El equipo de Scaloni mostró su peor cara en la final de esta Copa del Mundo.
Argentina perdió este domingo su cuarta final del Mundial. Sólo Alemania ha perdido tantas finales en la historia de la Copa del Mundo. Pero el dato frío viene adjuntado por un relleno importante: esta fue la vez en la que padecieron una inferioridad más explícita y abrumadora (ni en 1930, cuando Uruguay les remontó un 1-2 estuvieron tan lejos de competir). España no les dejó tirar a portería hasta la prórroga. Y eso que venían de ser el mejor ataque del torneo. Con anular a Lionel Messi le bastó al equipo de Luis de la Fuente para apagar por completo la amenaza del defensor del título. Así de fácil resultó encarrillar un partido que, sin embargo, fue resuelto por la impresionante calidad técnica española. Este parámetro, totalmente desnivelado en la relación de fuerzas, terminó por decidir quién alzaría el trofeo.
Mas, como en la 'Albiceleste' se valora mucho más la garra, la picardía, la raza, el ser 'canchero', que la calidad de los futbolistas, este texto va a desglosar los motivos por los que el conjunto entrenado por Lionel Scaloni venció con claridad en ese apartado y a la vez se ha ganado la antipatía generalizada en el planeta. Porque lo que ellos aplauden y enarbolan como identidad, y llaman "lucharla", fuera de sus fronteras se conoce como repartir patadas y golpes de todo pelaje bordeando la violencia, amontonar pérdidas de tiempo, dispensar provocaciones a diestro y siniestro con el fin de que el rival pique y protestar de manera tumultuaria cada intervención arbitral para generar una tensión insoportable que decante a su favor la labor del colegiado.
Con esa amalgama de 'virtudes', y un patrocinio cada vez menos escondido de la FIFA, consiguieron cantar victoria en Catar 2022 y pretendían repetir éxito en Estados Unidos. Pues bien, el fútbol se lo ha negado y ha premiado a la propuesta más noble, honesta, alegre y positiva. Es decir, el campeón posee lo que ellos consideran flaquezas competitivas. Y como en sus triunfos evidenciaron que no sabían ganar (hace cuatro años le festejaron en la cara a los neerlandeses y Lionel Messi insultó y echó a Wout Weghorst cuando éste se acercó a 'La Pulga' a solicitarle educadamente una foto para templar ánimos tras el partido), ahora entra en razón desplegar sobre la mesa sus actuaciones en la derrota. Para que se miren al espejo y se hagan una idea de los motivos de la incomprensión que les persigue. Porque quizá les guste vivir con esa manera de ser. O quizá no y esa sea su mayor desgracia.
Durante la final Messi trató de arrancar una expulsión a Marc Cucurella denunciando al tendido que el lateral español se había tapado la boca mientras hablaba. Una 'chicana' en toda regla. Esta es la tapada de boca del carrilero del Real Madrid:
Así ha marcado Nicolas Tagliafico a Lamine Yamal:
Y a Pedro Porro (ni falta, ni tarjeta)
Giuliano Simeone le propina un codazo por la espalda a Cucurella... sin consecuencias arbitrales
Así le permitieron jugar a Leandro Paredes en la final contra España...
Y así le habían permitido jugar a Enzo Fernandez en la semifinal contra Inglaterra. Ni faltas ni amarillas
Llega la conclusión de la final, España es campeona y festeja sobre el césped, como es normal. Pero a Nahuel Molina no le gusta y le asesta un puñetazo en el pecho a Rodri
Eric García no entiende la situación y va a defender a su compañero. Paredes le recibe así antes de ir a por Gavi, que también acude al increíble lío. Después, Gerónimo Rulli le propina un codazo por la espalda al defensor catalán
Acto y seguido Roberto Ayala, entrenador asistente de Scaloni, agrede a Dani Olmo
Con las aguas calmadas, Rodri se acerca a Nicolás Otamendi (ex compañero del City) y éste le responde con insultos y provocaciones
Durante la entrega de trofeos y medallas, España le hizo el pasillo a Argentina como subcampeón... y Argentina agradeció el gesto dándoles la espalda cuando le tocó a los españoles subir al podio
No cabe duda que Argentina cumplió con su objetivo de "lucharla". Es más, lo completó en todos y cada uno de los partidos que ha disputado en este Mundial. Y en la final, en el gol decisivo, Nico Williams sólo pudo asistir a Ferran Torres porque recibió un empujón de Nahuel Molina. Si no, no llegaba. Pueden estar más que satisfechos.