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TRIBUNA

El aberrante estoicismo del señor Puente

Mercedes Martínez Arranz
domingo 01 de noviembre de 2026, 17:46h
Actualizado el: 01/11/2026 18:45h

“Los accidentes ocurren…la fatalidad existe, hay que afrontarla…no voy a dimitir”

Parece que el señor puente se ha vuelto estoico, pero un mal estoico porque para Séneca llamar fatalidad a los errores propios es el refugio de los incompetentes. Usted Señor Puente, va más allá de la incompetencia, raya la maldad cegado por el poder. Le voy a poner un ejemplo sencillo, señor Puente: imagine que conduce usted un vehículo comercial sabiendo que las pastillas de freno están completamente desgastadas. Un día va por una autovía, el coche de delante frena bruscamente, pisa el pedal, el coche no responde y causa un impacto múltiple. Se baja del coche y le dice a los afectados: "El destino es caprichoso, la fatalidad existe".

 La explicación que dio usted en la rueda de prensa de que todo fue causa del destino inexorable, de la mala fortuna, pero usted no formaba parte de la concatenación causal de hechos desafortunados es de un estoicismo aberrante. Todo ha fallado: las infraestructucturas, la tecnología obsoleta, los ordenadores antiguos, los operarios del centro de control, los maquinistas, lo semáforos, todo, todo, todo, absolutamente todo menos usted. Usted no solo no es responsable de nada, sino que ahora se presenta como la solución. 

No dimite señores-menudo cuajo- se tiene que quedar según ha dicho para hacer frente a la situación, a sabiendas de que va a ser un mártir por la cantidad de improperios que va a recibir. El mártir es él, no las decenas de muertos y sus familiares, de mutilados de por vida, no la cantidad de españoles que viajan atemorizados ya desde hace meses pues, según han confirmado hoy diferentes medios, esos errores se producen de manera rutinaria, quedando la seguridad en manos de operarios cansados por el estrés y el miedo por el peligro al que están sometidos. No señores la víctima en mayúsculas es el señor Puente. 

No podemos permitir que este sujeto siga al mando de Nuestro Ministerio  de Transportes ( repito nuestro ministerio), que después de Adamuz, no solo no ha sido capaz de asumir responsabilidades políticas, sino que tampoco ha tomado la iniciativa real y práctica para que no se produjese algo similar.  Se ha dedicado sin embargo a hacer parodias en televisión de la situación de los trenes en este país con los muertos a sus espaldas. Como no podía ser de otra manera ha vuelto a ocurrir, y tras la horrible tragedia en Urda, da una rueda de prensa tan solo   para limpiar su imagen, diciendo que es incomprensible lo que ha pasado, que él no será nunca  un problema sino  siempre la solución.  Hablaba en esa rueda de prensa como si fuera un entendido en la materia y los hechos estuvieran completamente esclarecidos con los audios que han filtrado. Hasta tal punto llega su soberbia, que en un momento de la comparecencia, cuando explica lo ocurrido utilizando la terminología ferroviaria, llega a decir que va intentar ser pedagógico, como si él fuera ingeniero de caminos y todos los demás fueran tontos. No mire señor Puente, usted además de no tener ni idea de trenes, no tiene ni una pizca de moral, de dignidad, de humanidad o de vergüenza para asumir que este puesto le viene grande.

No podemos permitir que los políticos que están para servir al bien común y proteger nuestros intereses y nuestras vidas, se agarren al poder mientras sufrimos una negligencia tras otras que se traducen en muertes, vidas truncadas y familias deshechas a parte de todos los daños materiales y económicos que conlleva todas sus fechorías. 

Si Séneca levantase la cabeza le gritaría a Puente que atribuir los fallos que le corresponden a la gestión humana no es estoicismo, sino una forma de eludir la rendición de cuentas. Para el estoicismo, "afrontar" la adversidad no significa atrincherarse en un puesto público o resistir el "calvario" político de las críticas. Significa asumir las consecuencias de los hechos con absoluta rectitud y serenidad, desprovisto de ego, sin culpar a cargos por debajo sino asumiéndolas con valentía y responsabilidad. Séneca fue consejero político del emperador Nerón y conocía de primera mano las dinámicas del poder y la tendencia de los gobernantes a desviar la culpa hacia los subordinados. Lo que Séneca le recomendaría Señor Puente es que haga usted un examen de conciencia, dejando su ego aparcado, pues el poder exige rendición de cuentas.  Dimita usted Señor Puente, dimita usted, por la seguridad de todos los españoles, dimita usted.  El verdadero estoico, el verdadero político,  es aquel que prioriza la paz y el bienestar de un país por encima de su propio nombre. 

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