Líderes europeos acusan al socialista de "ser capaz de reemplazar a la población con inmigrantes sólo para seguir en el Gobierno".
La aberrante y suicida política migratoria de Pedro Sánchez ha sido el centro de las críticas este viernes durante la reunión de líderes de la Unión Europea (UE) en Bruselas, donde algunos países señalaron a la regularización de millones de ilegales aprobada por el Gobierno sanchista como elemento que provoca un efecto llamada sin precedentes.
Los Veintisiete, que tenían previsto hablar sobre la "migración" durante su almuerzo, acabaron prolongando hasta bien entrada la tarde este debate, que varias fuentes diplomáticas definieron como "duro" y en el que se puso de manifiesto la fractura entre una mayoría del Consejo Europeo y Sánchez, con cada vez menos aliados en esta materia.
Debido al veto de Sánchez, los nueve párrafos inicialmente incluidos en el borrador de conclusiones de la cumbre con referencias a la política europea sobre retornos o la lucha contra la trata de inmigrantes ilegales quedaron reducidos a dos párrafos en la versión final, que apenas subrayan el apoyo de los líderes a los planes de la Comisión Europea (CE) para flexibilizar las normas de asilo ante casos de emergencia en que se instrumentalice a los inmigrantes ilegales, planteados tras la crisis en Ceuta.
Italia, Dinamarca y Polonia presionaron para que la declaración final de la cumbre pidiera acelerar trabajos para reducir los factores que contribuyen al "efecto llamada" en inmigración ilegal y para que haya cooperación entre países europeos antes de adoptar políticas que pueden afectar al resto, aunque no lograron la unanimidad necesaria.

La regularización, en el foco
Tanto en los márgenes de la cumbre como en declaraciones previas, algunos líderes, como la danesa Mette Frederiksen, criticaron que haya países "que hagan prácticamente lo contrario que otros" en cuestiones de política migratoria.
"Si alguien entra ilegalmente en un país y, de repente, se le permite permanecer allí legalmente, creo que eso va en contra de la política exterior que hoy en día cuenta con una amplia mayoría en Europa. He pedido a la Comisión que examine esta cuestión", aseveró Frederiksen, en lo que se interpreta como una referencia a la regularización.
El canciller austríaco, Christian Stocker, sugirió en sus redes sociales que se limite "el impacto de las medidas nacionales que contradicen el objetivo común de poner fin a la inmigración ilegal".
Otros como el primer ministro checo, Andrej Babiš, señalaron directamente a España como un país donde "algunos políticos están dispuestos a sustituir a la población por ininmigrantes ilegales únicamente para conservar sus cargos y seguir en el Gobierno".
La presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, sostuvo en la rueda de prensa final del encuentro que la regularización es una "competencia nacional" pero "puede tener un impacto transfronterizo", por lo que urgió a una mayor cooperación en la zona Schengen.
Sin embargo, el presidente francés, Emmanuel Macron, cuyo país practica desde hace décadas una política de sustitución demográfica análoga a la sanchista, defendió a España, país que "ha sido objeto de un ataque", y recordó que 140 personas murieron durante la entrada masiva de inmigrantes ilegales a la ciudad autónoma de Ceuta a finales de julio, por lo que se mostró contrario a "deshumanizar" el debate.

"Uno de los problemas más grandes" de Europa
El canciller alemán, Friedrich Merz, sostuvo en rueda de prensa tras la cumbre que "casi todos" los líderes ven la ininmigración ilegal ilegal como "una carga considerable" para las sociedades y "uno de los problemas más grandes que tiene Europa".
"Europa debe demostrar que es capaz de resolver problemas aquí y la inmigración ilegal irregular es uno de los problemas más grandes que tenemos en Europa", agregó Merz.
Para el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, el reto migratorio "necesita un enfoque integral porque no existe una única solución para todos los países" ya que "diferentes regiones en Europa se están enfrentando a diferentes retos".
Por su parte, Pedro Sánchez, tuvo los arrestos para presumir de su "gestión migratoria" en España, que -ha dicho- le hace ser un "alumno aventajado" en este aspecto en la UE, frente a las posiciones críticas de líderes de los Veintisiete, que ha tachado de mero "bla, bla, bla"