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LA SELECCIÓN ESPAÑOLA DOMINÓ Y TUMBÓ A ARGENTINA EN LA PRÓRROGA

CAMPEONES DEL MUNDO

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(Foto: EFE)
lunes 20 de julio de 2026, 00:53h
Actualizado el: 20/07/2026 05:21h

El equipo de Luis de la Fuente conquistó el segundo Mundial de la historia española tras acomplejar y derrocar a Argentina con gol de Ferran Torres. La calidad derrotó a la suciedad.

Este domingo llegó a su término la dolorosa espera de 16 años: España vuelve a ser campeona del Mundial. El equipo de Luis de la Fuente coronó su excelsa Copa del Mundo domesticando a la salvaje Argentina en una final dominada de principio a fin y que se resolvió en la prórroga, cuando Ferran Torres bordó su nombre al lado del de Andrés Iniesta en los anales del fútbol internacional. Hizo justicia el atacante levantino a otro ejercicio de superioridad contundente, que no permitió chutar a portería ni una vez al mejor ataque del campeonato durante el tiempo reglamentario. El inédito y esperadísimo partido por la gloria entre los campeones de Europa y América resultó en un combate desigual. La 'Piel de Toro' festeja a lo grande por la conclusión de una obra maestra, cargada de legitimidad por estadística, ética y estética, que ha culminado con la segunda estrella y el reconocimiento a Rodri como mejor jugador, a Pau Cubarsí como el mejor joven y a Unai Simón como el mejor portero de la competencia.

La selección española despegó hacia la eternidad en la segunda jornada de la Fase de Grupos. El desalentador debut ante Cabo Verde le obligó al seleccionador a repensar el sistema y recurrió a Dani Olmo, el único '10' de la convocatoria, el solitario especialista de la mediapunta. La valiente suplencia de Pedri llegaría después. Desde entonces la maquinaria encajó y emprendió una aventura colosal que ha terminado por superar el sorteo más difícil, en el que hubo de eliminar a la Portugal de Cristiano Ronaldo (octavos), la Francia de Kylian Mbappé (semifinales) y la 'Albiceleste' de Lionel Messi. Con el paso de las semanas creció tanto el rendimiento colectivo que antes de la final nadie, ni lo más incrédulos, pudieron negar que el esquema español era el conjunto más potente. La seguridad defensiva (sólo han encajado un gol en este torneo, lo nunca visto en la historia de los Mundiales) ha solidificado el estilo artístico y ha reivindicado, una vez más, que las defensas son las que ganan los trofeos. En esta última cita quedó subrayada esta premisa. El fulgor de las individualidades argentinas, que venían de anotar 18 goles al galope del imperecedero talento de 'La Pulga', quedaron enterradas en la red de ayudas española, que desde temprano desplegó una presión abrasiva y una activación tras pérdida impresionante. Compiten como un equipo, algo muy complicado de conseguir en la esfera de las selecciones nacionales. Sólo por eso su candidatura era digna de ser tomada en serio, pero además es la calidad técnica el ingrediente que propulsa todo. Con la pelota domaron a los gigantes que se atravesaron en la ruta y con la posesión apocaron a una Argentina famosa por su juego sucio. Esta noche la esencia del reto pasaba por no dejarse contaminar por las argucias rivales y mantenerse fiel al misticismo del talento propio. Y lo lograron con una seriedad imperial. Regatearon las pérdidas de tiempo, las innumerables provocaciones, las patadas a destiempo... y también la permisividad de un árbitro permeable a las protestas continuas y un césped llamativamente seco, dispuesto así, quizá, para trompicar la concatenación ibérica de pases.

