La estrategia del presidente de señalar a los servicios de inteligencia y a las Fuerzas de Seguridad abre una brecha en el seno de Moncloa.
El señalamiento del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a los servicios de inteligencia y a la Policía desde el tribuna del Congreso confirma que el Ejecutivo actúa a la desesperada y desbordado por su gestión de la crisis de Ceuta.
Cuestionar al CNI o a las Fuerzas de Seguridad por su papel en los avisos previos a la avalancha pone en evidencia las debilidades del Estado en seguridad nacional y, al mismo tiempo, la incompetencia de Defensa e Interior para garantizar la inviolabilidad del territorio.
Durante la comparecencia de Sánchez, quedó en evidencia el malestar de la ministra de Defensa, Margarita Robles, único miembro del Gobierno que no se levantó a aplaudir al presidente cuando anunció la desclasificación de los documentos sobre el asalto.
Desde la invasión, Robles ha mantenido que el Gobierno fue avisado por los servicios de inteligencia, extremo que reiteradamente han negado tanto el titular de Interior, Fernando Grande Marlaska, como Sánchez abriendo así una brecha en el seno de Moncloa.
En la tribuna del Congreso, Sánchez coqueteó con la teoría del lawfare al pedir una "explicación" a por qué el informe de Extranjería de la Policía sobre el papel activo de Marruecos en el asalto fue enviado directamente a la jueza de la Audiencia Nacional y no fue elevado al Ejecutivo, lo que implicitamente fue leído como un señalamiento a las Fuerzas de Seguridad.
A esa operación de descrédito de la Policía, y cuya veracidad fue cuestionada por el ministro Óscar Puente, se suma el intento de Marlaska por poner en la picota a la jueza que recaba pruebas para determinar si puede investigar lo sucedido en la frontera el 30 de julio. En frente se ha encontrado a la presidenta del CGPJ, que le ha pedido "máximo respeto" .
"A los pies de los caballos"
En una entrevista en RNE este viernes, la portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, ha considerado que esta estrategia de Sánchez, la de "atacar" a la Policía y a los jueces, es la "tónica" del Gobierno: "En lugar de asumir responsabilidades, atacan a quien investiga".
Sobre Robles, Muñoz cree que está "incómoda" porque "sabe" que el Gobierno "miente" y que está siendo "utilizada" después de que el presidente le haya dejado "a los pies de los caballos". En su opinión, Sánchez "prefiere dejar tirados a Robles, al CNI y CIFAS y a la Policía" con tal de salvar su gestión.
Ante una crisis de Estado como no hemos tenido "en décadas", Muñoz pide elecciones porque es un "punto de inflexión clarísimo" y hace un llamamiento a los socios después de que la soledad de Sánchez quedara retratada en el Congreso. "De izquierda a derecha, entendemos que esta crisis no está resuelta".