Los crecientes fenómenos meteorológicos extremos, como las sucesivas olas de calor, empiezan a condicionar las decisiones de compra de vivienda los españoles y a tensionar la factura de los hogares, que ven como su consumo se incrementa casi un 16 % los cuatro meses que dura el verano.
Según los datos analizados por el portal inmobiliario Fotocasa, el 36 % de los españoles reconoce que este tipo de fenómenos, entre ellos el calor extremo, han tenido algún tipo de impacto en su situación residencial o en sus planes de futuro en relación con la vivienda.
Estas circunstancias, especialmente las olas de calor prolongadas, se han convertido en un motor de movilidad residencial, un trasvase de población que, aunque aún es incipiente, abre las puertas a una redistribución del mercado hacia "refugios climáticos", es decir, viviendas mejor aisladas, zonas más frescas o regiones que garanticen un alivio frente al estrés térmico del verano.
Y es que el nuevo comprador no solo prioriza los metros cuadrados o los servicios cercanos, sino que ahora también tiene cuenta el confort térmico y la seguridad climática, señala la directora de Estudios de Fotocasa, María Matos.
Actualmente, el 18 % de los españoles asegura haber cambiado de zona de residencia o encontrarse buscando una vivienda en otra ubicación como consecuencia de este tipo de episodios climáticos, siendo los jóvenes los que muestran mayor sensibilidad a estos fenómenos y predisposición a replantear su emplazamiento vital.
Temperatura adecuada
La Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI) calcula que el 46,4 % de los ciudadanos en España no goza de una temperatura adecuada de forma habitual.
Más allá del consumo energético, la capacidad de los hogares para mantener temperaturas estables influye directamente en el bienestar de las familias, especialmente durante episodios de calor extremo como los registrados en las últimas semanas.
Por ello, adaptar las viviendas para que sean capaces de mantener temperaturas estables será cada vez más importante para proteger a las familias y reducir su vulnerabilidad, según afirma la directora de Rehabilitación en UCI, Laura Visier.
De acuerdo con sus datos, en Murcia el 57 % de los hogares no mantiene una temperatura adecuada de forma habitual. Le siguen Andalucía y Extremadura, con un 55 %, y Baleares, con un 51 %.
Además, un 46 % de la población española (23 millones de personas) está actualmente expuesta a padecer más de 25 noches tropicales al año, aquellas con temperaturas por encima de 20 grados.
En el periodo 2041-2070, el riesgo se ampliaría hasta los 35 millones de personas (71 % de la población española), según refleja un análisis realizado por Accumin Intelligence.
Olas de calor
Los hogares españoles destinan a refrigerar sus viviendas el 2,5 % de su consumo energético residencial anual, tres veces más que la media de la Unión Europea, según Eurostat.
Las olas de calor también están haciendo mella en la factura eléctrica y muestran la fragilidad financiera de los hogares, con un 24 % sin ahorro y un 59 % que ve difícil mejorar la sostenibilidad energética en casa, según indica Cofidis.
Aunque el interés por la sostenibilidad energética crece, más del 42 % de los españoles no ha realizado mejoras en su vivienda debido al coste, que es el principal obstáculo.
Según un análisis de Selectra, un hogar español consume de media 821,5 kWh los cuatro meses de verano, un 15,8 % más que durante los meses de temperaturas más suaves.
Baleares registra un consumo un 51 % superior a la media nacional y en Murcia y Andalucía también superan los 1.000 kWh en verano.