La Ciudad Condal abandona el nacionalismo catalán y se entrega a la pasión por la selección nacional.
Barcelona se ha volcado en estas semanas de Mundial con la selección española. El ilusionante recorrido de España en esta Copa del Mundo ha obligado a las autoridades catalanas a corresponder con la voluntad de la ciudadanía e instalar pantallas gigantes para que se puedan congregar los miles de aficionados que quieren ver los partidos del combinado nacional en comunidad.
El aforo masivo congregado en semifinales ante Francia desbordó las expectativas de la Administración barcelonesa y forzó al Ayuntamiento a buscar un recinto mayor para que este domingo el pueblo pudiera reunirse en tornos a los colores de la bandera España. Así, el lugar designado es el Fórum, un área en el que caben hasta 100.000 personas.
Las imágenes que han llegado desde las redes sociales una hora antes del pitido inicial auguran un llenazo espectacular. En una demostración de que el fútbol es capaz de enterrar las rencillas políticas y las reclamaciones secesionistas durante, al menos, un mes y medio.