La mejor España de la historia

Cometió un error de bulto Lionel Scaloni en el inicio. Dejó en el banquillo al organizador Leandro Paredes para apostar por el filo de Nico González y de Rodrigo de Paul. Con esa elección recluyó a Enzo Fernández y a Alexis Mac Allister a un rol de mediocentro que limita sus virtudes, más relacionadas con la ocupación de espacios y llegada al área. Ese matiz condenó a la 'Albiceleste' a perder el gobierno de la medular por completo y por ahí empezaron a ceder el mando. Porque Rodri se agigantó una vez más, en el robo automático y en la distribución ágil. Y como este Messi de 39 años no se implica en el achique (no lo hace desde hace casi una década), tanto el cerebro del Manchester City como Aymeric Laporte y Pau Cubarsí dispusieron de tiempo y espacio para salir jugando desde atrás y filtrar pases verticales. Con ese ajedrez, España controló a placer un primer tiempo casi perfecto y al que sólo le faltó finura en tres cuartos de cancha.

Avisaron los reyes del Viejo Continente en el quinto minuto, cuando Olmo dibujó una asistencia y Lamine Yamal chutó a las manos de Emiliano 'Dibu' Martínez desde el pico del área pequeña; y cuando una recuperación elevada derivó en el centro afilado del astro juvenil que se sacó de encima Lisandro Martínez. Los argentinos, panza arriba e incapaces de hilvanar combinaciones o activar contragolpes, más allá del pelotazo hacia las segundas jugadas que pudieran arrancar Nico González y Julián Álvarez, seguían guerreando para cortar el ritmo español con interrupciones de todo pelaje. Sin embargo, nada les evitaría ser sometidos como nunca en este campeonato. La realidad es que no habían jugado bien a pesar de haberse medido a oponentes más que asequibles hasta las semifinales, cuando les tocó encarar a Inglaterra. Han penado en el achique hasta colocarse contra las cuerdas en las eliminatorias ante los caboverdianos y Egipto (constriñéndose a remontar en tres cruces, con el impacto que esas sorprendentes apreturas acarrean al físico). Los síntomas no eran buenos y en esta fecha lo pagaron. Porque ni los reiterados guiños arbitrales de la FIFA les rescatarían. Su inferioridad técnica y estructural fue manifiesta.

El cuarto de hora, la pausa de hidratación y la media hora fueron fronteras que atestiguaron el dictado español. Y aunque les costó localizar con asiduidad a Olmo y Mikel Oyarzabal entre líneas, el esférico circulaba en un tempo alegre suficiente como para amenazar a un portero del Aston Villa que terminaría registrando 11 paradas. Una barbaridad descriptiva de lo visto que aún así no precisa el cuadro general, pues Cristian 'Cuti' Romero y Lisandro se multiplicaron con intervenciones de urgencia para sostener a los suyos. En el minuto 12 el zaguero del Manchester United abortó una asociación distinguida que finalizó Fabián Ruiz con un centro venenoso hacia Oyarzabal, que se relamía. Y en el 32 el pilar del Tottenham apareció, crucial, para despejar un envío prometedor de Álex Baena después de la enésima recuperación española en campo rival.

El asedio aceleró en el tramo final de la primera mitad. Por momentos, la 'Albiceleste' acumulaba hasta nueve jugadores dentro de su área durante el juego de posesión de la selección española. No quedaba ni rastro de la característica rebeldía orgullosa de un conjunto de Scaloni que sólo pudo limitarse a sobrevivir. Es probable que por eso habían salido huyendo ante la posibilidad de jugar la Finalissima en el pasado marzo. Puede que sabían de su incapacidad para apagar la categoría coral del estilo español con sus malas artes. Sea como fuere, Unai Simón no pudo estrenar sus guantes antes del intermedio. Sí supo salir de su área el guardameta vasco para cortar un par de pelotazos dirigidos hacia Messi y Julián Álvarez. Nada más le preocuparía, ni siquiera el balón parado, herramienta que tantas veces ha salvado en estas semanas al ramplón nivel argento. De la Fuente sabía que si amarraban al ocho veces Balón de Oro, la creatividad del escuadrón latinoamericano se desplomaría, así que le adosó al extraordinario Marc Cucurella y acompañó su pegajoso marcaje con ayudas de los centrocampistas. El genio de Rosario tardó 16 minutos en encontrarse con la redonda y no pudo influir salvo en un pase en profundidad hacia Nico González en el que el colchonero marró el control -minuto 22-.

