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Trump empuja un fin de ciclo populista y viene contraola neoliberal en Europa y AL

miércoles 07 de octubre de 2026, 19:38h

Como sobre advertencia no hay engaño, el mundo asiste --en el modelo Huntington-- al fin de la ola populista y a la consolidación de una contraola neoliberal. Donald Trump lo anunció desde su primera campaña en 2017 bajo el argumento de que buscaba la presidencia para regresar a Estados Unidos al centro de la economía y la geopolítica.

Como fichas de dominó, el pasado domingo 4 de octubre cayeron los gobiernos de Brasil (populista) y de España (socialista) y abrieron la posibilidad de una oscilación pendular hacia la derecha, aunque los dos enfrentan el escenario de una segunda vuelta y una nueva legislatura. En América Latina y el Caribe hasta ahora sólo tienen definición progresista –no de izquierda-- México, los gobiernos comunistas de Cuba y Nicaragua y el perfil local de izquierda en Uruguay.

El ciclo populista latinoamericano comenzó en 1999 con la victoria electoral de Hugo Chávez y toda su estrategia --aliada al liderazgo y la dirección geopolítica del líder guerrillero cubano Fidel Castro-- consolidó gobiernos populistas bajo el símbolo del “bolivarismo” que al final no alcanzó a ser lo socialista que quería el comandante venezolano, pero que sí perfilaron estrategias populistas de Estado y de políticas sociales.

Hacia el 2015, aproximadamente el 80% de los gobiernos en América Latina y el Caribe estaban localizados en el espectro del centro a la izquierda: México, Guatemala, Cuba, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Colombia, Ecuador, Venezuela, Paraguay, Uruguay, Argentina, Chile, Bolivia y Perú, entre otros.

La estrategia del presidente Trump se basó en lo que definió como la revalidación de la Doctrina Monroe definida en 1823 para establecer el dominio de Estados Unidos en todo el continente americano, sobre todo por las intenciones desde aquel entonces de Rusia de conquistar territorios del otro lado del planeta. Bajo el criterio de “America (el continente americano) para los americanos (los estadounidenses)”, Estados Unidos tomó el control en varias etapas del hemisferio americano y sólo tuvo conflictos regionales al comenzar el decenio de los años sesenta del siglo XX con irrupción de la Revolución Cubana y la exportación de la guerrilla comunista a la región, pero Washington aisló el problema y arrinconó al régimen de Castro; solo hubo un país que se salió del guion: la Revolución Sandinista de Nicaragua, pero no pudo consolidarse como gobierno marxista y fue derrotada en procesos electorales, aunque luego revivió como régimen autocrático dictatorial con Danuel Ortega y su esposa como copresidenta.

La desaparición de la Unión Soviética y el fin de la guerra fría en el decenio de los ochenta desató una guerra de posiciones entre Estados Unidos, Rusia y China por tomar posesiones geopolíticas en América Latina y el Caribe. Estados Unidos impidió de muchas maneras la entrada de otros bloques internacionales en la región.

La única iniciativa formal para organizar a los gobiernos progresistas-pseudosocialistas-populistas en el continente americano fue comandada por el gobierno socialista de España hacia 2019 con la creación del autodenominado Grupo de Puebla y bajo la responsabilidad coordinadora desde entonces del exvicepresidente español Pablo Iglesias, fundador del partido de izquierda Unidos Podemos. y que aterrizó en América con todo el apoyo del Gobierno socialista de Pedro Sánchez.

El mapa ideológico de América Latina y el Caribe comenzó a modificarse por decisión e intervención del presidente Donald Trump durante su primera presidencia 2017-2021 y con la segunda que inició en enero de 2025. Con intervenciones directas y sobre todo a través de su secretario de Estado, el cubano-norteamericano Marco Rubio, y ya en función de precandidato presidencial para las elecciones de noviembre del 2028 en EU, Trump empezó a realizar actividades de intervencionismo en procesos electorales y su mano fue muy importante para elecciones de alternancia sobre todo en Colombia, Perú, Chile, Argentina, Bolivia, Guatemala e inclusive el secuestro del presidente Nicolás Maduro en Venezuela para imponer con el beneplácito del pacto con Washington a la actual mandataria Delcy Rodríguez, que responde a los intereses de Washington.

Las elecciones en Brasil fueron una prueba más del poder de Trump. 

En el escenario de América Latina y el Caribe, México queda aislado en el continente americano porque Uruguay está lejano a cualquier contacto geopolítico y diplomático, Guyana y Surinam con gobiernos de izquierda ajenos también a los intereses de México y Cuba y Nicaragua han resentido un asedio estadounidense por su configuración abiertamente comunista para propiciar el relevo ideológico por la vía del cerco militar.

La ola neoliberal en el mundo comenzó en 1979 con el arribo de Margaret Thatcher y el neoliberalismo y duró hasta el ascenso del populista Tony Blair en 1997. En América latina los gobiernos dictatoriales militares corrieron de 1960 a 1985 y el ciclo estrictamente populista arrancó en 1999 con la victoria electoral del comandante Hugo Chávez Frías en Venezuela.

La nueva contraola neoliberal se inició formalmente con Trump en 2017, entró en una tibia zona populista de Biden y regresó con Trump en 2025. El ciclo se consolidará con los resultados de la segunda vuelta en Brasil a finales de octubre y la elección de nueva legislatura en España a finales de noviembre.

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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