www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Conducir durante el eclipse solar: las claves para viajar con seguridad y evitar los errores más peligrosos

martes 11 de agosto de 2026, 18:27h
Un fenómeno que también afecta al tráfico

El próximo 12 de agosto España vivirá un acontecimiento astronómico excepcional. Será el primer eclipse total de Sol visible desde la península Ibérica en más de un siglo, un espectáculo que atraerá a cientos de miles de personas a las zonas donde el fenómeno podrá contemplarse en toda su magnitud. Pero más allá del interés científico o turístico, el eclipse también supone un desafío para la seguridad vial.

La combinación de un fenómeno poco habitual, el elevado número de desplazamientos previstos y la coincidencia con una de las semanas de mayor movilidad del verano obligan a recordar una máxima que nunca pierde vigencia: al volante, la prioridad siempre debe ser la carretera, no el cielo.

La Dirección General de Tráfico ha catalogado el eclipse como un Evento de Alta Afectación al Tráfico (EVAAT) y prevé un importante incremento de la circulación hacia las zonas de mejor observación. Las estimaciones oficiales apuntan a que podrían producirse entre 400.000 y 1,5 millones de desplazamientos adicionales, dependiendo de las condiciones meteorológicas y de la visibilidad en cada comunidad autónoma.

El principal problema no llegará únicamente antes del eclipse. Los expertos advierten de que el regreso será mucho más complicado, ya que miles de conductores iniciarán el viaje de vuelta prácticamente al mismo tiempo una vez finalice la fase de totalidad, generando retenciones especialmente en carreteras secundarias.

Cada eclipse importante deja imágenes de vehículos detenidos en lugares donde nunca deberían estar. Es precisamente una de las conductas que más preocupa a los responsables de seguridad vial.

Ni el arcén ni la propia calzada son lugares adecuados para observar un eclipse. Un vehículo parado de forma inesperada puede provocar una colisión por alcance, dificultar el paso de otros usuarios o incluso impedir la circulación de los servicios de emergencia.

Si el eclipse sorprende durante el viaje y se desea contemplarlo, la única opción segura es continuar hasta un área de servicio, una zona de descanso o un aparcamiento habilitado.

Aunque la oscuridad durante un eclipse total apenas dura unos minutos, la disminución progresiva de la luminosidad modifica las condiciones de conducción.

La pérdida de contraste dificulta percibir con claridad peatones, ciclistas, motocicletas o vehículos oscuros. Además, muchos conductores confían en exceso en los sistemas automáticos de iluminación del vehículo, cuando lo recomendable es comprobar que las luces de cruce están realmente encendidas.

También conviene reducir ligeramente la velocidad, aumentar la distancia de seguridad y evitar adelantamientos innecesarios durante el momento de máxima ocultación del Sol.

Uno de los errores más peligrosos consiste en utilizar las gafas homologadas para observar el eclipse mientras se conduce.

Estos filtros están diseñados precisamente para impedir el paso de la luz solar, por lo que reducen enormemente la visibilidad de la carretera y resultan incompatibles con la conducción. Del mismo modo, mirar directamente al Sol, intentar fotografiar el eclipse o manipular el teléfono móvil mientras se circula incrementa notablemente el riesgo de accidente.

El eclipse coincide con jornadas de intenso calor y posibles retenciones prolongadas, por lo que una revisión básica del vehículo cobra aún más importancia.

Antes de emprender el viaje conviene comprobar el estado de los neumáticos, la presión, el funcionamiento de todas las luces, los frenos, los niveles de líquidos, la batería y el sistema de climatización. También resulta recomendable salir con suficiente combustible —o autonomía en el caso de un vehículo eléctrico— y llevar agua para todos los ocupantes.

Un pequeño problema mecánico en un atasco de varios kilómetros puede convertirse rápidamente en una situación complicada.

La mejor recomendación sigue siendo la más sencilla: planificar.

Elegir con antelación el lugar desde el que se observará el eclipse, conocer dónde se podrá estacionar legalmente, consultar el estado del tráfico y valorar si realmente merece la pena desplazarse pueden ahorrar horas de atascos y reducir considerablemente el riesgo.

En muchos casos, el eclipse podrá contemplarse perfectamente desde localidades cercanas al lugar de residencia, evitando viajes largos y la saturación de las zonas de máxima visibilidad.

Porque el eclipse apenas durará unos minutos, pero sus consecuencias sobre la movilidad pueden prolongarse durante horas. Y ningún fenómeno astronómico merece poner en peligro lo más importante: regresar a casa con seguridad.