El partido ultraderechista Alternativa por Alemania (AfD) arrasó este domingo en las elecciones del estado federado oriental de Sajonia-Anhalt y, si bien no logró la ansiada mayoría absoluta para gobernar por primera vez en solitario en una región germana, obtuvo un resultado récord que sacude el panorama político del país europeo.
Con todos de los votos escrutados, AfD consiguió un 43,8 % de los votos, con lo que se queda a tres escaños de la mayoría absoluta.
Un eufórico Ulrich Siegmund, candidato a primer ministro de AfD, dijo en la fiesta electoral del partido que "esta noche es histórica". "Hemos escrito historia. Es una señal para toda Alemania. Es un impulso que atraviesa todo el país. Por supuesto, tenemos un mandato de gobierno. Tenderemos la mano a quienes quisieran solucionar junto a nosotros los problemas que se han creado en este país", sostuvo.
La copresidenta de la fuerza, Alice Weidel, dijo con una gran sonrisa que "con Uli Siegmund tenemos al primer ministro en Alemania".
"Vamos a asumir la responsabilidad de gobernar aquí en Sajonia-Anhalt y también a nivel federal", como tarde tras las elecciones generales de 2029, añadió el copresidente Tino Chrupalla.
La alegría de la cúpula de AfD no es sorprendente si se tiene en cuenta que en las elecciones federales de 2025 AfD se convirtió en segunda fuerza a nivel nacional y que actualmente va en primera posición en los sondeos nacionales.
Sacudida en Berlín
El líder del grupo parlamentario de la Unión en la Cámara Baja, Thorsten Frei, consideró la clara victoria de AfD "un punto de inflexión para nuestro país".
"Nunca antes habíamos vivido una situación en la que un partido clasificado como 'extremista de derecha confirmado' por la Oficina Regional para la Protección de la Constitución haya obtenido una mayoría", recalcó.
El colíder del Partido Socialdemócrata (SPD), que obtuvo un 9,3 %, Lars Klingbeil, señaló que el resultado "es un motivo para reflexionar también sobre la política que hacemos aquí en Berlín, sobre el rumbo reformista del Gobierno federal" de coalición de conservadores y socialdemócratas.
El resultado implica que habría una mayoría más allá de AfD, pero su contundente victoria hace poco viable una alianza estable de varios partidos en la que tendrían que participar un partido conservador como la CDU del canciller Friedrich Merz y una formación de origen marxista como La Izquierda, la quinta fuerza con un 8,6 %.
La secretaria general de la CDU, Franziska Hoppermann, reiteró que no se puede mantener "conversaciones serias con un partido que tiene un grave problema de antisemitismo, quiere un modelo de sociedad completamente diferente al nuestro y nos acusa de hacer política fascista".
La líder del grupo parlamentario de La Izquierda en la Cámara Baja, Heidi Reichinnek, señaló que la Unión tiene que decidir ahora "de qué lado de la historia está".
Los Verdes lograron un 8,9 % y los liberales del FDP, que formaban parte del gobierno de coalición de Schulze junto al SPD, no entraron en el Parlamento, mientras que la izquierdista Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) logró finalmente entrar por la mínima con un 5,3 %.