El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, que tomará mañana lunes posesión de su cargo, abandonará definitivamente la imposición del polémico carnet de identidad digital para los ciudadanos, un proyecto que había suscitado un gran rechazo.
Este viraje fue confirmado hoy por su mano derecha, Lucy Powell, en una entrevista con el programa dominical de la BBC, donde dijo que ese proyecto suponía una distracción de donde el Gobierno piensa poner el foco: el coste de vida y la economía, principalmente.
El Reino Unido nunca ha tenido un documento digital de identidad -aparte de los pasaportes, que no son obligatorios- para los ciudadanos, lo que se explica por la desconfianza que siempre ha existido ante el control del Estado en un país de honda tradición liberal.
El Gobierno saliente de Keir Starmer llegó hace dos años con un plan de implantar ese documento digital obligatorio, pero ante la oposición generada tuvo que abandonar esta idea y sustituirla por un documento que se aplicaría solo de forma voluntaria y no antes de 2029.
Andy Burnham, que se jacta de ser un político que escucha a la ciudadanía, aún no ha desvelado cuál será su equipo de gobierno ni sus principales planes, salvo pequeños detalles.
Entre los cambios que se espera introduzca a partir de mañana está el fin de la moratoria sobre las exploraciones petroleras en el mar del Norte escocés con el fin de aliviar la factura eléctrica de los británicos, aunque esos planes tropiezan con resistencias internas en su partido de los sectores más partidarios de apostar por las energías renovables.