www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TENIS

¿Qué le ocurre a la tenista española Paula Badosa?

¿Qué le ocurre a la tenista española Paula Badosa?
Ampliar
(Foto: Efe)
EL IMPARCIAL/Efe
martes 20 de octubre de 2026, 21:08h
La jugadora española sigue sin rendir como se espera de ella y ahora busca un entrenador que "saqué lo mejor" de ella.

"Necesito un cambio y quiero tener a alguien que me ayude a sacar mi mejor versión; los resultados de este año han demostrado que no ha sido así", argumentó Paula Badosa hace cuatro días, poco después de hacerse pública su ruptura con Pol Toledo, su entrenador desde hacía casi cuatro años, una persona a la que conocía de toda la vida. La tenista, de 28 años, instalada ahora en el puesto 61 de la clasificación mundial, intenta recuperar su mejor versión y dejar atrás este 2026, difícil y complicado. Posiblemente, el más duro. El que le llevó a los infiernos de la clasificación mundial, más allá del top 100 y que le ha abocado a una realidad de la que pretende escapar.

Se aferra Paula Badosa a un esperanzador futuro, con la mente ya puesta en el 2027, mientras intenta culminar de la mejor manera un 2026 para el olvido y que entra en su tramo final. El reseteo en el circuito, sin Pol Toledo, no ha tenido una buena puesta a punto. Torneo de Osaka, categoría 250. Sin su entrenador de los últimos tiempos en su box. Sin la cabeza visible entre su equipo. Ha sido un visto y no visto su paso por el torneo nipón, el primero desde que decidió optar por un nuevo recorrido y entrar en esta transición hasta que se defina, o no, un cuerpo técnico.

Badosa fue superada por la croata Antonia Ruzic, una jugadora sin repercusión en el circuito a la que, en el único precedente entre ambas, había ganado hace un año, en el WTA 1000 Pekín, el escenario donde esta temporada se consumó la ruptura con su preparador. La derrota en la segunda ronda en la capital china, ante la letona Jelena Ostapenko, precipitó las cosas. No jugó dobles como tenía previsto. Su vuelta, esta semana en Osaka, fue ya sin Toledo. Con Carlos Silvestre, Claudia Taberner y Pablo Solana, su fisioterapeuta, como únicos integrantes del equipo. Con ellos tirará hasta final de curso.

No ha sido fácil la temporada para Badosa ni su recorrido a lo largo de su carrera, lastrada por las lesiones y la falta de continuidad que le han impedido asentarse en la élite del circuito femenino, donde ha estado y donde no pudo seguir. Badosa, que llegó a ser la segunda jugadora del mundo y referente del tenis español, llamada a recoger el testigo de Garbiñe Muguruza, no ha logrado encontrar la estabilidad ni la continuidad física. Tampoco resultados. Cerca ya de la treintena, arrastra una lesión crónica de espondilolisis ósea, una fractura por estrés en la vértebra lumbar. Y a partir de ahí se explica todo. Badosa echó el cierre al 2025 con una retirada en el WTA 1000 de Pekín, en septiembre, por una dolencia en el muslo izquierdo que sufrió en su partido contra la checa Karolina Muchova. Se marchó entre lágrimas. Dijo adiós al año y confió en un 2026 mejor.

Esa lesión complicó su puesta a punto en esta temporada. Mermó su confianza. Tuvo que parar otra vez. El arranque de la campaña no fue como quiso. Derrotas tempranas en Brisbane, Adelaida y, sobre todo, en el Abierto de Australia, donde un año antes había vuelto a disfrutar de sus mejores momentos en semifinales y solo la entonces número uno del mundo, su amiga Aryna Sabalenka, fue capaz de frenarla. Nada fue a mejor. Eliminada en primera ronda de Madrid, donde fue invitada por la organización, decidió parar, resignada a su peor momento profesional. Se bajó del WTA 1000 de Roma y de Roland Garros y llegó su decadencia en el ránking, fuera del top 100.

No le fue mejor sobre hierba, aunque demostró de lo que es capaz cuando en Berlín, en junio, se impuso a la quinta jugadora del mundo, la estadounidense Coco Gauff, para llegar a cuartos. Pero después se topó con Wimbledon y su eliminación al primer partido. Centrada ya en recuperar su situación en la clasificación, formó parte del cartel de torneos de menor rango. Ganó el de Nordea de Bastad, de categoría Challenger pero se tuvo que retirar del siguiente, Iasi, cuando alcanzó la final, ante la egipcia Mayar Sherif, con la que perdió en Hamburgo, una semana después.

A pesar de estar más de un mes sin competir por una intervención, acudió al Abierto de Estados Unidos y ganó un encuentro, a Daria Kasatkina, aunque fue superada en el siguiente por Gauff. Recuperó puestos con las semifinales en Sao Paulo hasta la derrota reciente en Pekín, justo antes que esta, en Osaka. Llegó a caer al puesto 142 de la clasificación y aunque se ha recuperado hasta el 61, quedan lejos aquellos tiempos en los que fue la número dos del mundo, en los que tocó la gloria, cuando en el 2021 ganó en Indian Wells y Belgrado y triunfó un año después en Sydney. Washington, en el 2024 fue su trofeo más reciente del tour, aunque este año, en Bastad, llegó hasta la final. Fue su último gran momento. Después, 37 retiradas y un significativo desgaste emocional han menguado su perspectiva, sus intentos de emerger.

Con Pol Toledo vivió las semifinales del Abierto de Australia del 2025, su techo en Grand Slam y conquistado dos títulos, el WTA 500 de Washington de 2024 y el de Nordea. Ahora, con una nueva realidad, afronta el final de año con Guangzhou (26 octubre-1 noviembre) y Hong Kong (2-8 noviembre) y una gran esperanza para el 2027.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios