Partidos
Mallorca y Almería empatan a cero en un partido muy aburrido
sábado 09 de febrero de 2008, 14:49h
En un partido abierto, con rápidas transiciones en la zona ancha, las defensas tuvieron que emplearse a fondo. El Mallorca saltó al campo con un equipo muy ofensivo, con Jonás Gutiérrez, Daniel Güiza, Juan Arango y Óscar Trejo, en una clara demostración de su técnico, Gregorio Manzano, de que el único objetivo eran los tres puntos.
El Almería, con la tranquilidad que le dan los 32 puntos que ha sumado, y el hecho de mantenerse imbatido en el último mes y medio, muy lejos de arrugarse en el Ono Estadi, contragolpeó con gran peligro. El partido entró muy pronto en una fase de equilibrio, aunque el conjunto andaluz siempre dio la sensación de más peligro ante un rival que no encontraba espacios suficientes para maniobrar.
El "Caño" Ibagaza, muy bien marcado, no conectó con Güiza con fluidez de otras tardes, ni tampoco el venezolano Arango, quizás algo cansado por el amistoso que jugó con su selección ante Haití, fue el futbolista de otros partidos. El Mallorca tenía dificultades para acercarse con peligro a la portería de Diego Alves, circunstancia que no pasó desapercibida para el público, que protestó en varias ocasiones por el flojo juego de su equipo.
Todo ello, facilitó las cosas a un Almería con mucha personalidad, que mostró las uñas apenas tuvo ocasión, y que se fue a los vestuarios, quizás, lamentando no haber aprovechado algunas de las ocasiones que dispuso ante la meta de Miquel Ángel Moyá.
Ataque sin acierto
Tras el descanso, el Mallorca acentuó sus intenciones ofensivas. La zaga visitante se multiplicó para frenar los ataques de Trejo y de Dani Güiza. Aunque nunca despreció el triunfo el Almería, que a la contra, con más espacios y aprovechando la velocidad en su juego, amenazó el sosiego local. Emeri sacó del césped primero a Corona y después a Negredo, exhaustos por el esfuerzo. Buscó la frescura de Kalu Uche ante tantos metros.
Juan Arango tuvo una clara ocasión. Puso a prueba a Diego Alves, que mantuvo el buen nivel que ofreció contra el Real Madrid. Las interrupciones restaron continuidad al resto del duelo, llevado más por el ímpetu que por la claridad de las acciones.