Óscar Puente rechaza dimitir y culpa a la decisión "inexplicable" de Adif de ordenar reanudar la marcha al AVE "con señalización en rojo y con un tren detenido".
Apenas nueve meses después de la terrible tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) que acabó con la vida de 46 personas, España ha vivido un nuevo episodio igual de funesto, en Urda (Toledo) en que han muerto 68 viajeros.
Pedro Sánchez, acumula como gobernante una cantidad de catástrofes para el pueblo español difícil de explicar sin calificarla como una verdadera maldición: desde su nefasta gestión de la pandemia (recuerden el 8M) la gota fría de Valencia, pasando por el apagón, los peores incendios de nuestra historia, la invasión de Ceuta o estos dos terribles accidentes ferroviarios, por poner sólo unos pocos ejemplos.
Con independencia de la causa de este concreto accidente, un mensaje llega cada vez más alto y claro a los españoles: el sistema ya no es seguro, el Estado falla, sus vidas valen cada vez menos y a los gobernantes no les importa lo más mínimo. Dicho de otra forma, los ciudadanos pagan impuestos como en Suecia pero viajan como en Mozambique...
Lejos de presentar su dimisión (al igual que el ministro de Transportes, Óscar Puente), quien no acudió al funeral por las víctimas de Adamuz (lo que tampoco hizo Puente) se ha trasladado este miércoles al puesto de mando de Urda (Toledo) donde ha abogado por "reconstruir la confianza en el sistema ferroviario". Sánchez ha afirmado que "no es asumible para un país como España" sufrir dos accidentes de alta velocidad en un mismo año, después de la tragedia de Adamuz el pasado mes de enero.
"Vamos a llegar hasta el final, si ha habido negligencias, se sabrá", ha dicho, después de que el titular de Transportes haya señalado a un operario de Adif por tomar "una decisión inexpicable" como causa principal del accidente.
Al menos 68 muertes
Al menos 68 fallecidos y medio centenar de heridos es el balance provisional de la colisión de los dos trenes ocurrida este miércoles en Urda (Toledo), un siniestro cuya causa apunta a ser la decisión del Centro de Control de Adif de ordenar al AVE de Renfe reanudar la marcha cuando el convoy de Iryo aún estaba detenido en la misma vía, algo que afirma el ministro de Transportes, Óscar Puente, pero que Iryo niega.
En principio se trata de un accidente imposible, que un error humano jamás podría provocar, precisamenmte porque existen sistemas y protocolos cuyo fin es evitar que eso suceda. Pero ha ocurrido.
El accidente ha sucedido a las 08:53 horas, cuando, de acuerdo con la información difundida por el Ministerio de Transportes, un tren AVE que viajaba con 378 pasajeros a bordo ha embestido a un Iryo con 147 pasajeros, según los registros de Renfe, provocando que varios vagones cayeran por un terraplén.
Los servicios de emergencias han confirmado el fallecimiento de 68 personas, según ha informado el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y el balance de atendidos en hospitales es, hasta el momento, de 53 heridos leves y 15 graves, mientras que en el centro de atención de Urda solo se ha atendido a cinco heridos leves.
Puente ha explicado a los medios que la decisión "a todas luces errónea" del Centro de Control de Adif es "inexplicable" al asegurar que una colisión por alcance en la alta velocidad es "inverosímil" y sólo se explica por un fallo como el que ha provocado este accidente.
A las 08:30 horas cayó el sistema de seguridad LZB -que sólo funciona ya en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, porque en el resto ya está instalado el más moderno ERTMS- y después, el centro de control de Adif decidió reanudar la marcha "con un tren detenido y una señal roja a la entrada de la estación de Urda".
La caída del sistema provocó la detención de, al menos, seis trenes y seis minutos después, a las 08:36 horas, se dio la autorización al maquinista de retomar la marcha del AVE, que recorrió unos 25 kilómetros hasta las 08:53 h., cuando embistió a toda velovidad al Iryo que estaba en la vía.
La maquinista del Iryo embestido había iniciado a las 08:38 horas conversaciones con el centro de control de Adif para reanudar la marcha, aunque diez minutos después, antes de retomar la circulación, fue golpeado por el tren de Renfe, han informado a EFE fuentes cercanas a la compañía.
Testimonios
Jesús García, sevillano que trabaja en Madrid y suele desplazarse allí cada semana, viajaba este miércoles en un tren que circulaba en dirección a la capital de España y que se ha encontrado el accidente que ha provocado al menos 30 fallecidos en Toledo: "Hay muchos muertos, las vías del tren están partidas por completo".
García ha explicado a EFE que él viajaba en dirección Madrid y el accidente se ha producido en el sentido contrario, hacia Sevilla, de modo que cuando han llegado al punto del accidente, muy pocos minutos después del siniestro, han detenido su convoy. Su tren ha conseguido frenar, ha añadido, a "unos 300 metros" de donde los dos trenes han chocado esta mañana, aunque al principio no han podido ver nada al estar las puertas bloqueadas.
Primero han bajado del tren de García, según ha añadido, los sanitarios y militares "para echar una mano" a los servicios de emergencia desplazados al lugar del accidente y, después, el resto del pasaje, todos ilesos.
El vicepresidente de la Asociación de Empresarios del Sur de España (Cesur), Fernando Seco, que iba en el tren del AVE accidentado desde Madrid a Sevilla, ha explicado que el tren había parado unos minutos por aglomeración de tráfico y cuando ha arrancado a los cinco minutos se ha producido la colisión con un golpe "muy fuerte.
Seco, que volvía de Madrid a Sevilla en un viaje de trabajo, ha contado a los medios de comunicación que viajaba en el vagón dos y que con el fuerte golpe todos "los asientos se han ido a la porra" y los pasajeros han caído al suelo. Cuando ha bajado del tren accidentado, Fernando Seco se encontraba en un terraplén cerca de una finca donde unas personas que estaban trabajando les han ayudado abriendo una valla y han visto un tren Iryo que iba delante del de Renfe, cuyos dos primeros vagones estaban destrozados.