Argentina y Messi, apocados como nunca

El 'Dibu' Martínez sacó lo mejor de su repertorio para mantener el resultado y llegar a la orilla del entretiempo. En el 18 se adelantó a Oyarzabal en un centro mal intencionado de Lamine; en el 39 sacó un remate del delantero eibarrés que había puesto la guinda a una circulación espléndida tejida entre Rodri, Baena y Fabián Ruiz; en el 42 impuso su ley en otro centro lateral espinoso, esta vez emitido por el fundamental Pedro Porro; y en el minuto 43 vio cómo Cucurella descerrajaba un latigazo cruzado que bordeó el segundo palo. Con todo, la 'Albiceleste' se marchó al camarín celebrando el 0-0. Mas de camino se le torció la fortuna que tanto le había sonreído hasta esta altura. En el 44 se lesionó Lisandro Martínez y en la reanudación tuvieron que dejar el césped el 'Cuti' Romero y Gonzalo Montiel (comparecieron Nico Otamendi, Facundo Medina y Nahuel Molina). Cayeron tres de las cuatro piezas de su retaguardia. Un golpe bajo para un titán ya de por sí muy venido a menos por puro fútbol, que fue atropellado por el esquema que mejor presiona y más desmarques de ruptura tira.

Scaloni quiso revolverse contra la tozudez de la realidad y metió a Paredes. Y ordenó subir las líneas. Lo que hasta este punto había consistido en presiones selectivas cuando los españoles daban pases hacia atrás, ahora apuntaba a una presión sostenida, con Enzo Fernández al fin liberado para recorrer metros. El problema para el seleccionador criado por De la Fuente (fue alumno suyo cuando se sacó el carné de entrenador en la RFEF) es que el banquillo de enfrente también había intervenido. Y no hay en este deporte un banquillo que intervenga mejor. España regresó a la cancha empeñada en conectar más con la mediapunta y en detectar manos a mano de Lamine Yamal con el belicoso Nico Tagliafico (si bien el diamante azulgrana volvió a competir sin chispa). Para ello sólo hay una receta certera: aumentar las revoluciones de las combinaciones. Con más frenesí la pelota descubre las fisuras por dentro y por fuera, así que Rodri y compañía se remangaron. Y al 'Dibu' Martínez se le acabaron los respiros. Las provocaciones, protestas y anzuelos para detonar grescas no cesaron pero la calidad las borró de la ecuación con naturalidad. También cuando Paredes agredió por la espalda al Balón de Oro español, en una indecencia peligrosa para el cuello del ordenador madrileño. El fluir con balón había adquirido una frescura imparable y antes del minuto 60 el arquero del Aston Villa detuvo un chut diagonal de Baena; Romero y Otamendi se desfondaron para evitar remates claros; y Montiel le arrebató a Cucurella el gol después de que Cubarsí hubiera dibujado un láser al espacio magnífico con el que Olmo llegó a la línea de fondo y ejecutó un pase de la muerte.

