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TENIS

Alcaraz resplandece para ganar en Viena y romper una sequía española de más de 10 años

Alcaraz resplandece para ganar en Viena y romper una sequía española de más de 10 años
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(Foto: X: @atptour)
domingo 1 de noviembre de 2026, 16:51h
Actualizado el: 02/11/2026 02:12h
El astro murciano se coronó campeón tras aplastar a De Miñaur en la final. Exhibición total para lograr su cuarto título del año.

Carlos Alcaraz se coronó este domingo campeón del Abierto de Viena. Nunca había ganado este trofeo en su ilustre carrera y afrontó al final frente a Alex de Miñaur con la seriedad y solemnidad correspondientes (6-1 y 6-4). Desplegó sobre la pista un tenis sólido, solvente y envuelto en una contención de gestos extraordinaria, que permite atisbar cierta madurez en su juego y mente. Remató el desafío en menos de una hora y media. Se trata de una dinámica que ha ido evolucionando desde que se recuperó de la molesta lesión y que le está conduciendo a un final de temporada muy ilusionante. 

El jugador español, que con este entorchado suma ya 28 títulos con sólo 23 años, comenzó el partido con ganas de imponer su superioridad con autoridad. Venía de encadenar las cuatro eliminatorias previas resueltas con un 'tie-break' en el segundo set (ante Karen Khachanov, Nikoloz Basilashvili, Tommy Paul y Daniil Medvedev), así que quiso resolver el duelo a las primeras de cambio y accionó su mejor versión desde temprano. Presionó a su oponente con una agresividad y un ritmo corrosivos y el australiano tardó un mundo en encontrar respuestas. De hecho, en la primera manga sucumbió en todas las facetas del juego y sólo pudo representar el rol de sujeto pasivo frente al vendaval murciano.

Alcaraz acompleja a de Miñaur

Llegaba De Miñaur un tanto erosionado después de haber sorprendido al nuevo número uno del mundo, Alexander Zverev, en su semifinal. Ese triunfo supuso una gesta para el tenista nacido en Sídney y, también, un esfuerzo físico y psicológico notables. Se le notó en el inicio de esta final y no pudo ni responder a la hiperactividad de una Alcaraz atronador. Llegó a colocarse el oceánico 40-0 en su primer juego al saque mas el español remontó y le rompió el servicio. A partir de ahí se le vino encima una tormenta en la que tampoco pudo defender su saque en el siguiente turno, hecho que le colocó, a toda velocidad, con un 4-0 en contra. No por nada no había podido doblegar al murciano en ninguno de sus seis enfrentamientos precedentes.  

 

 

'Carlitos' volaba, sacando su repertorio habitual de derechas y reveses potentes, con cambios de ritmo volcánicos que incluían globos, subidas a la red y dejadas. De Miñaur comprendió que esta vez no iba a poder disolver los pronósticos tan fácilmente y en la segunda manga decidió jugárselo todo, arriesgar mucho más. Con todo perdido, también con las sensaciones muy negativas a rastras, el australiano aceleró... y la jugada le salió bien. Combatió el poderío de Alcaraz con fuego e igualó las fuerzas. Eso sí, nunca pudo agrietar la seguridad y eficacia del murciano en su gestión del servicio.

El set definitivo avanzó con equilibrio porque el español no supo amortizar las oportunidades de rotura que se le presentaron en los juegos cuarto y octavo. El 'aussie', ganador este año en el Torneo de Roterdám y que pelea todavía por meterse en las ATP Finals, afiló sus restos y salió a flote. Es más, llegó a competir en cuanto a la espectacularidad de los puntos ganados. Sin embargo su mejoría no fue suficiente para contener la maestría de un Alcaraz imperial, que en el décimo juego sentenció al hacer caja de su primera bola de partido. Para levantar uno de los pocos trofeos que le faltaban y, de paso, hacer un guiño a Rafa Jódar en la batalla que el madrileño también está librando para clasificarse a última hora a la Copa de Maestros.

El tenista de El Palmar redondeó una gran semana de torneo ofreciendo su mejor tenis en la final. Amplió su leyenda (acumula 26 victorias seguidas en torneo de ATP 500) y, asimismo, rompió una sequía de victorias en Viena del tenis español que duraba ya 11 años. David Ferrer había sido el último jugador nacional en festejar este título. Su rehabilitación parece estar completada y se ha mostrado en plena forma para activarse de cara a la Copa Davis y al inminente Masters 1.000 de París. Esta recta final de año representa una ocasión idónea para aumentar la cosecha de trofeos de 2026, que cuenta también con el Abierto de Australia y los torneos de Doha y Tokio. 

Las declaraciones de Alcaraz

Ya con el trofeo entre las manos, Alcaraz dejó esta reflexión: "Mi equipo y yo éramos muy conscientes del alto nivel de Alex De Miñaur y de que su estilo es muy peligroso. La pista era muy lenta, es difícil imprimirle potencia a cada golpe y sabíamos que él es muy rápido". "Se puede conseguir un punto ganador contra cualquiera menos contra él, así que tenía que ser muy cuidadoso y estar concentrado, y sabía que tenía que mantenerme concentrado desde el principio, aumentando mi velocidad y ritmo con cada golpe, intentando ser agresivo para que él tuviera que jugar de forma más agresiva y sólida que yo”, añadió.

 

 

"Estoy muy contento de haber encontrado mi ritmo y de haber jugado bien. Ha sido una semana emocionante e increíble, manteniendo la calma paso a paso y jugando con más confianza en esta superficie. Estoy muy feliz y con muchas ganas de afrontar el resto de la temporada", expuso un jugador que ha explicado que la clave de este magnífico rendimiento reside en "volver a disfrutar en la pista y olvidar el estrés". Y dio las gracias a la organización de un torneo en el que dio sus primeros pasos en la élite. "Desde el primer día me habéis hecho sentir en casa. En 2021 llegué a semifinales, con 18 años, cuando no era nadie, y me hicisteis sentir al igual que este año como en casa. Esta vez no esperaba jugar pero pedir la invitación es la mejor decisión que podía haber tomado", finalizó. 

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