El agujero de la financiación autonómica
viernes 02 de enero de 2009, 00:46h
2008 acabó con Zapatero reconociendo que había crisis. Le costó, pero no tuvo más remedio que rendirse a la evidencia. Los últimos meses han sido especialmente intensos en la oficina económica de Moncloa. De allí han salido frases manidas hasta la saciedad, del estilo de “hay que apretarse el cinturón”, “nuestra economía es sólida”, “hay que generar confianza por encima de derrotismos” y demás generalizaciones mediáticas. Como nos tiene acostumbrado el señor Zapatero, mucho teatro y vista a la encuesta. Soluciones e ideas, pocas. No se sabe si porqué la actual coyuntura tiene desgastado al ministro Solbes, quien ya se ha puesto a sí mismo fecha de caducidad política, o bien porque el que realmente pincha y corta en la cocina económica de Zapatero es el titular de Industria, Miguel Sebastian. De su entorno proviene el nuevo proyecto de financiación autonómica; eso sí, sin cifras definitivas aún.
Sabemos que el Gobierno aumentará el porcentaje de cesión de algunos impuestos, como el IRPF (50%) e IVA (58%). Con ello cumple con una de las exigencias reflejadas en el Estatut de Cataluña, lo que no deja de ser preocupante. Que se atienda a una petición económica proveniente de los nacionalistas catalanes es, cuando menos, para alarmarse. Pero, siendo tal punto malo, lo peor es la connivencia del resto de mandatarios autonómicos, todos ellos. En tiempos de crisis, hay que gastar menos. Tal postulado, obvio para la mayoría, no lo es tanto para el presidente Zapatero, quien ha ido ofreciendo a las distintas autonomías una serie de dádivas a las que ninguna ha dicho “no”. No es que la caja única esté rota, es que ahora además es deficitaria, como así reconoce el Gobierno. Si no hay de donde dar ¿Cuál es la solución? Deuda pública. Es decir, endeudamiento de todos. Lo malo de las deudas es que hay que pagarlas. Y lo malo de la cesión de impuestos es que reduce las herramientas del Estado frente a la crisis.
Pero claro, poco importan semejantes cuitas a las comunidades autónomas, con tal de que se les den las cuotas prometidas. Semejante ejercicio de egoísmo autonómico y falta de solidaridad nacional no se había visto jamás. Por otro lado, es lo que tiene fomentar que lo que antes era España ahora son 17 taifas autónomas. Cada uno tira por su lado. Y así difícilmente se podrá salir de la crisis. Todo este panorama ha sido criticado desde diversos foros: económicos, sociales, periodísticos…¿Políticos? Eso sería demasiado pedir para el principal partido de la oposición, cuyo líder, Mariano Rajoy, se ha despachado diciendo que tales iniciativas son “improvisadas”, amén de una referencia de pasada a la deuda. Y poco más, no vayan a enfadarse los socialistas. La responsabilidad de lo que está pasando en España no hay que buscarla sólo en las torpezas del Gobierno, la oposición también tiene su cuota de responsabilidad. Mal horizonte.