No será fácil para la verborrea triunfalista de Pedro Sánchez justificar lo que Carlos Segovia...
No será fácil para la verborrea triunfalista de Pedro Sánchez justificar lo que Carlos Segovia ha desenmascarado en un riguroso informe. Resulta que en este año 2026 la inversión extranjera se ha desplomado en un 40 por ciento y la de grupos de Estados Unidos en un 230 por ciento. Cifras, en fin, abrumadoras y alarmantes.
Alarmantes porque una nación que recibe 100 millones de turistas al año no puede entender que financieramente quede cuestionada por los inversores, quebrándose una línea al alza. El dinero es siempre miedoso y los inversores están cada vez más preocupados por la gestión de un Gobierno contradictorio, al que se le han ido de las manos muchas cosas, entre otras el control de la situación en Ceuta.
Pedro Sánchez ha perdido la credibilidad internacional. Sus maniobras e ingenuidades son ya bien conocidas en Europa y se están proyectando sobre América. Al presidente del Gobierno le gustaría estar en los BRICS, junto a China e Irán, pero nuestra nación se encuentra situada en Occidente, en la Unión Europea, en la OTAN y en la alianza con Estados Unidos, que comparte con España dos importantes bases militares, sobre todo Rota.
Es muy difícil aceptar las veleidades de Pedro Sánchez. No se puede ser a la vez socialdemócrata en Europa, frentepopulista en España y de izquierda radical en China. Al final se averigua la verdad. Al margen de ideologías políticas, lo que de verdad anhela Pedro Sánchez es permanecer en el poder, arropado por los gastos suntuosos, los Falcon de la ilusión adolescente, los viajes gratis total y las esplendorosas vacaciones.
Lo que ocurre es que todo eso se está terminando. Pedro Sánchez pensaba que con la “ley de nietos” daría la vuelta a las encuestas, pero el Tribunal Supremo le ha hecho comprender que le va a costar trabajo mantener la trampa. Porque está claro que no pretende otorgar la nacionalidad por razones de justicia histórica, sino sencillamente para que los nacionalizados le voten y alteren el catastrófico resultado electoral para él que mantienen los sondeos científicamente serios.