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ORGULLO DE ESPAÑA

lunes 20 de julio de 2026, 01:43h
Actualizado el: 20/07/2026 12:08h
Que en Madrid y Barcelona, que en Valencia y Bilbao, en millares de ciudades...

Que en Madrid y Barcelona, que en Valencia y Bilbao, en millares de ciudades y pueblos españoles se haya desbordado el entusiasmo popular, ha sido la respuesta lógica a la victoria española tras derrotar a Argentina en la final del Campeonato del Mundo de fútbol. Orgullo de España entera, el Rey, acompañado de la Reina y de sus dos hijas, ha simbolizado en el abrazo a los jugadores, al entrenador y a los técnicos el sentimiento general de la explosión del gol de Ferrán ha encendido a España entera.

El fútbol es el deporte rey. La final del Campeonato del Mundo está considerada como la prueba más importante de todos los deportes, la más destacada, la que es seguida por un número mayor de personas, tal vez cientos de millones en todo el mundo. Fernando Lázaro Carreter, inolvidado director de la Real Academia Española, escribió que las naciones habían asistido, tras la II Guerra Mundial, a la sustitución en gran parte de los choques armados con los partidos de fútbol. Arnold Toynbee, primer nombre de la filosofía de la Historia pensaba lo mismo.

En todo caso, está claro que estamos ante algo más que un deporte, algo más que una prueba deportiva. Todo el Campeonato del Mundo ha resultado apabullante. De forma muy especial, los canales de televisión de todo el mundo han magnificado los partidos que se han jugado en tres naciones distintas de gran relieve: México, Canadá y Estados Unidos. Y dejando al margen cierto histrionismo, justo es reconocer que la circunstancia de que el presidente de la primera potencia mundial, los Estados Unidos de América, haya entregado personalmente la Copa al capitán del equipo vencedor, Rodri, subraya la excepcionalidad que envuelve al deporte rey.

Todos los jugadores que han participado en la final del Campeonato del Mundo de fútbol en Nueva York disponían de algo común: el idioma. El idioma de Cervantes y Borges, de Lorca y Neruda, de Ortega y Gasset y Octavio Paz, circunstancia que viene a justificar aún más el orgullo de España al proclamarse vencedora de la magna prueba deportiva.