Mac Allister y su testarazo se estrelló contra la madera.
Los centros laterales fueron un recurso ofensivo del cuadro sudamericano, volcado en campo contrario. Messi filtró un pase sensacional a la espalda y el remate cruzado de Nico se estuvo muy cerca de suponer el 1-1.

Scaloni incrementó su potencial ofensivo metiendo a Lautaro Martínez por Tagliafico en el 81'. Cuatro minutos después, en pleno asedio, Enzo avisó con un zapatazo lejano frenado por Pickford. En el próximo ataque, el centrocampista del Chelsea firmó el empate aprovechando el espacio liberado en el balcón del área por la influencia de Messi y batió al portero del Everton con un derechazo angulado.
En el descuento, Argentina completó su épica remontada en siete minutos. Tras un tiro de Mac Allister que se estrelló contra el poste, Messi recogió el rechace, centró con su pierna derecha y Lautaro desató la locura de la 'Albiceleste' logrando el 1-2 con un testarazo a placer.
Los de Scaloni supieron sufrir otra vez en los últimos minutos anulando la ofensiva de Inglaterra y encadenan 13 victorias mundialistas. Este domingo, buscará su cuarta estrella ante España, que sueña con la segunda en Nueva York. Messi, con dos asistencias, contra Lamine Yamal. La final soñada por muchos.
Ficha técnica
1 - Inglaterra: Jordan Pickford; Reece James (Burn, m.72), John Stones (Toney, m.96), Marc Guehi, Djed Spence (Rashford, m.96); Declan Rice (O'Reilly), Elliot Anderson; Jude Bellingham, Morgan Rogers, Anthony Gordon (Konsa, m.71); Harry Kane.
2 - Argentina: Emiliano Martínez; Nicolás Tagliafico (Lautaro Martínez, m.81), Lisandro Martínez (Otamendi, m.72), Cristian Romero, Nahuel Molina (Montiel, m.72); Giuliano Simeone (De Paul, m.72), Enzo Fernández, Leandro Paredes (Nico González, m.65), Alexis Mac Allister; Julián Álvarez y Leo Messi.
Goles: 1-0, m.56: Gordon; 1-1, m.85: Enzo Fernández; 1-2, m.93: Lautaro Martínez.
Árbitro: Ismail Elfath (USA). Mostró cartulina amarilla a Anderson (m.37), de Inglaterra, y a Lisandro Martínez (m.42), Romero (m.50) y De Paul (m.94), de Argentina
Incidencias: Partido correspondiente a la semifinal del Mundial disputado en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta ante 68.239 espectadores.