¿Que qué opino del Informe Pisa?
Pues al respecto les diré que el cerebro humano ahorra mucha energía cuando pensamos en términos binarios (izquierda y derecha, negros y blancos, nacionales y extranjeros, listos y tontos, etc), y cuando razonamos a groso modo mediante generaciones. Por eso, ya que nuestro cerebro evolutivamente no está diseñado para que gestionemos la realidad sino para autopreservarnos, nos trata de llevar mayormente por esa vía elemental. Y he ahí la razón por la cual triunfan hoy tanto la estadística como Tezanos y los ingenieros del mundo que hacen reglas que sirvan para todos y para todo en todas partes… De hecho sobre eso habla el libro de Kevin Dutton Flipnosis o el arte de la persuasión… ¡Un libro tan bueno que no les recomiendo que lo lean bajo ningún concepto, dado lo que dice sobre ustedes el Informe Pisa (a esto hay que echarle humor)!
En verdad, ahora que sabemos que el Informe Pisa dice lo que dice sobre nuestros hijos, e indirectamente dice lo mismo sobre nosotros y nuestra pérdida de atención y nuestra formada e informada estupidización, ¿cuánto se lee en España?
¿Cuánto y por qué se lee o se deja uno las pestañas en la oscuridad del ropero como un niño que se viste de niña o un ladrón nocturno experto en correr para que no le pille el código penal?
En efecto, el lector promedio de las estadísticas es una adolescente, una de esas que viste mal pero le queda bien, a la cual el viernes por la tarde sus padres le preguntan, ¿qué, no vas a salir de juega?, y ella les responde no, voy a quedarme en casa leyendo Crimen y Castigo (es entonces que sus padres se quedan en silencio en el salón mirándose el uno al otro y preguntándose ¿qué hemos hecho mal?).
O el lector promedio en España es una mujer liberada y agresiva de que las que no quiere tranquilizantes o terapias sino una vida distinta, la cual no liga porque a las mujeres tan listas las tiene miedo hasta el perro.
O el lector promedio es un chaval friqui, sí, uno valiente como un perro que ladra a un ovni.
O es un tipo que va de consulta en consulta de psicoanalista como si fuera un fantasma con su currículum en la mano.
O es un yonqui adicto a cualquier cosa bien vista por la sociedad de consumo; uno que sabe, pero olvida que sabe, que el consumismo nos consume…
En definitiva, ya lo dicen las estadísticas: si lees es que no andas bien; es que tienes un roto fundamental por algún lado en tu vida. De hecho e en eso están de acuerdo Tezanos y sus colegas de área del conoci-miento con los habitantes del pueblo de Amanece que no es poco que se pasaron toda mi infancia recordándome lo de “no leas a Faulkner, que lo jodes”…
Al que lee en España, visto que en este país la tendencia de que los mejores se dediquen a lo público o a la política tiende a cero, le pasa algo chungo y necesita ir al psicólogo… ¡Pero como quien lee aquí vaya al psicólogo ese psicólogo va a acabar yendo al psiquiatra!
Señoras y señores a lo que no les pasa nada chungo: sean felices, claro que sí… Y no me lean a Faulkner, que lo joden.