Menos ladrillo, más educación
sábado 03 de enero de 2009, 19:01h
En estos tiempos de crisis económica y escándalos financieros como el de Madoff, cuando la tentación nos puede hacer perder la perspectiva, es justo reconocer que a la economía española le ha ido bien en la democracia. Y no hay mejor manera de hacerlo que leyendo el tercer volumen del gran trabajo dirigido por Salustiano del Campo y José Felix Tezanos dedicado a la economía (Editorial Biblioteca Nueva). He comentado sobre los primeros dos tomos (Sociedad y Política) en anteriores columnas. Los directores no exageran cuando dicen que este nuevo volumen, cuyos editores son Juan Velarde Fuertes y José María Serrano Sanz, “constituye uno de los análisis más completos, pormenorizadas y rigurosos sobre las características y la evolución de la economía española en uno de los periodos más dilatados y estables de su historia.”
La economía desde la muerte de Franco ha atravesado por tres etapas muy marcadas que abarcan períodos decenales. El primero entre 1975 y 1984 estuvo marcado por un largo ajuste a la crisis económica de los años 70. Entre 1985 y 1994 se vició un ciclo completo con sus dos fases sucesivas de expansión y crisis y desde 1995 hasta 2007 ha tenido lugar una prolongada y brillante expansión, en la cual España redujo en 8 puntos su distancia en renta per capita con la mayoría de las economías de la Unión Europea.
Estamos desde 2008 en un nuevo ciclo que, me temo, será mas largo de lo que el Gobierno quiere reconocer.
Una de los muchas virtudes de este libro de 900 páginas es que tiene datos hasta finales de 2007, todo un logro para un libro tan extenso. Los 24 capítulos escritos por 37 economistas cubren todos los aspectos desde el capital humano, las tecnologías de la información, la agricultura y la energía hasta la industria manufacturera, los servicios, el turismo, el sistema financiero y el mercado de trabajo. Uno de los capítulos más largos trata del ladrillo, que tanto dolor de cabeza está creando a bancos, promotores y a los dueños de los más de un millón de viviendas en venta. Al igual que en los otros dos volúmenes, hay una larga sección con indicadores para 1975, 1985, 1995 y 2007 donde el lector tiene una foto nítida de la evolución positiva y negativa de la economía. Algunos de estos datos llaman la atención: la tasa de paro fue de solo 5,8% en 1975 (casi 13% hoy), la tasa de inflación 16,9% (2%), los ocupados en agricultura representaron el 21.7% del total (4,5%) y el déficit de la balanza por cuenta corriente fue el 1,3% del PIB (casi el 10%).
El reto para el futuro, como dicen los autores del último capitulo, es “ir consolidando un cambio del modelo de crecimiento potencial, en el cual la elevada contribución actual del factor trabajo se sustituya progresivamente por el de la productividad del trabajo.” En otras palabras, menos ladrillo y más conocimiento, lo cual implica, en mi opinión, una profunda reforma del sistema educativo. Es la única vía factible para seguir manteniendo tasas elevadas de crecimiento y avanzar más en la convergencia hacia los países mas desarrollados.
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Escritor
WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano
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