Scaloni lo vio tan cuesta arriba que en el minuto 70 ya había quemado sus cinco cambios. Y los consumió pensando en protegerse porque al ganar altura ofrecieron espacios a los ibéricos, y se descosían. La ambición quedó entonces desterrada. Ese es el efecto que causa en los contrincantes el juego magnético de esta España. Los desnaturaliza. Hasta el final del minutaje a Unai Simón se le llenaría la boca de bostezos aún más. Entró en acción la vena de Giuliano Simeone, mas no asomaría nunca ese irrefrenable cambio de ritmo con pelota que les permite 'dormitar' en el conservadurismo. La lluvia ofensiva en dirección a la portería protegida por el 'Dibu' no amainaría. Es más, se recrudeció cuando saltaron al verde Pedri, Mikel Merino, Nico Williams y Ferran Torres (que relevó a un Oyarzabal ciertamente demasiado cándido en el cuerpeo frente a los 'callejeros' zagueros latinoamericanos). A Argentina no le quedaba otra que amontonar faltas. No poseían otra manera de discutir la primacía rival. Estaban lejos de imponerse en cualquier apartado, sobre todo en los duelos y en el de los balones divididos. Y cuando esa barrera hacía aguas sólo sus centrales y portero salían al rescate. El 'Dibu' Martínez, destacadísimo como mejor jugador de su delegación, le negó el tanto a Olmo, Ferran Torres, Pedri y a Cubarsí (cañonazo lejano en el minuto 77). La plenitud española afrontó el desenlace apretando con todo y forzando al portero de Mar de Plata a lucirse. Tuvo que volar para detener un testarazo a Laporte, un latigazo frontal de Nico Williams y una falta lanzada por Lamine Yamal, en la última jugada del descuento.

La 'Albiceleste' volvió a llegar a la orilla con mucha dificultad pero en esta ocasión perdió a su aliado en el trayecto. El trencilla se fue cansando y tornando impermeable a la 'seducción' argenta, y en el minuto 94 le mostró la merecida segunda amarilla a Enzo Fernández. Sin su permisividad Scaloni y sus muchachos se quedaron desnudos. Y en la prórroga al fin cayeron. Martínez les salvó en el 93, ante un centro brillante de Pedri peinado por Nico Williams; y en el 97 encajaron un tanto del extremo navarro anulado con polémica. El horizonte se les nubló incluso cuando decidieron competir con cinco defensas -la prioridad del decisivo revulsivo Lautaro Martínez quedó fuera de contexto-. Un cabezazo que el llegador del Arsenal envió cerca del poste abrió las puertas para que Ferran Torres entrase en la leyenda. En el 116, en la jugada inaugural del segundo acto del tiempo extra, Porro trazó un centro pasado que Nico Williams prolongó en el segundo palo y el 'Tiburón' embocó desde el punto de penalti, con una volea emanada del alma. La gloria tomó forma y no se escaparía a pesar el arreón postrero de Messi. 'La Pulga' de repente irrumpió por todos lados y afilando centros mas Unai Simón y Cubarsí -con un despeje providencial en el 120- cerraron el candado. Una volea horrible de Simeone con todo favor bajó el telón. La marrullera 'Albiceleste' llora su cuarta final mundialista perdida y el adiós de Lionel en el Metlife Stadium, recinto en el que, en el 2016, ya había anunciado su retirada fallida del seleccionado. Mientras tanto, España festeja su segunda estrella. La más brillante.

Ficha técnica

1- España: Unai Simón; Marc Cucurella, Aymeric Laporte (Eric García, min. 99), Cubarsí, Pedro Porro; Rodri (Zubimendi, min. 99), Fabián Ruiz (Pedri, min. 62), Dani Olmo (Mikel Merino, min. 75); Álex Baena (Nico Williams, min. 75), Lamine Yamal y Mikel Oyarzabal (Ferran Torres, min. 62).

0- Argentina: 'Dibu' Martínez; Tagliafico, Lisandro Martínez (Otamendi, min. 44), 'Cuti' Romero (Medina, min, 70), Montiel (Nahuel Molina, min. 58); Enzo Fernández, Mac Allister, De Paul (Giuliano Simeone, min. 70), Nico González (Paredes, min. 46); Messi y Julián Álvarez (Senesi, min. 102).

Goles: 1-0, min. 116: Ferran Torres.

Árbitro: Slavko Vincic (Eslovenia). Expulsó a Enzo Fernández (dos amarillas, min. 94) y amonestó a Lisandro Martínez, Paredes, 'Cuti' Romero (en la banda), Lionel Scaloni (en la banda) y a Mac Allister.

Incidencias: partido correspondiente a la final del Mundial 2026, disputado en el MetLife Stadium (Nueva Jersey, Estados Unidos).

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