Aunque resulte difícil de creer, Pedro Sánchez es capaz de aprobar este viernes los decretos de la vivienda. Cuenta con los apoyos de Sumar, como siempre de Bildu, su socio más fiel y, es probable, también como siempre, del PNV. Queda la incógnita de conocerse el sentido del voto de Podemos, que ha calificado las medidas de “tomadura de pelo”, pero que siente la presión de una parte de la extrema izquierda, en especial del llamado Sindicato de Inquilinas, el grupúsculo de radicales que ha organizado la acampada de la Puerta del Sol.
Y es que, dicho Sindicato de Inquilinas se ha quitado la careta. No representa, como parecía al principio, a esa izquierda rebelde dispuesta a luchar contra el Gobierno para que resolviera la crisis de la vivienda. A luchar para que “los jóvenes y los más vulnerables” tengan alguna posibilidad de encontrar una casa. Pues, como se ha sabido, han sido comprados (o compradas) por Moncloa con más de un millón de euros de subvención. Y ahora piden a gritos que el Congreso apruebe unos decretos que habían calificado de “farsa”. Ya se han vuelto contra el PP, como si llevara 8 años gobernando y provocando con sus nefastas medidas el disparatado incremento de los precios del alquiler. Ahora, apoyan al Ejecutivo y presionan a Podemos para que vote a favor, apenas un día después de rechazar que “se cambiara una coma” del llamado decreto Maricarmen y se dividiera en dos. Y amenazar con mantener la ilegal acampada en la Puerta del Sol sine die.
Y así ha cambiado todo. La acampada de Sol promovida por el Sindicato de Inquilinas ya no es una movilización para resolver la crisis de la vivienda provocada por los desatinos legislativos de Pedro Sánchez. Ahora, apoya al presidente del Gobierno no vaya a ser que esta crisis se lo lleve por delante y Núñez Feijóo aparezca en La Moncloa. De hecho, “las sindicalistas” están preparando un “cerco al Congreso” con el propósito de presionar a los partidos de izquierda para que voten a favor de los decretos. De ahí, la soledad de Podemos que, aun lamentando “la tomadura de pelo” de los decretos, empieza a meditar sobre el sentido de su voto. La abstención podría ser su decisión más salomónica.
Y así, de nuevo, todo podría depender de Junts y, por tanto, del prófugo de Waterloo. De momento, Miriam Nogueras ha expresado su “decepción y preocupación” por la decisión de trocear el decreto y el temor de que los pequeños propietarios puedan salir perjudicados. Pero no ha desvelado si, al final, apoyará o no al Gobierno. Puigdemont tiene la palabra. Y, de nuevo, Pedro Sánchez depende de los caprichos del golpista, con quien a buen seguro ya está negociando para complacerle en todo lo que pida. La amnistía está encarrilada gracias al Tribunal Constitucional del socialista Conde-Pumpido. Falta saber si el prófugo de la Justicia quiere algo más. Pues, como suele, sus deseos son y siempre serán órdenes para el presidente del Gobierno.