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TRIBUNA

El lenguaje como ideología izquierdista

viernes 18 de septiembre de 2026, 18:16h

Una característica muy llamativa no sé si sólo de España o de otros países también consiste no sólo en utilizar el lenguaje para arrimar el ascua a su sardina política, lo que puede ser normal, sino modificar el lenguaje a su gusto demagógico como si fuera la Real Academia Española, lo que produce verdadera perplejidad y sonrojo. También puede ser que desconozcan la lengua española, dados los resultados del último informe de Pisa. Es claro que esa modificación del lenguaje está directamente relacionada con la mentira, que es la única causa de que esta izquierda gobierne aún, pues partió de la mentira de Pedro Sánchez en su inicio: ¡Con Podemos ni hablar! En lugar del delito de odio, una emoción subjetiva, podían haber introducido en el Código Penal la mentira grave, que permite ganar unas elecciones, por ejemplo. El no hacerlo autoriza a decir que el Gobierno socialista, podemita, o lo que sea, pero no comunista, pues nunca el comunismo ha sido antipatriota, es un Gobierno legal, mas no legítimo. Por eso y por otras muchas cosas resulta un oxímoron decir que España no es una democracia sino en apariencia, y que quien ha repetido en una entrevista reciente el vocablo “extrema derecha” 20 veces, como un papagayo, resulta ser la extrema izquierda que ha engullido a la que había sin que esta se alterase con tal de pisar moqueta, en vez de devolverle la faena, obligándole a una cita electoral inmediata, de la que sacar tajada. Porque ¿es Sánchez comunista y separatista? Afirmarlo sería despreciar demasiado a unos y a otros. Sánchez no es nada. Es un agujero negro de la política española que succiona todas las energías de una nación hasta dejarla exhausta. Es el autor de una nueva ideología, el sanchismo, o sea, acceder al Gobierno, mintiendo y resistiendo a toda costa con el mismo método que los maquiavelos y dictadorzuelos de todos los tiempos. Así pasará a la historia, que es lo que quería.

Pero hablaba de la utilización política izquierdista del lenguaje. Me contentaré con algunos de los términos que seguro no agotan los ejemplos posibles.

-El que ataca al Gobierno es de extrema derecha, pero el Gobierno no es de extrema izquierda.

-A una invasión del territorio nacional el Gobierno la llama crisis humanitaria, la cual, según una ley dictada por algún sádico, permite secuestrar a los que llaman niños sin devolverlos a sus familias que los reclaman hasta terminar un engorroso procedimiento administrativo, que para eso son gente vulnerable, la palabra preferida de la izquierda. Mientras un Supremo dictaba que si han llegado a la frontera nadando no se devuelvan porque están muy cansados, por lo menos hasta después de tres meses que ya se habrán repuesto, y un secuestro de infantes de más de seis meses resulta feo. ¡Ah!, pero que no se le ocurra a nadie ponerlos a trabajar limpiando la ciudad sometida, porque entonces no tendrían tiempo los pobrecitos de divertirse y de arramblar lo ajeno. Ahora, con el desastre de lo de Ceuta, es el momento propicio para una moción de censura, triunfe o no triunfe, no pedir elecciones, que volverá a presentarse el traidor y entonces la hemos hecho. ¡Ánimo Feijóo! Basta de críticas, hay que actuar. Y la juez Tardón que no tarde demasiado en llamar al de los muertos, el mismo que se fue de vacaciones mientras asaltaba su país una turba enviada por el rey marroquí, que junto a su amigo Sánchez, debiera estar ya ante el Tribunal Penal Internacional.

-Los menores de18 años son niños.

-El asesinato es violencia de género, aunque nadie mate a una mujer por ser tal, sino porque es su pareja o su exnovia.

-El ilegal, o sea el delincuente, es simplemente irregular que no merece reproche, sino todo lo contrario. ¿No es un atentado contra la igualdad de derechos?

-El que defiende a España y lleva su bandera es seguro que es de extrema derecha, o sea fascista, nazi.

-Hay que decir español y española, trabajador y trabajadora, porque el masculino no es inclusivo.

-El feminismo, la homosexualidad, etc. son progresistas, aunque nadie sepa en qué consiste el progreso.

-El inmigrante y el emigrante son migrantes. ¡Ahorro de sílabas y letras! ¿Será que tienen migraña?

-Los sudamericanos para la izquierda son latinos. ¿Será que hablan en latín y no lo saben como aquel otro que ignoraba que hablaba en prosa?

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