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TRIBUNA

La idea de Dios ¿implica su existencia?

José María Méndez
viernes 16 de octubre de 2026, 20:41h

La respuesta inmediata es NO. Las críticas que Santo Tomás de Aquino y Kant hicieron al argumento de San Asnselmo han sido aceptadas como definitivas por la gran mayoría de los filósofos. Yo mismo pensaba así cuando redacté el artículo “La nada absoluta” (El Imparcial 03/09/26). Sostuve entonces la tesis de que el moderno cálculo lógico ha rehabilitado el célebre argumento ontológico, aunque planteado al revés. Estoy de acuerdo en que la idea de Dios no implica su existencia. Sin embargo, lo que cuenta es que el antónimo de Dios, la nada absoluta expresada con la palabra simple nullitas. implica ciertamente su inexistencia 

No obstante lo anterior, nullitas y el negador lógico llevan a un curioso esquema de aspecto triangular. En este triángulo óntico, por así llamarlo, aparecen las cuatro igualdades de la dualidad entre los fundamentales conceptos metafísicos de posible y necesario. Ulterior reflexión sobre este tema me condujo a una gran sorpresa. La dualidad como tal no puede negada. Sólo puede ser afirmada. Precisamente lo contrario de la frase nullitas existe. 

Por eso publiqué un segundo artículo titulado “La dualidad lógica” (El Imparcial 02/10/26) poniendo de relieve la trascendental importancia de que las igualdades de la dualidad, tomadas en sí mismas y sin añadirles un predicado, no puedan ser negadas, sino sólo afirmadas. Se pone sobre el tapete nada menos que la probabilidad de que la idea de Dios implique directamente su propia existencia. La capital intuición de San Anselmo no está enterrada del todo.  

El trío de símbolos ± modus ± , sin el añadido de un predicado, resucita como verdadero cuando intentamos negarlo. El símbolo ± denota el paso de la nada al ser, o del ser a la nada. La palabra modus indica el intercambio entre poder-existir y deber existir. El conjunto ± modus ± sólo puede ser afirmado. No podemos mentir con las igualdades de la dualidad. En efecto, negar ese trío es lo mismo que ejecutar los tres pasos que llevan a esas igualdades. 

¿Qué profunda significación atribuir a este hecho? Pues en todo caso está claro que la dualidad enlaza en estricta lógica a las dos más fundamentales nociones de la metafísica, necesario y posible. Basta emplear como predicado la palabra más importante y decisiva de todas en filosofía, existir. 

También está claro que necesariamente existir denota a Dios, lo mismo para el ateo que para el creyente. La denotación como tal es independiente de que su contenido sea considerado verdadero o falso.  

En cambio, lo que necesita mayor precisión es el sentido que damos al concepto posible. En el marco de lo que hemos llamado triángulo óntico, y las cuatro igualdades de la dualidad que en él se cumplen, ¿qué denota exactamente la palabra posible? 

Caben dos respuestas, que llamaré débil y fuerte. 

La respuesta débil es que posible designa el modo de existir propio de los entes

contingentes. Sólo viven o existen de modo sucesivo, y en el instante presente. Por el contrario, necesario denota el existir eterno de Dios, para el cual el tiempo no corre. El adjetivo eterno se corresponde exactamente con el concepto de Ipsum Esse o Ser Necesario, que no ha recibido la existencia de nada ni de nadie. En cambio, el adjetivo temporal cuadra con los entes contingentes. Según esta interpretación débil, en la palabra posible no hay nada divino, sino justo lo contrario. Posible es precisamente lo no-divino, lo que existe en el tiempo, caso de que haya pasado ex potentia ad actum. 

Examinemos ahora la respuesta fuerte. Exige dos condiciones. 

Primero, una condición necesaria, la incontradicción lógica. 

Segundo, una condición suficiente, la capacidad de dar el ser o la existencia, el poder creador ex nihilo, que sólo Dios posee en cuanto Ipsum Esse. La primera condición es obvia. Si algo es contradictorio, no existe ni puede siquiera existir.  

La segunda condición es suficiente, supuesto de que se haya cumplido con la previa conditio sine qua non. La incontradicción por sí sola no basta para la existencia. Hace falta además un impulso, una energía capaz nada menos que hacer pasar una consistencia lógica desde la nada al ser o existencia actual. 

Justo en este poder creador ex nihilo consiste el sentido fuerte de la palabra posible. El concepto posible designa entonces algo que sólo puede ser calificado de divino. La palabra posible en sentido fuerte denota a Dios como Creador de entes contingentes, la capacidad de dar la existencia ex nihilo a lo que previamente es incontradictorio. Si miramos al cielo estrellado, como hacia Kant, se trata de lo que más nos encoje el corazón al pensar en Dios. Lo percibimos como Creador de nuestro inmenso universo. 

