Os preguntaréis qué hace una filósofa escribiendo sobre fútbol... No he podido resistirme al llegar a este punto del mundial en el que se juegan el trofeo nada menos que dos países hermanos, que comparten la lengua, la tradición y la pasión por la libertad y por la vida, comparten su ideal por la verdadera democracia. Lo que veremos el domingo en Nueva York estoy convencida de que va a ser una lección de deporte, de disciplina, de tesón, de trabajo en equipo y de esfuerzo hasta el último minuto, porque así somos los hispanos.
Compartimos una misma lengua, una misma tradición sí, pero hemos sabido crear una diversidad grandiosa con una única y poderosa raíz común: la hispanidad.
La hispanidad para Unamuno era una comunidad espiritual, y lejos de proponer una dominación o superioridad en algún sentido por parte de España proponía el filósofo, y acertaba, que la Hispanidad es una comunidad entre iguales, y, siguiendo su pensamiento sostengo, que la cultura española no se acaba en la península, sino que se enriquece y crece junto con toda Hispanoamérica. La lengua es un instrumento que crea una realidad que va más allá de lo ontológico, más allá de lo sustancial, pues en la lengua lo queramos o no va impregnada toda la tradición de un pueblo.
En el encuentro del domingo se enfrentarán dos países hermanos, y por vez primera una gran final enfrenta a las dos selecciones que mejor representan el mundo hispánico: la nación donde nació el español y la nación americana que más ha proyectado ese legado en el deporte, pero jugarán como juegan una partida los miembros de una misma familia, peleando como si les fuera la vida en ello, pero al finalizar gane quien gane, al final se sentarán en la misma mesa como si nada.
La hispanidad no es una entidad creada por ningún político, ni ningún orden internacional, es una realidad espiritual creada porque el habla, por el pueblo, por las gentes de cada país hispanoamericano, que con su música, su literatura, su arte, su deporte van ensanchando esta realidad, que sin darnos cuenta va abarcando el mundo, y ahora ha llegado al centro de la economía mundial, para enfrentarse en un duelo limpio por la copa del mundo, mientras hace disfrutar al mundo entero.
Es un acontecimiento único, se enfrentan dos grandes maestros del español , el pueblo que nos dio a Borges y el pueblo que nos dio a Cervantes. El español dominará en Nueva York, más que le pese al señor Trump: habrá periodistas argentinos entrevistando a futbolistas y aficionados españoles y viceversa; se oirán vítores que todos entenderán, se escucharán canciones al unísono en una misma lengua, la lengua que sin quererlo está impregnado la tierra.
La Hispanidad siempre ha sido defendida por grandes pensadores de ambas tierras como Octavio Paz, Ramiro de Maeztu, Julián Marías o Miguel de Unamuno, pero este domingo en Nueva York la hispanidad será enarbolada por Pedro Porro, León Mesi, Lamine Yamal, Emiliano Martínez, Unai Simón, Nahuel Molina, Pau Cubarsí, Cristian Romero, Aymeric Laporte, Lisandro Martínez , Nicolás Tagliafico, Marc Cucurella, Rodrigo de Paul, Rodri, Enzo Fernández, Fabian Ruiz, Alexix Mac Alister, Dani Olmo, Lionel Messi, Alex Baena, Julián Álvarez, Mikel Oyarzabal, Lautano Martínez, y, por supuesto Lionel Scaloni y mi querido Luis de la Fuente.
Así que amigos, no se lo pierdan y disfruten, no sabemos quién ganará, pero gane quien gane ya ha ganado la Hispanidad.
¡Ánimo España!