Ya ocurrió en Andalucía y ahora acaba de suceder en Madrid. El Gobierno central y las Comunidades autónomas, gobernadas por el PP, han decidido colaborar y coordinar esfuerzos para combatir los devastadores incendios que acaban de calcinar más de 80.000 hectáreas y han obligado a desalojar de sus casas o confinar a 100.000 personas. Hay que celebrar que ni el Ejecutivo de Sánchez ni el partido de la Oposición hayan aprovechado una tragedia para atacarse mutuamente e intentar sacar provecho político. Todo lo contario. Unos y otros han destacado el éxito de esa colaboración, imprescindible, por otra parte, para afrontar un reto tan descomunal como extinguir los mayores y más devastadores incendios de la historia de España. La única excepción, como ya es habitual, ha sido Óscar Puente, el auténtico “pirómano”, el sectario que rezuma odio e insulta a diario al PP, en especial a Ayuso, pero olvida que su inexperiencia y torpeza como ministro al abandonar el mantenimiento de la red ferroviaria causó el accidente del Adamuz, en el que murieron 47 personas.
Con todo, gracias a la colaboración entre las Administraciones en los incendios de Madrid y Ávila se ha podido desarrollar el trabajo profesional de todos los servicios de emergencia, empezando por la UME, los bomberos, los municipales, Policía Nacional y Guardia Civil. Y, como dijo al Rey en su visita al centro de mando de los incendios, también han participado“ todos los hombres y mujeres que están desplegados, que son miles, y están haciendo una labor espectacular, entregada, sufrida, y que hay que agradecer y alabar la disponibilidad y la ayuda de tantos vecinos de forma solidaria” Felipe VI ha concluido con un mensaje que todos, los políticos en especial, deberían tener en cuenta: "Yo creo que cuando vamos unidos se puede afrontar cualquier riesgo".
Hay, pues, que aplaudir la colaboración y sintonía entre los Gobiernos del PSOE y del PP. Pero tanto el Ejecutivo central como el autonómico deben también esforzarse en la prevención de los incendios. Se equivocan, en especial Pedro Sánchez, al recurrir siempre al calentamiento global como único motivo del origen del fuego. Sin duda, el cambio climático influye. Pero el factor principal no es ese, sino el abandono del campo y la falta de prevención. Con pacto de Estado o sin él, el PSOE y el PP están obligados a aprobar en el Parlamento unas normas para prevenir que estos incendios se conviertan en la pesadilla de todos los veranos. Unas normas para cuidar el campo.
Según los expertos, aproximadamente un 80 por ciento de la superficie forestal de nuestro país está abandonado. No hay una gestión forestal, lo que provoca desde el crecimiento desmesurado de matorrales a la acumulación de combustible inflamable en los montes. En buena parte, las tragedias forestales se producen por las perjudiciales medidas supuestamente ecologistas del Gobierno de Sánchez que, en muchos casos, impiden a los agricultores la limpieza y el cuidado de los bosques como podar los árboles o cortar los matorrales para abrir caminos que frenen la expansión de los incendios.