Si damos al trío de símbolos ± modus ± ese significado fuerte, no debiera extrañarnos que sólo pueda ser afirmado y no pueda ser negado. Ni siquiera debiéramos sorprendernos de que con él no podamos mentir, sino que estemos forzados a decir siempre la verdad.  

En realidad, eso es lo esperable, si ± modus ± viene a ser un nombre de Dios, como se decía en nuestro Siglo de Oro. En esta perspectiva tiene sentido la tesis de que ± modus ± , entendido como si fuera una idea o noción meramente teórica de Dios, implica su propia existencia. Esto es lo que cabe esperar, si a sensu contrario sabemos ya que la frase nullitas existe implica su propia inexistencia. Todo los datos cuadran. Una validez lógica es igual a una contradicción negada, el signo ± denota el paso entre el ser y el no-ser, y por último no hay término medio entre el ser y el no ser. Tertio excluso, decían los medievales. En resumen, (A V -A) = - (-A & A)  

Por supuesto, este sentido fuerte que damos a la palabra posible no ejerce sobre nuestra mente la presión propia de la frase lo contradictorio no existe, porque ni siquiera puede existir. Es el lector el que debe decidir, si el razonamiento anterior, que intenta sacar las últimas consecuencias de la dualidad lógica, le parece convincente o no. Admito que nunca conseguiremos aplastar del todo las razones opuestas de Santo Tomás de Aquino y de Kant. Nunca lograremos que una validez lógica de entrada manifieste su existencia al modo como una contradicción proclama a gritos su inexistencia. Pero si de algo vale mi experiencia personal, añadiré que,

cuanto más alguien reflexiona sobre el moderno cálculo lógico, tanto más crece en él la íntima convicción de que el razonamiento anterior es correcto. O sea, que el sentido fuerte de la palabra posible denota el poder divino de crear algo a partir de la nada. Y justo `por eso el trío de símbolos ± modus ± no puede ser negado, sino sólo afirmado.  

Omnipotente o todopoderoso son los adjetivos habituales para referirse al poder creador de Dios. Además de eterno, Dios esvisto como todopoderoso. Eterno y todopoderoso son justo los dos conceptos ligados por las cuatro igualdades de la dualidad. En la tradición cristiana se trata de la imagen de Dios-Padre pintado por Miguel Angel en la Capilla Sixtina. El trío de símbolos ± modus ± es verdadero en todo mundo posible. Está en el mismo nivel que las valideces lógicas. 

Comparemos la extraña expresión P ± modus ± Q con la más familiar P ↔ Q. La diferencia estaría en que la negación del coimplicador es el disyuntor exclusivo, mientras que ± modus ± no admite siquiera ser negado. Este detalle nos ilustra de nuevo sobre el sentido fuerte de la palabra posible. 

La lógica moderna lleva al convencimiento de que las valideces lógicas implican la existencia lo mismo que las contradicciones implican la inexistencia. Ambas implicaciones son igualmente racionales, aunque nuestra intuición las perciba de entrada de modo muy diferente. La implicación de la inexistencia por lo contradictorio nos parecerá siempre obvia y clara. En cambio la implicación de la existencia por las valideces lógicas aparece de entrada a nuestro entendimiento como algo oscuro, dudoso y problemático.  

Sin embargo, al final ocurre que el estudio sin prejuicios del cálculo lógico acaba proporcionando una luz decisiva, de la que carecieron tanto Santo Tomás de Aquino como Kant. Una luz suficiente para disipar la oscuridad inicial, que nos impedía poner las valideces a la misma altura de exigencia lógica que las contradicciones.  

 Una comparación. A simple vista todos percibimos que las contradicciones implican su propia inexistencia. Pero nos hace falta el microscopio del cálculo lógico para ver que las valideces implican su propia existencia. Se comprende que las críticas contra el argumento ontológico sigan pareciendo insalvables a quienes no han estudiado en profundidad la lógica moderna, o sea, no disponen del microscopio en cuestión. 

En conclusión, hemos de considerar la Triple Correspondencia entre ESSE y LOGOS como un bloque indivisible. Y admitirla por tanto in toto. Si se acepta la 3ª Correspondencia -las contradicciones implican su inexistencia- , no hay más remedio que aceptar también la 1ª -las valideces implican su existencia-. Y si se rechaza la 1ª Correspondencia, en buena lógica habría que rechazar también la 3ª.  

Lo mismo que no se puede estar seguros de que dos y dos son cuatro y a la vez poner en duda que tres y tres son seis. Una vez que se conoce la operación suma, incluso un niño se da cuenta de que ambos asertos están en igualdad de condiciones y por eso admite in toto la Tabla de sumar.

José María Méndez

Presidente de la Asociación Estudios de Axiología

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