Mas de un millar de radicales de ultraizquierda se han concentrado este miércoles para protestar violentamente contra un acto del presidente de Vox, Santiago Abascal, en La Coruña en el que se han vivido momentos de tensión y cargas de la Policía Nacional contra algunos de los manifestantes.
El despliegue de seguridad era visible desde primera hora de la mañana en la Plaza de María Pita, donde los antidisturbios habían montado una barrera humana para evitar un enfrentamiento directo entre los manifestantes y las trescientas personas que habían acudido a la convocatoria de Vox.
No obstante, al terminar el acto los incidentes se han intensificado cuando algunas personas empezaron a lanzar petardos, sillas y piedras, lo ha provocado varios heridos y cargas policiales para evitar más altercados.
En la manifestación contra el acto de Vox participaban integrantes de las juventudes socialistas al grito de 'No pasarán', las del BNG (Galiza Nova) y miembros del sindicato de vivienda local, con lemas como 'Destruyamos el movimiento fascista', 'Fuera fascistas de Galicia' o 'Galicia será la tumba del fascismo'.
"Coacción y violencia"
Santiago Abascal ha tildado esta protesta por su presencia en La Coruña de "coacción y violencia" y ha añadido: "No hay violencia ni mordaza" que pueda con Vox.
"Con un cambio de gobierno no será posible acosar a los ciudadanos. Los españoles ya han sido sacrificados en el altar de la ambición y falta de escrúpulos de Sánchez", ha proseguido.
Antes de los altercados que han tenido lugar en la plaza de María Pita en pleno centro, Abascal ha llamado a una "movilización masiva" para "ganar a Pedro Sánchez", del que ha dicho que su única forma de continuar en el Gobierno es "la compra y robo de votos como hizo en sus primarias o la violencia". "Dije que es un tirano y lo mantengo. Es un peligro para España y para los intereses nacionales", ha remarcado.
Abascal también ha comentado que "hay una preocupación" porque no se ha reunido con el presidente de Argentina, Javier Milei, que es "su amigo" al que da la bienvenida, aunque su prioridad es "estar con los españoles en LLa Coruña (sic)", ha añadido.
Respecto a Galicia, ha reconocido que tiene "una espinita clavada" y que sus expectativas, de acuerdo a sondeos internos, son disputar un escaño por la provincia de La Coruña, donde en las últimas generales Vox estuvo más cerca.
Los sindicatos policiales
Los sindicatos policiales SUP y Jupol han condenado los incidentes, en los que los agentes han sido objeto de agresiones, un escenario que, advierten, no puede normalizarse tras cada manifestación o mitin político.
En sendos comunicados, tanto el SUP como Jupol denuncian lo ocurrido este miércoles en La Coruña. "No podemos normalizar que cada manifestación o acto político termine convirtiéndose en un escenario de enfrentamientos y agresiones contra nuestros compañeros. Todos los partidos, independientemente de su ideología, tienen derecho a celebrar sus actos con seguridad, igual que cualquier ciudadano tiene derecho a manifestarse pacíficamente", destaca el SUP en su comunicado.
El sindicato recuerda que la Policía Nacional "no defiende partidos ni ideologías", sino la ley, la seguridad y los derechos de los ciudadanos, por lo que solicita a las administraciones competentes dispositivos adecuados y respaldo institucional. "No podemos permitir que el uniforme policial se convierta en el saco de boxeo de cada enfrentamiento político", concluyen.
Jupol pide la dimisión del delegado en Galicia
Desde Jupol, van más allá al exigir la dimisión del delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, por la grave irresponsabilidad que ha supuesto autorizar una manifestación de protesta convocada por grupos radicales de ultraizquierda en la misma plaza de María Pita donde se estaba celebrando el acto de Vox.
El sindicato considera que los graves disturbios registrados, con lanzamiento de objetos, enfrentamientos y cargas policiales, evidencian las consecuencias de una planificación "absolutamente inadecuada para un escenario de elevada tensión".
Y culpa directamente a la Delegación del Gobierno por permitir que dos convocatorias de naturaleza enfrentada coincidieran en un mismo espacio, lo que genera "una situación de riesgo previsible".